El Mercosur debate, el mundo acciona

Mercosur Asia

Mientras el Mercosur sigue enfrascado en discusiones sin resolución aparente, la Alianza del Pacífico cerró las negociaciones con las autoridades de Singapur para su primer tratado de libre comercio que incluye colaboraciones en ámbitos de energía, infraestructura, economía digital y gestiones logísticas.

La Alianza del Pacífico en conjunto tiene una población de 230 millones, un PIB per cápita de 19 mil millones de dólares y exportaciones que alcanzan los 627 mil millones de dólares, lo que convierte a la Alianza en el octavo exportador más grande del mundo.

Los miembros de la Alianza del Pacífico, a excepción de Colombia, son miembros además del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, también conocido como CPTPP, lo que los pone en un plano comercial más eficiente y profundo con países como Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Malasia, Japón, Nueva Zelanda, Vietnam y el propio Singapur.

El gran problema que se debate en todo el mundo hoy es la competitividad.

Por eso, más allá de divergencias estructurales en la conformación de sus sociedades y políticas públicas, se está avanzando con el Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP), conformado por los diez países del ASEAN,  los tres grandes orientales (ChinaCorea del Sur y Japón) y los dos principales de Oceanía: Australia y Nueva Zelanda.

Como cuenta el especialista Fernando Pedrosa, “el acuerdo –no todo lo pactado se ha dado a publicidad- prevé eliminar aranceles, en forma gradual y diversificada, en las siguientes dos décadas hasta alcanzar la impactante cifra del 90 % de los bienes comerciados entre sus miembros”.

El caso del Mercosur

A contra corriente con los grandes tratados y avances que se están logrando en el mundo, el Mercosur no logra salir de una postura rígida dominada por la discusión política y no por las conveniencias económicas y comerciales de los países miembro.

Sus ideas formativas han quedado obsoletas. Como dicen los analistas Ignacio Bartesaghi (Uruguay) y Marcelo Elizondo (Argentina): “El Mercosur ha sido construido para alentar el comercio entre sus miembros, pero sin incentivos mayores para que se desarrolle el comercio con el resto del mundo”.

Las relaciones comerciales entre los países del Mercosur y Asia han ido creciendo en los últimos años, especialmente con el boom de commodities hacia China, donde los porotos de soja –sobre todo-  y la carne congelada han sido las vedettes. También los mercados del Sudeste Asiático se han abierto con más ímpetu. Pero ya no es suficiente.

Destinos exportaciones Mercosur

El desarrollo exige más que una reprimarización de la economía y la pérdida de competitividad contra países agroexportadores de otras latitudes (como los de Oceanía) hace que le saquen varios cuerpos de ventaja al Mercosur en cuanto a la conectividad comercial.

El debate hacia dentro del Mercosur

Uruguay es tal vez el país que lleva la bandera de apertura sobre las negociaciones comerciales con distintos países y bloques multilaterales. “Uruguay y el Mercosur tienen una posición privilegiada. El tema es que somos una región proteccionista. El mundo va hacia allá y obviamente Uruguay tiene más poder negociador si es con el Mercosur. Si no vamos todos juntos, a nuestros socios les decimos: ‘Déjennos avanzar’. Esto no supone romper el Mercosur ni la regla del consenso. Uruguay sin duda va a avanzar”, había dicho el presidente Luis Lacalle Pou, luego de la última cumbre del Mercosur.

Claro que Uruguay tiene dificultades para imponer sus posturas e ideas frente a Argentina y Brasil, que son economías mucho más grandes y de quienes Uruguay tiene una clara dependencia. Los países del Mercosur son los principales socios de Uruguay en su balanza comercial, donde últimamente se coló China también.

El presidente Alberto Fernández, parece más envuelto en cuestiones dialécticas que en análisis profundos sobre las necesidades de crecimiento de las exportaciones de Argentina como país y de Argentina como miembro clave del Mercosur. Esto lo hace chocar no solamente con Lacalle Pou, sino también con el presidente del gran motor de la región: Jair Bolsonaro.

