Invertir con inteligencia: Ángelo Calcaterra explica por qué muchos dejan de construir desde cero

Ángelo Calcaterra

En un mercado inmobiliario que busca reinventarse, el debate entre remodelar propiedades existentes o construir desde cero gana protagonismo. Con la inflación aún latente, costos variables y nuevas demandas de los compradores, desarrolladores y pequeños inversores se enfrentan a una disyuntiva cada vez más común: aprovechar lo que ya existe o apostar a levantar algo nuevo. En este nuevo escenario, voces como la de Ángelo Calcaterra ayudan a entender por qué la remodelación está ganando terreno.

Durante muchos años, construir fue sinónimo de apostar al crecimiento. Levantar desde cero permitía planificar cada metro cuadrado, desde el diseño hasta el modelo de negocio. Pero con la suba de los costos de construcción en dólares, la dificultad de acceder a crédito y los vaivenes macroeconómicos, esa estrategia dejó de ser viable para muchos.

Ángelo Calcaterra lo resume así: «Construir es apasionante, pero requiere espalda. Hoy muchos inversores ven en la remodelación una forma de entrar al negocio sin asumir todos los riesgos de una obra desde cero».

A esto se suma un stock de propiedades usadas subvaloradas, muchas veces mal aprovechadas o directamente en desuso. Locales cerrados, PH deteriorados, departamentos antiguos en zonas con potencial: oportunidades hay, y no son pocas.

Ventajas de remodelar: agilidad, costos y ubicación

Uno de los principales atractivos de remodelar es el menor costo inicial. Si bien depende del estado de la propiedad y del tipo de intervención, en general se puede obtener un producto atractivo con una inversión mucho más controlada que la que implica un desarrollo completo.

La remodelación también permite reducir plazos. En un contexto donde el tiempo es un factor crítico para la rentabilidad, poder entregar un producto terminado en pocos meses marca la diferencia.

Y está el factor ubicación. Muchos inmuebles para reciclar están en zonas consolidadas, con servicios, transporte, comercio y demanda constante. Como señala Ángelo Calcaterra, «hoy es más fácil encontrar un departamento a reciclar en Palermo que un terreno libre con potencial de obra».

El nuevo valor de lo antiguo

En paralelo al auge de la remodelación como estrategia financiera, también crece un interés estético y cultural por recuperar inmuebles con historia. Techos altos, molduras originales, pisos de madera, fachadas con identidad: lo que antes se tiraba abajo hoy se valora.

Algunos desarrolladores están entendiendo que lo «viejo» no es un problema, sino un diferencial. Con una puesta en valor bien hecha, una propiedad con 60 años puede competir codo a codo con una nueva. Y además, muchas veces permite segmentar a un público específico, que busca esa mezcla de carácter y modernidad.

Ángelo Calcaterra lo afirma con convicción: «En una ciudad con historia, demoler por demoler es perder capital simbólico. Hay que aprender a sumar valor sin borrar lo que ya estaba».

Los PH y casas bajas, protagonistas del reciclaje

Entre los productos más buscados para remodelar, los PH ocupan un lugar central. Su estructura flexible, la posibilidad de sumar metros y su ubicación barrial los convierten en piezas clave para quienes quieren invertir con retorno y poco riesgo.

Muchos compradores están dispuestos a pagar un extra por una propiedad reciclada con gusto, lista para habitar, sin lidiar con obra propia. Esto genera un circuito virtuoso donde quien invierte para reacondicionar puede vender rápido y con buena rentabilidad.

Calcaterra analiza que «los PH bien intervenidos son el nuevo objeto de deseo del comprador joven. Ofrecen aire, luz, patio y estilo. Y están en barrios que vuelven a ponerse de moda».

Cuándo conviene construir desde cero

Pese al auge de la remodelación, la construcción de cero sigue siendo el camino elegido para ciertos perfiles. Quien tiene terreno propio, acceso a fondeo o necesita escalar en volumen, sigue viendo en la obra nueva la posibilidad de maximizar retornos a mediano plazo.

Además, cuando se trata de productos muy específicos —como edificios con amenities, desarrollos mixtos o modelos build-to-rent—, partir de cero permite diseñar cada aspecto según las necesidades del mercado.

Calcaterra reconoce que «cuando se piensa en gran escala, construir es inevitable. Pero incluso en esos casos, la eficiencia manda: ya no hay margen para metros muertos ni para obras eternas».

Ángelo Calcaterra

Aspectos legales y fiscales a tener en cuenta

Una de las razones por las que algunos inversores optan por remodelar es la menor carga impositiva que puede implicar, sobre todo si se trata de propiedades familiares o inmuebles con título consolidado.

Sin embargo, también hay que tener cuidado con las normativas municipales, especialmente en zonas protegidas, edificios con valor patrimonial o barrios con reglas de construcción estrictas. Un error de cálculo puede significar meses de trámites o incluso una clausura.

En contraste, los desarrollos desde cero suelen tener una ruta más clara en cuanto a permisos, pero también más burocracia, presentaciones y costos fiscales.

Calcaterra insiste en que «antes de poner un peso, hay que mirar el plano, el reglamento y la realidad del municipio. Lo que en un barrio es negocio, en otro puede ser una trampa».

El factor sustentabilidad

La eficiencia energética, el uso de materiales nobles y la incorporación de tecnología son claves en ambos caminos. La buena noticia es que tanto en remodelaciones como en obra nueva se puede trabajar con criterios sustentables.

La diferencia está en el punto de partida. Reciclar un edificio antiguo con problemas estructurales puede requerir intervenciones costosas para alcanzar ciertos estándares. En cambio, una construcción desde cero puede incorporar esas soluciones desde el inicio, a menor costo relativo.

Aún así, Calcaterra remarca que «el futuro del mercado está en ofrecer viviendas sostenibles, bien pensadas y funcionales. No importa si vienen de una obra nueva o de una reciclada. Lo importante es que respondan a una necesidad real».

El mercado inmobiliario de 2025 no tiene una sola receta. Remodelar o construir desde cero no son estrategias opuestas, sino respuestas distintas a necesidades, contextos y perfiles de inversores.

Lo que sí está claro es que el modelo especulativo sin anclaje en la demanda está en retirada. Hoy, el inversor exitoso es el que entiende al comprador, que cuida el producto y que sabe adaptarse.

Calcaterra lo sintetiza con una lógica simple: «Invertir en ladrillos sigue siendo una de las formas más sólidas de proteger valor. Pero hay que hacerlo con inteligencia, sin repetir esquemas viejos. Y sobre todo, sabiendo para quién se construye».

Ya sea con martillo o con planos, el real estate argentino está escribiendo una nueva etapa. Y el protagonista, más que nunca, es el que se anima a ver valor donde otros ven problemas.

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Arquitecto, especialista en construcción en seco.