Milei recargado: el regreso del presidente en campaña permanente ante una gestión con claroscuros

A mitad de mandato, Javier Milei volvió a encender los motores del conflicto. El tono beligerante que caracterizó su discurso de apertura de sesiones ordinarias el 1° de marzo no fue un exceso retórico ni un arrebato circunstancial: fue una decisión política calculada. Según la encuesta nacional de la consultora cordobesa Explanans realizada entre el 18 y el 28 de febrero sobre 4.068 casos, el oficialismo leyó el clima social, registró sus límites y actuó en consecuencia.

Los números del sondeo son elocuentes. La evaluación general del gobierno se inclinó nuevamente hacia el lado crítico: el 53,6% de los consultados califica negativamente la gestión, y el promedio de nota nacional cayó de 5,4 en diciembre a 4,8 en marzo.

El mensaje presidencial apunta a blindar ideológicamente un núcleo de apoyo que ronda el 35%, en un contexto donde la pérdida de adhesiones se explica, en buena medida, por el estancamiento económico.

Fuente: Expanans.

El segmento más desencantado es el de los adultos de entre 31 y 50 años, que registra una valoración negativa del 61% y un promedio de nota de apenas 4,3, frente al 5,6 que marcaba en diciembre.

En esa franja etaria se cruzan empleo, alquiler, consumo, hijos y aspiraciones postergadas. Lo que emerge no es solo malestar: es una fatiga social que empieza a erosionar la promesa libertaria.

Fuente: Expanans.

La economía explica buena parte de ese corrimiento. Más de la mitad de los encuestados —el 52,3%— afirma que su situación financiera empeoró con las medidas del gobierno. Pero el dato más preocupante para la Casa Rosada es otro: por primera vez desde el inicio del mandato, predomina la expectativa de que la economía personal estará peor dentro de un año.

El 46,7% anticipa un deterioro frente al 43,0% que espera una mejora. Cuando se agrieta la fe en el premio futuro, el ajuste deja de percibirse como un tránsito y comienza a sentirse como un destino.

Fuente: Expanans.

En el plano territorial, otro indicador merece atención. La Ciudad de Buenos Aires —históricamente un distrito favorable al oficialismo— comienza a mostrar niveles de rechazo similares a los de la provincia de Buenos Aires, con un promedio de nota de 4,5 en ambos distritos.

Ese corrimiento comprime el mapa de apoyo en los grandes centros urbanos y pone en relieve el peso estratégico de los bastiones que todavía sostienen al gobierno: Córdoba, con un promedio de 5,9, y Mendoza, con 5,8, siguen siendo las provincias donde mejor le va al oficialismo.

Fuente: Expanans.

Aun en este escenario de desgaste, Milei conserva una ventaja decisiva: la oposición no logró articular una alternativa capaz de convertir la erosión en mayoría propia. La polarización sigue oxigenando al gobierno. En la consulta sobre quién resulta más perjudicial para el país, la sociedad permanece dividida casi en partes iguales: el 48,6% señaló a Axel Kicillof y el 46,3% a Milei. En ese empate reside una de las principales fortalezas del oficialismo de cara a 2027.

La estrategia presidencial es clara: reactivar la épica de la confrontación para ingresar al clima electoral con la tropa propia consolidada. El problema, advierten los datos, es que se trata de un camino eficaz para retener, pero no necesariamente para crecer.

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Co-fundador de ReporteAsia.