La Agencia Internacional de Energía anunció una liberación extraordinaria de petróleo de las reservas estratégicas de sus países miembros con el objetivo de contener las tensiones en los mercados energéticos provocadas por la guerra en Medio Oriente. La decisión fue adoptada por consenso entre los gobiernos que integran el organismo y constituye la mayor intervención coordinada de este tipo desde la creación del sistema de reservas de emergencia.
El anuncio llegó en medio de una creciente preocupación por las interrupciones en el suministro global de crudo tras el inicio de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán. En ese contexto, los líderes del Grupo de los Siete mantuvieron una reunión virtual para analizar el impacto del conflicto en la economía internacional y evaluar posibles respuestas frente al aumento de los precios de la energía.
La medida implica que los países miembros pondrán a disposición del mercado una parte significativa de sus reservas estratégicas. Según explicó el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, la magnitud del desafío actual obligó a una respuesta excepcional. En un comunicado, el funcionario señaló que las dificultades que enfrenta el mercado petrolero no tienen precedentes y que la acción colectiva refleja la voluntad de los gobiernos de actuar con rapidez ante una situación de extrema volatilidad.
El petróleo liberado será distribuido en el mercado internacional de acuerdo con las condiciones y necesidades de cada país miembro. La agencia indicó que algunos gobiernos podrían aplicar además medidas adicionales de emergencia para reforzar la estabilidad del suministro energético mientras persista la crisis.
La decisión fue adoptada poco después de que la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunciara que su país comenzará a utilizar parte de sus propias reservas de petróleo sin esperar el mecanismo colectivo del organismo. Tokio depende en gran medida del crudo proveniente de Medio Oriente y observa con preocupación la situación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de energía.
El conflicto ha alterado la navegación en ese corredor estratégico, por donde pasa una proporción considerable del petróleo que se consume a nivel global. La escalada militar y los ataques en la región han generado temores sobre un bloqueo prolongado de la ruta, lo que podría afectar de manera directa a los países asiáticos más dependientes de las importaciones energéticas.
Ante ese escenario, Japón decidió utilizar primero parte de las reservas almacenadas por empresas privadas y posteriormente recurrir a las reservas estatales si la crisis continúa. El país cuenta con una de las mayores reservas estratégicas del mundo, acumuladas precisamente para enfrentar situaciones de emergencia en el suministro.
En paralelo, los ministros de energía del Group of Seven expresaron su respaldo a la adopción de medidas preventivas, incluida la utilización de reservas estratégicas, con el fin de amortiguar los efectos de la crisis en los mercados internacionales.
La liberación coordinada de petróleo marca el primer paso conjunto desde la respuesta adoptada tras la invasión rusa de Ucrania, cuando los países miembros de la Agencia Internacional de Energía recurrieron a sus reservas para estabilizar el mercado mundial.
En la actualidad, los países que integran el organismo mantienen almacenadas enormes cantidades de crudo destinadas a emergencias energéticas. El sistema de reservas fue creado precisamente para responder a crisis que amenacen el suministro global, y obliga a los miembros a mantener existencias suficientes para cubrir un largo periodo de importaciones.
El canciller japonés, Toshimitsu Motegi, celebró el acuerdo alcanzado y afirmó que demuestra la determinación de los países miembros de actuar de manera coordinada para garantizar un suministro estable de energía. Al mismo tiempo, aseguró que su gobierno continuará promoviendo esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones en Medio Oriente mientras busca asegurar el abastecimiento energético para su economía y para el mercado mundial.







