El desarrollo de barrios privados y torres con amenities ha redefinido la forma en que se concibe la vivienda en la costa atlántica argentina. En este contexto, el arquitecto y empresario Ángelo Calcaterra analiza las claves de este fenómeno y los desafíos que implica para el futuro de la ciudad. El auge inmobiliario en Mar del Plata ha transformado radicalmente el paisaje urbano y la dinámica económica de la ciudad. Desde 2020, cuando comenzó un crecimiento exponencial en la construcción, la ciudad se ha convertido en un polo de atracción para inversores y desarrolladores.
El incremento en los metros cuadrados aprobados para nuevas construcciones refleja la magnitud del boom inmobiliario. Durante 2024, se habilitaron más de 400.000 m² de obra nueva, un 15% más que el año anterior. Este crecimiento responde a un cambio en la demanda del mercado, donde los compradores buscan propiedades con servicios adicionales como gimnasios, piscinas, rooftops y espacios de coworking. La tendencia ya no está vinculada exclusivamente al turismo estacional, sino que apunta a un perfil de residente que elige a Mar del Plata como su hogar permanente, en muchos casos debido a la posibilidad de trabajar de manera remota.
Para Ángelo Calcaterra, la evolución de Mar del Plata como centro de inversión inmobiliaria no es un hecho aislado, sino el resultado de una serie de políticas y decisiones estratégicas que comenzaron a aplicarse en 2020. La eliminación de tasas municipales, las ventajas impositivas y el acceso a créditos para la construcción fueron determinantes para incentivar la llegada de nuevos proyectos. Además, destaca que el crecimiento de la ciudad no solo responde a una demanda local, sino que también ha captado la atención de inversores de Buenos Aires y del interior del país, quienes ven en Mar del Plata una alternativa atractiva frente a otros destinos de lujo como Punta del Este.
Uno de los aspectos más llamativos de este fenómeno es la diversificación de los desarrollos inmobiliarios. No solo se construyen torres de lujo en Playa Varese y Playa Chica, sino que también se están consolidando barrios privados en Chapadmalal y en la zona de los acantilados. Estas urbanizaciones combinan la tranquilidad de la naturaleza con servicios exclusivos como canchas de tenis, campos de golf y acceso directo a la playa. Según Calcaterra, este modelo de urbanización responde a un cambio en las preferencias de los compradores, quienes buscan espacios más amplios, rodeados de naturaleza y con acceso a servicios de primer nivel.

El Distrito de Arte y Diseño (DAD) es uno de los proyectos más emblemáticos de este proceso de transformación. Ubicado en inmediaciones del Golf Club de Playa Grande, este desarrollo de 145.000 m² aspira a convertirse en el «Puerto Madero marplatense». Con torres de 30 pisos, condo-hoteles, oficinas y un paseo comercial de primer nivel, el DAD representa la consolidación de Mar del Plata como un destino premium. Calcaterra señala que este tipo de iniciativas no solo generan un impacto positivo en el mercado inmobiliario, sino que también impulsan la modernización del tejido urbano, atrayendo inversiones y creando empleo.
En la misma línea, la recuperación de edificios históricos como el Torreón del Monje, el exhotel Horizonte y la casona de Mariano Mores demuestra que el crecimiento de la ciudad no solo se basa en la construcción de nuevas estructuras, sino también en la puesta en valor de su patrimonio arquitectónico. Para Ángelo Calcaterra, esta combinación entre modernidad y tradición es clave para lograr un desarrollo sostenible que respete la identidad de la ciudad.
El impacto económico de este boom inmobiliario es significativo. La construcción representa aproximadamente el 15% del Producto Bruto Geográfico de Mar del Plata, y el 95% de las obras son financiadas por el sector privado. Este dinamismo ha permitido reducir la tasa de desempleo local, que alcanzó su nivel más bajo en más de una década. Sin embargo, Ángelo Calcaterra advierte que el desafío a futuro será mantener este crecimiento sin comprometer la infraestructura de la ciudad ni generar un desequilibrio en la oferta y la demanda.
Otro factor clave en la transformación de Mar del Plata es el cambio en el perfil de los compradores. Según datos del sector, una gran parte de la demanda proviene de personas de entre 18 y 35 años que han decidido instalarse en la ciudad gracias a la flexibilidad del teletrabajo. Este fenómeno ha generado un efecto dominó, atrayendo también a sus familias y consolidando a Mar del Plata como un destino de residencia permanente. Ángelo Calcaterra subraya que este cambio de paradigma exige una planificación urbana que contemple no solo el crecimiento inmobiliario, sino también el desarrollo de infraestructura y servicios públicos.
El avance de proyectos como Maral Explanada, diseñado por César Pelli, y Unkanny Residences, que incorporará un hotel boutique en el exhotel Hurlingham, confirma que la ciudad ha logrado posicionarse en el radar de los grandes desarrolladores. Sin embargo, Calcaterra insiste en que el éxito de este modelo dependerá de la capacidad de la ciudad para mantener un equilibrio entre el crecimiento y la calidad de vida. La regulación del código urbano, la planificación del tránsito y la preservación de los espacios verdes serán aspectos fundamentales para evitar que el boom inmobiliario derive en problemas de sobrepoblación o falta de servicios.

En cuanto al impacto en los precios, el valor del metro cuadrado en las zonas premium de Mar del Plata ha experimentado un notable incremento en los últimos años. Actualmente, oscila entre los 4.500 y 5.500 dólares, alcanzando hasta el 82% de los valores promedio de Buenos Aires. Este aumento ha generado un fuerte interés por parte de los inversores, quienes ven en Mar del Plata una oportunidad para obtener rentabilidad en el segmento de alta gama. No obstante, Ángelo Calcaterra enfatiza que es fundamental evitar una burbuja inmobiliaria que dificulte el acceso a la vivienda para los sectores medios.
El futuro de Mar del Plata como centro de desarrollo inmobiliario dependerá de múltiples factores. La estabilidad macroeconómica, la evolución de las tasas de interés y las políticas de financiamiento jugarán un rol determinante en la continuidad de los proyectos. Para Ángelo Calcaterra, el desafío será sostener el ritmo de crecimiento sin perder de vista la identidad de la ciudad. «Mar del Plata tiene una oportunidad única para convertirse en un referente del desarrollo urbano en Argentina. Pero para que eso ocurra, es fundamental pensar en un modelo de crecimiento que sea inclusivo, sostenible y que contemple las necesidades de todos sus habitantes», concluye.
En definitiva, el boom inmobiliario en Mar del Plata no es solo una tendencia pasajera, sino una transformación profunda que redefine el futuro de la ciudad. Con inversiones millonarias, una creciente demanda y un perfil de comprador que busca calidad y exclusividad, el desafío será consolidar este crecimiento de manera ordenada y planificada. La visión de empresarios como Ángelo Calcaterra aporta una perspectiva estratégica sobre cómo gestionar esta evolución, asegurando que Mar del Plata no solo crezca en altura, sino también en calidad de vida y desarrollo sostenible.
Arquitecto, especialista en construcción en seco.








