MSU Energy S.A. estrenó esta semana su flamante calificación crediticia AA-(arg) con una emisión de obligaciones negociables destinada a la refinanciación de pasivos. La operación representa la primera salida al mercado de la compañía tras el upgrade otorgado por FIX SCR, y forma parte de una estrategia de optimización financiera que le permite acceder a fondeo más barato sin aumentar el endeudamiento ni extender plazos de vencimiento.
El timing de la emisión capitaliza una doble oportunidad. Por un lado, el apetito inversor por obligaciones negociables energéticas alcanzó niveles récord en enero, con colocaciones por USD 2.350 millones a través de 13 emisiones, más del doble que en diciembre. Por otro, la mejora en su calificación crediticia —que pasó de A+(arg) a AA-(arg) apenas semanas atrás— le abrió la puerta a condiciones de financiamiento significativamente más competitivas en el mercado de capitales local.
La Obligación Negociable Clase XIII, licitada el 4 de febrero con emisión el 9 de febrero, ofrece una tasa del 7,5% anual en dólares a 21 meses, con una estructura de amortización soft-bullet: el 50% del capital se devuelve en julio de 2027 y el restante 50% al vencimiento en octubre del mismo año. Los intereses se pagan trimestralmente a partir de abril de 2026, generando un flujo regular para los tenedores de bonos.

El salto crediticio que cambió el juego
La calificadora FIX SCR fundamentó la mejora crediticia en una combinación de factores operativos y estratégicos que consolidaron a MSU Energy entre las generadoras eléctricas mejor rankeadas del país. A nivel operativo, las tres centrales térmicas de ciclo combinado que opera la compañía en General Rojo, Barker y Villa María han demostrado niveles de disponibilidad cercanos al 99%, muy superiores al promedio del sector. Estas plantas, equipadas con turbinas de General Electric, presentan un heat rate de 1.680 kcal/kWh en ciclo combinado, posicionándolas entre las más eficientes del parque de generación argentino.
El soporte de mantenimiento provisto directamente por GE y la experiencia del equipo técnico de MSU reducen los riesgos operativos y de performance. Desde que se completó el último proyecto en octubre de 2020, la compañía ha mantenido una operación estable que se traduce en márgenes de EBITDA estructuralmente elevados, en torno al 84%. Esta rentabilidad no es producto de condiciones coyunturales sino de la naturaleza misma del negocio: contratos de largo plazo que garantizan ingresos predecibles independientemente del volumen despachado.
Pero el upgrade también refleja el fortalecimiento del Grupo MSU en su conjunto. Con la reciente incorporación de la Hidroeléctrica El Chocón a MSU Green Energy, el grupo alcanzó una capacidad instalada total de 2.445 megavatios: 750 MW de generación térmica en MSU Energy, 277 MW de energía solar en MSU Green Energy y 1.418 MW de generación hidroeléctrica en El Chocón. Esta escala consolidada fortalece el perfil crediticio de las subsidiarias operativas individuales, creando un respaldo corporativo que las calificadoras valoran positivamente.
Una estrategia de refinanciamiento inteligente
Los fondos captados mediante esta emisión serán destinados a la refinanciación de pasivos de MSU Energy, específicamente orientados a la precancelación de cuotas del préstamo sindicado que la compañía mantiene vigente. Este financiamiento bancario, por un saldo de capital de USD 222 millones, devenga una tasa fija del 8% nominal anual y se amortiza en ocho cuotas trimestrales con vencimiento final en octubre de 2027. La primera cuota, por USD 27,5 millones, fue cancelada el 26 de enero de 2026.
La operación ilustra una gestión financiera sofisticada. Al sustituir deuda bancaria al 8% por obligaciones negociables al 7,5%, MSU Energy reduce su costo de fondeo en medio punto porcentual. Pero la estrategia va más allá del ahorro inmediato: la compañía diversifica sus fuentes de financiamiento, accediendo al mercado de capitales y reduciendo la dependencia exclusiva del sistema bancario comercial. Esta aproximación metódica preserva relaciones con prestamistas tradicionales mientras se exploran nuevas alternativas de fondeo.
FIX eleva las calificaciones de MSU Energy y MSU Green Energy
La estructura idéntica de vencimientos —tanto el préstamo sindicado como las obligaciones negociables terminan en octubre de 2027— evita extender plazos mientras se optimizan costos. Esta decisión refleja una prioridad clara: mejorar términos sin modificar el perfil temporal de los compromisos. Para una empresa del sector energético, donde los flujos están contractualmente asegurados pero el contexto macroeconómico puede ser volátil, mantener vencimientos acotados reduce riesgos de refinanciamiento a largo plazo.
Contratos en dólares como fundamento
La capacidad de MSU Energy para ofrecer una tasa del 7,5% anual en dólares con calificación AA-(arg) se apoya en la previsibilidad de sus flujos de fondos. La compañía tiene el 100% de su capacidad de generación respaldada por contratos de abastecimiento de largo plazo (PPAs) denominados en dólares con CAMMESA, el administrador del mercado eléctrico mayorista. Estos contratos se extienden hasta 2032 y 2038, garantizando ingresos independientemente de la eficiencia de despacho o las fluctuaciones del mercado spot.
FIX SCR proyecta para 2026 ingresos a nivel consolidado del Grupo MSU por aproximadamente USD 295 millones y un EBITDA de USD 235 millones. Específicamente para MSU Energy S.A., la calificadora estima ventas anuales en torno a los USD 200 millones con márgenes de EBITDA cercanos al 84%. Este perfil de generación de caja se ve reforzado por una operación eficiente, con costos controlados y una relación estable con CAMMESA en materia de cobranzas.
El contexto regulatorio también favorece al sector. La Resolución 400/2025, publicada el 21 de octubre pasado, permite a las centrales térmicas asumir progresivamente la contratación, compra y transporte de gas y combustibles, reduciendo la dependencia de CAMMESA en este aspecto y otorgando mayor autonomía operativa a las generadoras. Este cambio normativo refuerza la tesis de inversión en el sector eléctrico argentino: mayor previsibilidad regulatoria, menor interferencia gubernamental y reglas más claras para la operación.
La operación de MSU Energy demuestra la madurez creciente del mercado argentino, donde empresas con fundamentals sólidos pueden refinanciarse aprovechando tanto las mejoras en su perfil crediticio como las ventanas de apetito inversor. La posibilidad de sustituir financiamiento bancario por emisiones en el mercado de capitales no solo reduce costos sino que profundiza y diversifica las fuentes de fondeo del sector corporativo.
Periodista especializado en tecnología, energía e infraestructura.