En ese punto, Bolsonaro fue terminante: "El uso de la regla del consenso como instrumento de veto y el apego a visiones arcaicas de tipo defensivo tendrán por único efecto consolidar el sentimiento de escepticismo y de dudas sobre el verdadero potencial dinamizador del Mercosur".

Otro de los grandes puntos de debate, en el cual tanto Brasil como Uruguay parecieran estar alineados, es el Arancel Externo Común, que es la alícuota que deben tributar los productos de terceros países para ingresar al mercado regional. Ambos países están de acuerdo en impulsar una baja de mucha mayor profunda de la cual Argentina está dispuesta a aceptar (10% en el 75% de los productos de la nomenclatura).

La potencial apertura del Mercosur

Aunque nada parezca indicarlo hoy en día, el camino del Mercosur lleva hacia cierto signo de apertura. La otra opción es la desintegración.

En un reciente artículo, los profesores de la Universidad Di Tella (Argentina) Bernabé Malacalza y Juan Gabriel Tokatlian abordaron el tema de la desintegración del Mercosur: “Ya no se trata de adaptarse -poco, tarde y regularmente- a las circunstancias para apenas permitir la supervivencia marginal de MERCOSUR, sino de la necesidad de un esfuerzo, principalmente de la Argentina y Brasil y a nivel oficial, de rescatar y reactivar el sentido estratégico de este acuerdo que cumple ahora 30 años de existencia”.

Pensando en positivo, la apertura es el camino a seguir. Para eso hay ciertos puntos que pueden remarcarse para abordar la potencialidad que podría conllevar una mayor integración y menor proteccionismo a los países miembro del Mercosur.

Productos exportados Mercosur

En un principio, que el bloque pueda tener acuerdos internos que se manifiesten en tratados de libre comercio o que den cierta preferencia comercial parecen hoy hasta algo vetusto de plantear. Es lo que se hace en el mundo, si el Mercosur no se sube al tren, se quedará mirando desde la estación –otra vez-.

Por otro lado, las inversiones en infraestructura de manera conjunta serían un gran avance en la búsqueda de la tan ansiada competitividad. En este punto, los corredores bioceánicos tienen gran valor, ejemplo de esto es el proyecto Atacalar.

Vías férreas, carreteras e hidrovías trabajando de forma coordinada, que puedan unir, llegado el caso, desde el Mato Grosso en Brasil, Itapúa en Paraguay, Soriano en Uruguay, Córdoba en Argentina a la salida al Pacífico vía los distintos pasos existentes, como Jama (Jujuy), San Francisco (Catamarca) y Cristo Redentor (Mendoza).

No resulta vano preguntarse qué rol cumplen los entes subnacionales en estos casos.

Los desarrollos provinciales o estaduales implican un mayor envolvimiento en el debate regional del que tienen en el presente.  En palabras de la especialista en paradiplomacia, Stella Juste: “una agenda más propositiva, diseñada desde los intereses locales, para una vinculación estratégica y con visión federal”.

Chile se presenta como un actor muy relevante para el futuro del Mercosur. Tiene dos características formidables a la hora de comerciar con Asia: puertos en el Pacífico y tratados de libre comercio con casi todos los países. Es hora de pensar seriamente los encadenamientos productivos que agreguen valor en Chile para que los productos puedan llegar con tasas de preferencia a los mercados que hoy –y mañana- dominan el mundo comercial. Las herramientas burocráticas ya están “funcionando” hace años.

Chile, Perú, México y Colombia, tienen pocas coincidencias en lo político, pero saben que la fortaleza de la Alianza del Pacífico está en realzarlas. Esperemos que llegue el día en que veamos algo similar de este lado de Los Andes.

Acerca del autor

Co Fundador ReporteAsia.com
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