Dinámicas de la relación América Latina y China

China América Latina

La relación entre algunos de los países de América Latina (AL) y China se ha venido profundizando en la últimas dos décadas. Algunos de los aspectos más relevantes de dicha relación vienen dados por el incremento sustancial en el comercio bilateral asociado, entre otras cosas, a booms de precios de commodities (de energía, minerales, agrícolas y de la pesca). Sin embargo, existen otros factores que explican la relación cada vez más estrecha de los países latinoamericanos con el gigante asiático.

La necesidad de infraestructura y financiamiento en la región y la capacidad de China para cubrir esa brecha han generado, en las últimas dos décadas, vínculos ligados tanto a préstamos de bancos de desarrollo chinos como al interés de dicho país en los recursos naturales de países de América Latina.

En los últimos años, China ha venido desarrollando una estrategia de acercamiento con la región que incluye un marco institucional propicio para profundizar sus relaciones con América Latina y el Caribe. La publicación de dos ediciones del Libro Blanco, el marco de cooperación para el periodo 2015-2019 y el recientemente acordado para 2019-2022, así como las diferentes visitas diplomáticas de Xi Jinping a la región son claros ejemplos de dicha estrategia.

El comercio entre China y AL ha tenido un desarrollo significativo desde 2000, mostrando un dinamismo que multiplicó los valores de comercio bilateral hasta el año 2013. Desde entonces, la tendencia de crecimiento en comercio se ha visto comprometida por una disminución en la demanda de las importaciones chinas en años recientes —asociada a una caída en las tasas de crecimiento de China— y que ha afectado fuertemente a la región, dejando en evidencia la sensibilidad a shocks externos de la misma.

China ha venido desarrollando una estrategia de acercamiento con la región que incluye un marco institucional propicio para profundizar sus relaciones

Las exportaciones de América Latina hacia China se concentran en un número reducido de productos, mostrando que la canasta exportadora se encuentra lejos de denominarse diversificada.

De hecho, el intercambio entre la región y el gigante asiático es netamente interindustrial —la región exporta casi exclusivamente recursos naturales e importa manufacturas y productos finales— lo cual está ligado a las ventajas comparativas de cada país.

La falta de infraestructura y tecnología, además de las ventajas comparativas, también limitan el proceso de la diversificación de la canasta exportadora.

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Las exportaciones de la región hacia China se concentran en cinco commodities principales: soja, petróleo crudo, hierro, cobre y cobre refinado.

Uno de los aspectos de mayor debate respecto a la relación China-América Latina es el impacto de la deuda y el financiamiento de infraestructura en la región. China ha tenido una importante participación por medio de préstamos de inversión que han estado concentrados en infraestructura, como son los proyectos relacionados a la producción de energía. Sin embargo, dichos proyectos han representado “llave en mano” con términos que favorecen mayoritariamente al país asiático.

la región exporta casi exclusivamente recursos naturales e importa manufacturas y productos finales

A 2018, los países de la región a los que se han asignado mayores préstamos de este tipo son Venezuela, Brasil, Ecuador y Argentina, representando 49,4%, 21,3%, 13,5%, y 12,4% del total de préstamos otorgados en toda la región, respectivamente. De esta forma China ha actuado como prestamista de última instancia debido al poco acceso de estos países a mercados de capitales internacionales.

Además, los países de la región receptores principales de financiamiento de China se caracterizan por contar con importantes yacimientos de hidrocarburos; lo que ha motivado, en algunos casos, que los términos de los préstamos incluyan el compromiso de venta de productos petroleros. A diferencia de entidades como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, los bancos de desarrollo de China no hacen públicos los documentos relacionados a estos préstamos.

Los préstamos de financiamiento de energía e infraestructura financiados con petróleo no representan precisamente ganancias para China, sino que son una forma de asegurar sus reservas necesarias de petróleo a través del financiamiento a países con alto riesgo de default.

