El aislamiento de Myanmar como una oportunidad de oro para China

Myanmar China

China considera a Myanmar como un socio fundamental para la consecución de sus intereses tanto regionales como mundiales, al tener un rol de gran importancia en la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

En los ojos del gigante asiático, Myanmar representa, por un lado, una vía de acceso al Océano Indico tanto para sus importaciones de petróleo y gas como para la exportación de sus productos industriales; en segundo lugar, es una fuente de recursos naturales con grandes reservas inexploradas de gas, madera y metales, además de ser una fuente de energía hidroeléctrica; por último, es un país con el que comparte frontera por lo que, tiene intereses en que se mantenga la seguridad y estabilidad en esa zona.

A raíz de esto, en los últimos años, China ha llevado adelante una serie de proyectos de infraestructura en territorio birmano, desde gasoductos y oleoductos hasta represas y líneas ferroviarias.

Pero ciertos proyectos han despertado el descontento y la movilización de la población local contra lo que consideran una injerencia de naturaleza extractivista del gobierno chino que no tiene en cuenta las consecuencias negativas de estos megaproyectos tanto en las dinámicas de las comunidades locales como en el medio ambiente. Estas reacciones de la población birmana y el creciente sentimiento anti China en el país conllevan el potencial de poner en riesgo los intereses chinos en suelo birmano.

¿Por qué Myanmar?

Siguiendo lo propuesto por el United States Institute of Peace se pueden reconocer tres principales focos de interés chino en Myanmar. En primer lugar, se encuentra la cuestión de la frontera. Myanmar y China comparten una frontera extensa que, debido a los conflictos étnicos en territorio birmano, es una fuente de inestabilidad e incertidumbre. Desde hace años, debido a los constantes enfrentamientos entre el ejército nacional birmano y los distintos ejércitos étnicos, la frontera es escenario de episodios de violencia que obligan a los habitantes de la zona a desplazarse en búsqueda de refugio, por lo general, hacia territorio chino.

China ha llevado adelante una serie de proyectos de infraestructura en territorio birmano, desde gasoductos y oleoductos hasta represas y líneas ferroviarias

Como una segunda causa para el interés chino, podemos señalar la importancia geoestratégica de la localización de Myanmar dentro del mapa de Asia. El territorio birmano representa una vía de acceso al Océano Indico para China. Myanmar puede actuar de puente entre las provincias del suroeste de China, que no cuentan con acceso al mar, y el comercio marítimo en el Golfo de Bengala.

El Corredor Económico China-Myanmar pretende concretar esta posibilidad, uniendo por vía ferroviaria la provincia china de Yunnan con el estado de Rakhine, donde está planeada la construcción de un puerto de aguas profundas. Hoy en día, el Estrecho de Malaca es el paso obligado por el que gran parte del transporte marítimo con destino y origen en China debe circular.

Si los planes chinos respecto del acceso al Océano Indico se concretan, el gigante asiático adquiriría una ruta alternativa para sus importaciones y exportaciones. El acceso al Océano Indico es de gran importancia para los intereses chinos ya que le permitiría diversificar las rutas de importación, sobre todo, de energía proveniente del Medio Oriente.

Por último, debemos mencionar la importancia de los recursos naturales presentes en Myanmar, que son otra de las causas de su especial atractivo. Es un país rico en materias primas que se encuentran escasamente explotadas: contiene grandes reservas de gas y petróleo, recursos forestales y pesqueros, presencia de metales como el cobre y piedras preciosas como el jade.

También cuenta con el potencial de exportar grandes cantidades de energía hidroeléctrica. Todos estos recursos son altamente demandados en China para continuar alimentando su producción industrial. Actualmente, a lo largo del territorio birmano, cientos de proyectos llevados adelante por empresas chinas extraen y luego exportan estos recursos.

El acceso al Océano Indico es de gran importancia para los intereses chinos ya que le permitiría diversificar las rutas de importación de energía proveniente del Medio Oriente

Obstáculos a los proyectos de China

Myanmar juega un rol central en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, principalmente a partir del planeado Corredor Económico China-Myanmar que conectaría aún más a ambos países a través de grandes proyectos de infraestructura como el puerto de aguas profundas en el estado de Rakhine, la línea ferroviaria que uniría este puerto con la provincia de Yunnan en el suroeste de China o diversos proyectos energéticos de gran escala. Pero la concreción de estos megaproyectos no es sencilla. Por el contrario, suelen enfrentarse a una serie de obstáculos que resisten su implementación.

