Juego de espías: el dilema 5G

puja estados unidos y china
La puja entre Estados Unidos y China por el dominio de la tecnología de 5G está recién empezando.

Durante la primera semana de agosto, Argentina y Brasil recibieron la visita del asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan. Según los principales medios de Argentina, entre otros temas, la agenda de reunión giró en torno al deseo de EE.UU. de impedir el uso de la tecnología 5G de la empresa china Huawei.

El presente informe traza el dilema de tener que elegir una tecnología, estratégica para el futuro de cualquier país, cuando el debate que se nos plantea no es técnico sino político, y donde la elección acarreará siempre consecuencias. En el caso particular de Sudamérica habrá que agregar que, a la vez, China constituye el principal destino de sus materias primas y alimentos.

Frente al dilema, se abren varios interrogantes:

  • ¿Hablamos de seguridad o del temor a perder la hegemonía?
  • ¿Cuán nocivo puede ser el espionaje chino?
  • ¿Hacia dónde va China?
  • ¿Hay elementos para excluir a Huawei?

¿Seguridad o hegemonía?

Según la Universidad de Stanford, China ha superado a Estados Unidos y se coloca como la primera potencia mundial en investigación y desarrollo de la inteligencia artificial (IA), la cual será la base futura del desarrollo de todas las disciplinas científicas e industriales.

Asimismo, China es la líder mundial de la tecnología 5G, la cual revolucionará el sector de las comunicaciones móviles y de la industria.

La combinación IA+5G empuja a EE. UU. a confrontar con el incontenible avance chino, y lo que ello pudiera significar en cuanto a la pérdida de su hegemonía mundial y de su liderazgo sobre las democracias libres.

Obviamente que, frente a ello, EE. UU. salió a ejercer una gran presión diplomática, sembrando la sospecha de que China podría potencialmente ejercer acciones de espionaje a través de la tecnología 5G, y así afectar la seguridad del mundo libre.

antena 5G
La combinación IA+5G empuja a EE. UU. a confrontar con el incontenible avance chino.

Los análisis efectuados por un grupo de seguridad cibernética, creado ad hoc por el Reino Unido, no han encontrado en los sistemas 5G de Huawei indicios de actividad del Estado chino sobre la red, pero si han detectado defectos de seguridad que bien podrían permitir a futuro la instalación de “puertas traseras” por donde captar datos.

Especialistas en seguridad indican que, frente a la teoría de conflicto bélico, tanto EE. UU. puede apagar sus satélites como el Gobierno chino obligar a Huawei a interrumpir las comunicaciones. Si bien es una posibilidad, nadie realmente cree que ese momento llegue.

En definitiva, la respuesta a este primer interrogante es que se dan ambas cosas. Una potencial pérdida de la hegemonía de EE. UU., sumada a una eventual pérdida de su seguridad.

Pero, ello no necesariamente indica que la seguridad del mundo libre esté en juego.

¿Cuán nocivo puede ser el espionaje chino?

Si hablamos desde la visión del mundo libre, podría decirse que el espionaje ejercido por EE. UU. debería preocuparnos menos, ya que filosóficamente estaría defendiendo los valores de nuestra libertad.

Pero cuando hablamos de espionaje chino, ¿qué debemos suponer?

Tal vez, la respuesta está en la esencia misma el artículo del 11 de febrero de 2020 publicado por The Washington Post, donde se revela con lujo de detalles cómo durante 50 años (y hasta el 2018) EE. UU. pudo tener acceso a los mensajes secretos enviados por 120 Naciones, a través de los equipos suizos de Crypto AG, debido a que dicha empresa era secretamente propiedad de la CIA.

Lo relevante del artículo es que, gracias a la libertad de prensa, se pudo llegar a la verdad, y esta ayuda a poner límites a las autoridades, refuerza la democracia, favorece a la ética de los comportamientos y da sustento al mundo libre.

5G tecnología
En telecomunicaciones, 5G es el estándar tecnológico de quinta generación para redes celulares de banda ancha.

Es aquí donde se plantea el dilema con China. Al no existir libertad de expresión ni fuerzas internas de oposición, ningún tema de importancia estratégica podrá salir a la luz, y menos aún podrá poner límites al PCCh (Partido Comunista chino).

