Afganistán: ¿nuevo escenario de rivalidad política?

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"Desde una perspectiva estratégica, la reciente retirada militar de los EEUU de Afganistán golpea la estructura geopolítica de la región".

La importancia estratégica de Eurasia en la geopolítica global no es un concepto nuevo. La Teoría del Heartland o del Corazón Continental acuñada en 1904 por el político y geógrafo británico Sir Halford Mackinder (“The Geographical Pivot of History), contribuyó a establecer en las elites dirigentes anglo-norteamericanas, metodologías de planificación y políticas conducentes al control del equilibrio de poder en una región de funcional movilidad estratégica.

Según su análisis, los grandes imperios a lo largo de los siglos tenían un fuerte componente de expansión terrestre y quien controlaba la zona de Tierra Central de Eurasia (Área Pivote), tenía bastantes probabilidades de controlar tanto el resto de Asia como el resto de Europa y obtener así una posición privilegiada de cara al dominio mundial.

Afganistán: en el  corazón de Eurasia

En este patrón geográfico, Afganistán con sus enormes reservas de tierras raras y litio, se ubica dentro de las “Tierras Interiores o Marginales” que limitan con el corazón continental del Heartland (Asia Central – Rusia Central y Siberia), y constituye un punto de dominación estratégica sobre Eurasia para garantizar el libre acceso a los recursos de la Cuenca Petrolífera y Gasífera de la subregión.

Teoría del Heartland de Sir Halford Mackinder
Teoría del Heartland de Sir Halford Mackinder. Fuente: Enciclopedia de Conocimientos Fundamentales UNAM – Siglo XXI. http://catalogacionrua.unam.mx

Ello explica el interés geopolítico de las potencias dominantes a partir del siglo XIX (Gran Bretaña, URSS y EEUU), que tras la intervención militar directa lograran invadir y controlar temporalmente el país para sostener sus intereses nacionales e incidir en el equilibrio de poder mundial. En perspectiva, la estrategia aplicada tuvo efectos dispares y en todos los casos fracasó, generando colapsos de institucionalidad y distintas formas de conflicto interno que amenazaron la estabilidad regional.

Desde una perspectiva estratégica, la reciente retirada militar de los EEUU de Afganistán golpea la estructura geopolítica de la región y prospecta inciertos escenarios futuros que varían desde la solución negociada del conflicto interno a la hipótesis del uso local de la fuerza bajo formas de violencia política generalizada y conflicto social.

«En este patrón geográfico, Afganistán con sus enormes reservas de tierras raras y litio… constituye un punto de dominación estratégica sobre Eurasia para garantizar el libre acceso a los recursos de la Cuenca Petrolífera y Gasífera de la subregión»

Dicho esquema, en las condiciones actuales y su proyección futura, contiene un núcleo geopolítico centrado en la tensión entre dos Estrategias competitivas: una liderada por EEUU y la Unión Europea (Euroatlántica) y otra liderada por China y Rusia (Euroasiática), donde sus laboratorios de ideas están produciendo distintas teorías en base a la modificación de la infraestructura político-militar derivada del repliegue norteamericano de Asia Central.

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La hipótesis euroatlántica

En este sentido, la hipótesis euroatlántica plantea que el terrorismo adquirirá nueva centralidad en Afganistán. El diagnóstico considera una matriz de amenazas disruptivas de redes terroristas que pueden activar líneas de falla capaces de fragmentar el territorio y provocar desequilibrios sociales y económicos derivados de las recurrentes crisis políticas que afronta el país desde hace varias décadas. Además, plantea que la conducta estratégica de China y Rusia busca dominar Asia Central, construir un nuevo modelo de seguridad y excluir gradualmente la influencia política y militar norteamericana en la región.

«Desde una perspectiva estratégica, la reciente retirada militar de los EEUU de Afganistán golpea la estructura geopolítica de la región y prospecta inciertos escenarios futuroS»

Recientemente, el Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la Unión Europea, Josep Borrell, aseguró que el bloque debe establecer junto con EEUU o Reino Unido, canales de comunicación con el gobierno talibán evitando que Rusia y China tomen el control de la situación y se conviertan en los patrocinadores de Afganistán.

En esta línea, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los EEUU, general Mark Milley, expresó la “posibilidad” de coordinar acciones con Kabul para realizar ataques contra combatientes del Estado Islámico y otros grupos extremistas que busquen santuarios en Afganistán, en clara referencia al ataque suicida en el aeropuerto capitalino que mató a decenas de afganos y a 13 efectivos estadounidenses.

La estrategia euroasiática

En cambio, la estrategia euroasiática plantea dimensiones ideológicas, políticas y económicas diferentes. Con distintos grados de involucramiento, Rusia, China y también Pakistán e Irán, están creando las condiciones y buscando consensos políticos con las autoridades talibán para expandir sus espacios de influencia regional. El análisis de las condiciones geoestratégicas de los actores influyentes en la región permite explicar la función y el sentido de las políticas y estrategias aplicadas.

