China le arrebató a la OPEP el control del mercado petrolero mundial

Con la mayor capacidad de compra e importación de crudo del planeta, China logró contener los precios del petróleo durante la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, limitando el poder de negociación tanto de la OPEP+ como del propio régimen iraní.

A cinco meses del inicio del conflicto, con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado al tráfico comercial, el barril de crudo Brent se mantiene unos 40 dólares por debajo del pico intradiario de 126 dólares alcanzado el 30 de abril.

Automovilistas e importadores de todo el mundo evitaron así el shock que muchos analistas anticipaban al inicio de la guerra, y hasta Irán tuvo menos margen de maniobra frente al presidente Donald Trump del que hubiera tenido en otro escenario. El principal responsable de esa calma, según el análisis, es China.

El arma silenciosa: comprar menos cuando conviene

Las importaciones chinas de crudo cayeron 41,3% interanual en junio, hasta un mínimo de la década de 7,12 millones de barriles diarios, la variable clave que frenó una escalada mayor de precios. Beijing pudo sostener esa retracción gracias a reservas estimadas entre 1.200 y 1.400 millones de barriles, de las cuales llegó a liberar unos 41 millones solo en ese mes.

Las compras repuntaron 22% en julio, hasta 8,45 millones de barriles diarios, en momentos en que los depósitos de la provincia de Shandong —epicentro de las refinerías independientes del país— cayeron a su nivel más bajo en ocho meses.

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Las «teteras»: el canal informal que sostiene a Teherán

Buena parte de esa maniobra pasa por las llamadas refinerías «teapot», pequeñas plantas privadas de Shandong que concentran una cuarta parte de la capacidad de procesamiento nacional y absorben crudo iraní y ruso con descuento, sorteando las sanciones internacionales sobre Irán.

Según datos de la firma Kpler, en 2025 China compró más del 80% del petróleo exportado por Teherán, con envíos de 1,4 millones de barriles diarios. Esas operaciones se liquidan en yuanes a través del sistema interbancario chino CIPS, esquivando el circuito financiero en dólares.

Un poder que no depende de extraer, sino de decidir cuándo comprar

A diferencia de la OPEP+, cuya influencia tradicionalmente se apoya en regular la oferta, la fortaleza china en este conflicto radicó en administrar su propia demanda: como mayor importador global, Beijing puede pausar sus adquisiciones cuando los valores suben y salir a comprar de manera agresiva cuando bajan, moderando así los vaivenes del mercado internacional.

Analistas de Goldman Sachs anticipan que el gigante asiático podría retomar compras más intensas en las próximas semanas, justo cuando los productores del Golfo recortan sus precios oficiales de venta.

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Co-fundador de ReporteAsia.