En tal sentido, si el espionaje se maneja con el fin de expandirse ideológicamente en terceros países, y no como un medio de defensa, entonces sí la seguridad del mundo libre estaría en problemas.

Ahora bien, el hecho de ser China una autocracia: ¿es suficiente para suponer que la tecnología de Huawei será utilizada por dicho país para conspirar contra el mundo libre, el cual es, a la vez, su principal cliente? Parece una hipótesis de difícil cumplimiento.

Habrá que preguntarse entonces si China podría, a futuro, dar un giro negativo en su política internacional.

¿Hacia dónde va China?

Como es sabido, el increíble éxito chino ha provenido de su capacidad para adaptar su sistema comunista al mercado global, algo que el mundo ha denominado comunismo capitalista.

Fue a partir del gobierno de Deng Xiaoping que China abandonó las ideas de expansionismo ideológico de Mao Zedong, y se centró en consolidar un modelo de neo comunismo válido para incentivar la producción, crecer, e integrarse al mundo desde una posición mercantilista.

Es así como China creció hasta generar hoy el 28 % de la producción industrial del planeta, donde el 85 % de su intercambio comercial lo realiza con países desarrollados, lo cual les ha provocado a estos una dependencia de China en sus cadenas de producción.

Con la llegada de Xi Jinping al Gobierno, y la enorme concentración de poder que le otorgó el PCCh, se dio inicio a una nueva etapa en la que se busca internamente fortificar los ideales comunistas, y controlar que estos no se desvíen frente a la bonanza capitalista de su economía.

Este estrechamiento en la política conducida por Xi, quedó reflejada en su respuesta a la agresiva posición anti China desplegada por Donald Trump.

En efecto, China reaccionó buscando irritar a EE. UU.: se acercó a Rusia e Irán, quitó libertades en Hong Kong y reclamó sus derechos sobre el mar de China Meridional.

Sin embargo, de continuar por este camino, es China quien más pierde al transmitir al mundo una imagen desdibujada y autoritaria de sí misma, y que la aleja de las promesas de prosperidad y estabilidad que su neo comunismo venía transmitiendo con gran éxito.

Mao comunismo chino
Con la llegada de Xi Jinping al Gobierno se dio inicio a una nueva etapa en la que se busca internamente fortificar los ideales comunistas.

Debido a ello, China se encuentra en la necesidad de replantear su estrategia diplomática y reconstruir la confianza. Polarizar con EE. UU. no parece ser una buena alternativa, en particular si ello la empuja a profundizar alianzas con otras autocracias del mundo.

Sin duda este es el punto débil de la actual política China, ya que ayuda a EE. UU. a dar fundamento a sus sospechas. De todos modos, es de suponer que la necesidad de ambos países de convivir en la globalización los  empujará finalmente a resignar posiciones y a buscar acuerdos comerciales sustentables.

Perecería prácticamente imposible que la disputa entre ambos países derive en una confrontación de mayores proporciones.

¿Hay elementos objetivos para excluir a Huawei?

El foco del dilema es finalmente si los gobiernos deben excluir a Huawei, como tecnólogo proveedor de los equipos 5G a las empresas operadoras de los servicios telefónicos, ante condicionamientos políticos que exceden los técnicos.

La respuesta en nuestra región es que no parece razonable excluir a Huawei de la competencia, habida cuenta que:

I. Más allá de conflictos coyunturales, no se aprecia la existencia de amenazas objetivas por parte de China que puedan afectar a las democracias libres del mundo, ni las de Sudamérica en particular.

II. No se observa en China intenciones de exportar su ideología al mundo.

III. No se observa ninguna razón valedera para resignar la participación de Huawei como proveedor, cuando la calidad de los equipos, la competitividad de los precios y la respuesta del servicio serán elementos fundamentales a la hora de promover una real competencia.

IV. No tiene lógica prohibir una tecnología que proviene del país que es el mayor destino de los productos de nuestra región y que, a la vez, puede ayudar con su financiamiento al desarrollo de la infraestructura regional.

 

 

 

Acerca del autor

Es Ingeniero Industrial del ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires). Ha sido CEO y Director de varias compañías de servicios de infraestructura. Actualmente brinda servicios de consultoría en relaciones y estrategias con China. https://topceos.net/javiersanchezcaballero/