En primer lugar, podemos señalar que una de las principales razones radica en la gran impopularidad de los proyectos de infraestructura llevados adelante por empresas chinas. Alrededor de estos proyectos se han encolumnado grandes movimientos populares de protesta que resisten lo que consideran una actitud depredadora y dañina. La población local birmana entiende que estos proyectos no son beneficiosos, sino que, por el contrario, traen gran disrupción a la vida y dinámicas locales a lo que se suma el peligro, siempre presente, de la contaminación ambiental.

A esto debemos añadir la cuestión de la soberanía sobre los recursos: los ciudadanos birmanos son cada vez más conscientes de lo insostenible de un sistema basado en el despojo de sus recursos nacionales por parte de empresas extranjeras que no reportan beneficios a la economía o población local.

El ejemplo paradigmático de este tipo de oposición a los megaproyectos chinos es el de la represa de Myitsone, una planta hidroeléctrica cuya construcción estaba planificada en el estado de Kachin. Este proyecto fortaleció la creencia de que el interés chino en Myanmar solo respondía a una lógica rapaz, ya que prácticamente la totalidad de la energía producida por la planta sería exportada a China. Cuestionamientos ambientales y de soberanía sobre el proyecto lograron condensar masivos movimientos de protestas que derivaron en la suspensión de las obras.

los ciudadanos birmanos son cada vez más conscientes de lo insostenible de un sistema basado en el despojo de sus recursos nacionales por parte de empresas extranjeras que no reportan beneficios a la economía o población local

Una segunda problemática asociada a los proyectos chinos radica en la llamada “trampa de la deuda”. Este concepto refiere a la situación en la cual, luego de finalizada la construcción de los proyectos, para los cuales los gobiernos debieron tomar deuda de capitales chinos, estos mismos gobiernos nacionales no pueden seguir cumpliendo con el calendario de pagos y caen en default.

En muchos casos, el gobierno chino decide condonar la deuda a cambio de contratos o concesiones sobre estos mismos proyectos cuya deuda los gobiernos no pudieron afrontar. Este fue el caso de Sri Lanka que, en 2017, no pudo continuar cancelando su deuda con empresas controladas por el gobierno chino y debió entregar en concesión por 99 años un puerto de gran importancia estratégica.

Una problemática asociada a los proyectos chinos radica en la llamada “trampa de la deuda”

En el año 2020 se celebró el 70° aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Myanmar y China, pero como se ha mencionado, esta relación ha tenido sus idas y vueltas a lo largo de los años. Ningún actor confía plenamente en el otro, lo que genera constantes roces que impiden un relacionamiento productivo. Ambos países suelen referirse a su relación como “Pauk Phaw” (concepto que hace referencia a la relación fraternal entre hermanos) pero cuando nos distanciamos del plano discursivo, nos damos cuenta que Myanmar teme quedar atrapada en la relación con su “hermano mayor” y que, a su vez, China teme que su “hermano menor” permanezca fiel a su costumbre de abandonar la relación cuando sus opciones en otros frentes mejoran.

Myanmar es “el único país del Sudeste Asiático en el cual su alineamiento regional e internacional está aún por definirse”. La penetración económica del gigante asiático en Myanmar es innegable, pero, en muchos de los casos, estos proyectos se encuentran en su fase de planeamiento.

Es necesario matizar la idea de China como un actor omnipotente en Myanmar, como un actor con la plena capacidad de concretar sus intereses dónde y cuándo lo desea. Myanmar continúa siendo un terreno en disputa. La oportunidad de oro para China no radica en la capacidad de imponer su voluntad a una población y Estado indolentes, ya vimos que este no es el caso.

Los líderes chinos tienen que reconocer que, para afianzar su posición en Myanmar, deben presentarse como un socio responsable y confiable que ve a su vecino como a un verdadero hermano. Para superar el recelo de la población y líderes birmanos, China deberá apropiar sus intereses, tomar nota de ellos y procurar su promoción.

No es momento de repetir los errores del pasado, sino de aprender de ellos e intentar construir una relación de nuevo tipo, una relación con cimientos fuertes que lleve, tanto a los líderes como a la población de Myanmar, a entender que toda posibilidad de crecimiento y desarrollo depende de un vínculo positivo entre ambos países.

 

El artículo es un resumen del original, publicado en la Revista Asia / América Latina.

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Luciano Manzo

Estudiante avanzado de Ciencia Política (UBA) con particular interés en cambio climático y estudios asiáticos. Ayudante de primera en el seminario “DDHH: Temas Actuales” y miembro del Grupo de Investigación en Ciencia Política “Desplazados Forzados por Efectos del Cambio Climático”