Manuel Santos Uribelarrea, fundador de MSU Energy y MSU Green Energy y representante de la quinta generación de una familia agropecuaria con raíces que se remontan a 1860, ha forjado su camino combinando tradición e innovación. En lugar de continuar administrando los campos familiares, Santos Uribelarrea decidió emprender su propio desafío. Su visión lo llevó a construir un conglomerado valuado en más de 500 millones de dólares, que abarca desde la agricultura extensiva hasta la generación de energía térmica y renovable.
Nacido en Santa Juana, una estancia familiar ubicada entre Colón, Teodelina y Villa Cañás, en el corazón de la provincia de Buenos Aires, su infancia estuvo marcada por la convivencia en una comunidad rural, asistiendo a una escuelita junto a los hijos de los trabajadores del campo. Los recuerdos de esa época, como los días de yerra o los viajes a comprar maquinaria agrícola, definieron su vínculo con la tierra.
“Desde chico entendí que el agro es más que un negocio; es una forma de vida”, reflexionó en una entrevista reciente para Forbes Argentina. Esta filosofía lo acompañaría en todas las etapas de su carrera, desde su incursión en la agricultura hasta su diversificación hacia la energía y la agroindustria.
Los inicios de MSU
La actividad agrícola es la raíz de MSU y representa el comienzo de la historia empresarial de la familia Uribelarrea en Argentina. Desde sus primeras operaciones en el campo en la provincia de Buenos Aires en 1860, el grupo ha cultivado una tradición de trabajo y adaptación a las innovaciones tecnológicas. Esta orientación fue reforzada con la fundación formal de MSU Agro en 1997 por Manuel Santos de Uribelarrea Duhau y su hijo Manuel Santos Uribelarrea Balcarce, quienes modernizaron el modelo de negocios familiar con un enfoque extensivo en campos propios y arrendados.
Con el tiempo, MSU se transformó en una de las principales compañías agropecuarias de Argentina, cultivando más de 220.000 hectáreas en nueve provincias y produciendo más de 1,1 millones de toneladas de granos anualmente. MSU Agro es hoy una de las principales productoras de granos en Argentina abarcando campos también en Brasil y Paraguay, incluyendo el gerenciamiento de tierras para inversores internacionales. La empresa aplica tecnologías avanzadas como la siembra directa, biotecnología, semillas transgénicas y agricultura de precisión, consolidándose como un referente en innovación dentro del sector agrícola. Su producción anual incluye cultivos como soja, maíz, trigo, cebada, girasol y maní, con un volumen que supera las 800.000 toneladas.
Además de su actividad agrícola, MSU Agro estableció en 2007 un fondo de inversión internacional en tierras, con el respaldo de importantes fondos de pensiones europeos, lo que impulsó su expansión y capacidad operativa. En 2013, la empresa ingresó al mercado de capitales a través de la emisión de obligaciones negociables supervisadas por la Comisión Nacional de Valores, lo que incrementó su capacidad de producción y afianzó su posición en el sector agropecuario argentino
El salto al sector energético
Pero Manuel Santos Uribelarrea no se detuvo ahí: su visión lo llevó a diversificar las operaciones, creando en 2016 MSU Energy y, en 2022, MSU Green Energy, su división de energías renovables.
El lanzamiento de MSU Energy marcó un hito en la historia del conglomerado. Con una inversión inicial de 1.000 millones de dólares, la compañía construyó tres centrales térmicas de ciclo combinado que hoy tienen una capacidad instalada de 1,5 GW. Para Manuel, esta transición no fue sencilla. “Pasar del agro a la energía fue un desafío enorme. No conocíamos el sector, pero logramos construir un equipo sólido y un plan de negocios ambicioso”, afirma.
En 2022, MSU dio otro paso importante al lanzar MSU Green Energy, enfocada en energías renovables. Con una inversión proyectada de 650 millones de dólares, la empresa lidera la generación de energía solar en Argentina, con proyectos como Pampa del Infierno, Villa Ángela e Ingeniero Juárez, que suman más de 300 MW de capacidad instalada.
Recientemente, MSU anunció una inversión de 110 millones de dólares en una planta de procesamiento de maní, ubicada en el sur de Santa Fe. Este proyecto representa un nuevo capítulo para la compañía, al agregar valor a la producción primaria y apuntar al mercado de exportación. “Siempre soñé con que MSU no solo produjera materias primas, sino que también pudiera generar productos con valor agregado que lleguen al mundo”, explica.
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El empresario del agro: una visión a largo plazo
Para Santos Uribelarrea, el agro es más que un sector económico; es una tradición profundamente arraigada en las familias rurales. Según él, el empresario agropecuario piensa siempre en las próximas generaciones. “La tierra no te la llevás. Lo que ahorrás lo reinvertís en ella, porque hay un arraigo que va más allá del negocio”, dice.
Ese enfoque a largo plazo también se refleja en cómo entiende los desafíos del sector. “Las empresas familiares tienen un enorme potencial para liderar proyectos de agroindustria, pero primero deben resolver sus frentes internos. En mi caso, entendí desde el principio que quería algo distinto y lo hablé con mi familia. Así nació MSU”, agrega.
Lejos de perseguir el dinero como fin en sí mismo, Santos Uribelarrea lo ve como una herramienta para transformar ideas en proyectos. “Siempre me motivó más construir una compañía exitosa con un equipo sólido que acumular riqueza personal. El dinero es importante, pero como medio para generar impacto”, afirma.
Este enfoque se refleja en su modelo de negocio, donde reinvierte casi todo en nuevos proyectos. “En nuestro caso, toda la plata que tenemos, salvo un pequeño ahorro de reserva, va a las compañías. Eso nos permite crecer, diversificarnos y generar empleo”.
El futuro de Argentina según MSU
Manuel Santos Uribelarrea tiene una visión optimista pero realista sobre el futuro del país. Para él, el éxito de Argentina pasa por ser competitiva y generar confianza en el ámbito empresarial. “Si queremos que este país sea exitoso, no hay otra forma que ser competitivos. Eso implica bajar impuestos, generar incentivos y reconocer el valor de las empresas que invierten y generan desarrollo”, dice.
Aunque reconoce que el empresario argentino enfrenta desafíos únicos, también destaca el cambio de mentalidad en las nuevas generaciones. “Antes el éxito estaba mal visto, pero hoy hay una generación que entiende que las empresas exitosas son un motor de desarrollo y bienestar”.
Cuando se le pide un consejo para quienes desean emprender, Manuel no duda: “Los negocios son una carrera a largo plazo. Hay que pensar en el impacto que podés generar en las próximas décadas, no en las ganancias inmediatas”.
Con más de 800 empleados directos, una red de proyectos que abarca todo el país y una historia que combina tradición e innovación, MSU es un ejemplo de cómo el liderazgo empresarial puede transformar sectores, comunidades y generaciones. Para Manuel, el camino apenas comienza: “Sueño con un futuro donde Argentina sea un líder global en agroindustria y energía renovable, y estoy convencido de que podemos lograrlo”.
Periodista especializado en tecnología, energía e infraestructura.