Los recursos naturales son parte importante del desarrollo industrial orientado a la asignación eficiente de recursos económicos. Existe evidencia de casos como el de Japón, en el que la escasez general de recursos naturales hace que la industrialización sea una necesidad.

En el caso de China, existe un interés particular en Latinoamérica por la gran cantidad de recursos naturales que poseen ciertos países de la región. Lo anterior se ve reflejado en que la Inversión Extranjera Directa (IED) de China en América Latina en los rubros de energía y recursos naturales suele estar vinculada a condicionalidades que favorecen a empresas chinas y que, por lo general, no incluyen cláusulas de reciprocidad para empresas latinoamericanas.

Por otro lado, la región latinoamericana se enfrenta a compromisos adquiridos para disminuir sus emisiones de carbono, en particular el que está relacionado con cambio climático en la ratificación acelerada del Acuerdo de París (en vigor desde noviembre 2016) que incluye 30 países de la región latinoamericana y China. El acuerdo, entre otras cosas, exige a las partes hacer sus mejores esfuerzos por reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

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Los aspectos macroeconómicos de los países de América Latina pueden tener una incidencia particular en el desenvolvimiento de las relaciones de estas naciones con China. En general, países con un desempeño macroeconómico débil, es decir, poco crecimiento, mayor déficit fiscal e inflación, pueden tener una relación bilateral más fuerte con el país asiático dadas las oportunidades que este brinda a aquellos territorios que por su desempeño económico no pueden acceder a mercados internacionales.

Por otro lado, los países de la región con mejor desempeño macroeconómico pueden contar con una mejor posición de negociación con China en, por ejemplo, acuerdos comerciales o préstamos a calidad de las instituciones podría estar relacionada con la deuda, debido a que los países que han tenido acceso al financiamiento con el gigante asiático no necesariamente cuentan con las instituciones más fuertes de la región. Dichos países tienen a China como un prestamista de última instancia debido a su incapacidad de acceder a mercados internacionales.

En el caso de China, existe un interés particular en Latinoamérica por la gran cantidad de recursos naturales que poseen ciertos países

Las variables relacionadas con China, como las de financiamiento y dependencia exportadora de commodities, han cobrado importancia a través del tiempo en la relación China-AL.

Existe un grupo de países que ha adquirido más deuda y se ha involucrado en proyectos de infraestructura con China. Este grupo de países debe centrar sus esfuerzos en mejorar las condiciones de dichos proyectos y diversificar su canasta exportadora; con ellos, el interés por parte de China es claro, sus recursos naturales y de energía responden

a un plan de largo plazo del gigante asiático para satisfacer su demanda interna. Los aspectos medio ambientales deben tomarse en consideración, sobre todo en este grupo de países que, debido al extractivismo y la falta de tecnología, se encuentran entre los más contaminantes de la región.

Por otro lado, están los países en los que su deuda con China es muy baja o nula, pero que sus relaciones de comercio han venido creciendo en el tiempo. En este caso, la agenda de la región debe ir dirigida a esfuerzos por mejorar la oferta de sus exportaciones orientada a captar otros nichos de mercados creados a partir de una nueva política interna del país asiático.

Uno de los casos a resaltar es el de Venezuela, que debido a una situación crítica en los últimos años se muestra en la mayoría de los casos como un dato atípico que no puede agruparse con otros países. La estrategia de desarrollo de relaciones con China en este caso se ha basado en endeudamiento a cambio de petróleo. Sin embargo, actualmente se ha notado cierto alejamiento del país asiático en sus relaciones con Venezuela.

La conformación de bloques subregionales, que respondan a situaciones más homogéneas, podría permitir alcanzar acuerdos comerciales o de financiamiento con un mayor poder de negociación, que a su vez logren adaptar dichos acuerdos a las condiciones de países más similares entre sí.

 

El artículo es un resumen del original, publicado en la Revista Mundo Asia Pacífico de la Universidad EAFIT.

 

Sara A. Wong
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Escuela Superior Politécnica del Litoral, Ecuador.

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