La hipótesis china

Desde la perspectiva China, el desafío más profundo es crear una estructura de seguridad que evite potenciales teatros de confrontación que den contexto a un escenario de inestabilidad y conflicto interestatal crónico que, por transferencia o contagio, active análogas líneas de falla en el hinterland chino, que comparte 76 kilómetros de frontera en la región noroccidental de Xinjiang, donde en las últimas décadas ha registrado ataques de distinta índole, incluidos atentados terroristas.

Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, asumiendo una posición emblemática prometió alimentos, equipos de sanidad, vacunas, medicamentos y suministros varios e instó a la comunidad internacional a desarrollar un enfoque conjunto y coordinar políticas de cooperación en apoyo al pueblo afgano. Wang también participó en Tayikistán en una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái, un foro de cooperación regional en materia de seguridad, para tratar establecer una agenda común sobre Afganistán con el resto de los países de la región.

«Rusia, China y también Pakistán e Irán, están creando las condiciones y buscando consensos políticos con las autoridades talibán para expandir sus espacios de influencia regional»

A su vez, Pekín quiere convertir a Afganistán en un socio comercial en la nueva Ruta de la Seda, brindando infraestructura, recursos energéticos y una mano de obra capacitada, para abrir una vía de acceso terrestre a mercados como Irán, Turkistán, Uzbekistán y otros países en Asia Central. Sellando esta alianza, Suhail Shaheen, portavoz de los talibanes en la Oficina de Doha expresó “China, nuestro gran país vecino, puede tener un papel constructivo y positivo en la reconstrucción de Afganistán y también en el desarrollo económico y la prosperidad del pueblo afgano”.

La estrategia rusa

La Federación Rusa, según declaraciones del enviado presidencial de Zamir Kabulov, planteó la posibilidad de que Rusia reconociera al Gobierno Talibán mientras éstos puedan garantizar la seguridad de sus diplomáticos. La cautela radica en el temor que el Estado Islámico (enemigo manifiesto de Rusia), avance hacia norte de Afganistán amenazando a sus aliados Uzbekistán y Tayikistán y se proyecte al Cáucaso (donde ha perpetrado numerosos ataques), poniendo en riesgo sus propios intereses. Ello explica la negación a recibir refugiados afganos.

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Además, Moscú aprovechó la oportunidad para criticar el “modus operandi” de Occidente, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, quien en una conferencia de prensa en Roma expresó “Tiene que aprender la lección: después de Irak, después de Libia y ahora después de Afganistán […] Espero que para la próxima vez quede grabada esta lección en las mentes de los políticos que están estimando nuevas acciones en lugares extranjeros”.

La mirada de Pakistán

La República Islámica de Pakistán potencial aliado del gobierno talibán, ha reclamado en la conferencia internacional organizada por la ONU para asistir al pueblo afgano, un enfoque pragmático a fin de evitar una crisis humanitaria y un colapso económico. El interés de Islamabad en un Afganistán estable, pacífico, y próspero se centra, por un lado, en la profundidad estratégica que le otorga en su rivalidad histórica con India y por otro, en el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC, por sus siglas en inglés) financiado por el gigante asiático, que acrecentará la capacidad comercial con Europa, Medio Oriente y África del Norte, ya que permite una salida por el Mar Arábigo evitando el Estrecho de Malaca.

«Pekín quiere convertir a Afganistán en un socio comercial en la nueva Ruta de la Seda, brindando infraestructura, recursos energéticos y una mano de obra capacitada, para abrir una vía de acceso terrestre a mercados como Irán, Turkistán, Uzbekistán y otros países en Asia Central»

La posición de Irán

Los intereses de la República Islámica de Irán se centran en el Tratado de Aguas con Afganistán, una disputa por las aguas del río Helmand que conecta los dos países y lleva más de un siglo de conflicto entre ambas naciones. Teherán acusa a Kabul de violar sus derechos de agua, argumentando recibe menos agua de la acordada en el tratado de 1973. Además, el gobierno de Ashraf Ghani, hoy en el exilio, inauguró en marzo de este año embalses sobre el río, lo cual reduciría aún más el flujo de agua hacia Irán adicionando más tensión en la relación bilateral.

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Sin embargo, el actual gobierno talibán, según los medios locales iraníes, abrió recientemente puntos adicionales en la presa de Kamal Khan, aumentando el flujo de agua, lo cual impactará positivamente en el desarrollo de la economía local. A cambio de ello, Irán otorga reconocimiento a las nuevas autoridades gubernamentales.

En síntesis, en este tablero geopolítico aparece nuevamente un punto de choque entre potencias dominantes como condicionantes de la trayectoria del sistema internacional. Ambas perspectivas – euroatlántica y euroasiática – constituyen los vértices transitorios que evalúan los límites de la hegemonía norteamericana y la perspectiva del desafío prospectado en Asia Central. La expectativa indica que a medida el terrorismo en Afganistán entre en fases de control, China adquirirá nueva centralidad en la gran estrategia de la región.

Acerca del autor

Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Licenciado en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino.