Grab lanza GrabCab: taxis híbridos y eléctricos para resolver la crisis del ride-hailing

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Grab, la empresa tecnológica que se consolidó en el sudeste asiático como superapp, anunció su ingreso formal al negocio de los taxis en Singapur, una movida estratégica que busca hacer frente a la escasez de conductores que afecta al sector de transporte privado en la ciudad-estado. Grab, que inicialmente nació en Malasia como una aplicación para reservar taxis, hasta ahora había evitado operar su propia flota. Pero a partir de julio, comenzará a poner en marcha su nueva subsidiaria GrabCab, con vehículos híbridos y eléctricos que se integrarán al ecosistema de movilidad de la empresa.

El primer paso será la puesta en funcionamiento de 40 Toyota Prius híbridos. Para agosto, está previsto sumar modelos Hyundai Kona híbridos, y el plan contempla incorporar vehículos 100% eléctricos en los meses siguientes. GrabCab apunta a alcanzar las 800 unidades, el mínimo legal requerido para operar en Singapur como proveedor de servicios de taxi bajo la licencia obtenida en abril. Este permiso tendrá una vigencia de diez años y habilita a la compañía a ofrecer servicios bajo el modelo tradicional de «street-hail», es decir, los taxis que pueden detenerse en la calle sin necesidad de reserva previa.

El ingreso de Grab al negocio de taxis representa un giro interesante en el mercado del transporte urbano, donde los servicios de ride-hailing como Uber y Grab inicialmente desplazaron a los taxis tradicionales en muchas ciudades del mundo. Ahora, ante la dificultad creciente de captar y retener conductores para sus plataformas, Grab parece volver a sus orígenes, pero desde una posición de poder: operando su propia flota y controlando todo el proceso, desde la reserva digital hasta la gestión de las unidades.

Uno de los principales factores que motiva esta decisión es la escasez de conductores. La pandemia de COVID-19 provocó una salida masiva del rubro, y muchos choferes nunca regresaron. Sumado a los elevados costos de propiedad de vehículos en Singapur, que desalientan a nuevos interesados en ingresar al negocio del ride-hailing, la situación ha generado una tensión creciente entre la demanda de pasajeros y la oferta de autos disponibles. Actualmente, la cantidad de taxis en circulación en Singapur es menos de la mitad de la que había en 2017.

GrabCab ofrecerá una solución parcial a este problema, al sumar nuevos vehículos directamente a la calle. Además, la compañía ha anunciado subsidios para aquellos que deseen obtener una licencia de taxista, con un tope de hasta 400 dólares singapurenses. Con esta medida, busca atraer a nuevos conductores que, de otro modo, podrían encontrar barreras de entrada demasiado elevadas.

Una característica clave de esta nueva apuesta será la integración entre la aplicación de Grab y los taxímetros, lo que permitirá a los conductores de GrabCab recibir reservas digitales al mismo tiempo que siguen disponibles para pasajeros que buscan taxis tradicionales. De esta manera, la empresa podrá manejar una flota híbrida que se adapta a distintos perfiles de usuario y a diversas modalidades de uso.

No es la primera vez que Grab intenta ingresar formalmente al mercado de los taxis en Singapur. En 2024, la empresa había tratado de adquirir una compañía de taxis ya existente, pero el intento fue bloqueado por las autoridades antimonopolio, que consideraron que la operación podría concentrar demasiado el mercado y afectar la competencia. En esta ocasión, el enfoque orgánico mediante la creación de GrabCab podría permitirle a la empresa ganar espacio sin enfrentar las mismas restricciones regulatorias.

El movimiento también tiene implicancias ambientales. Al iniciar su operación con vehículos híbridos y planificar la incorporación progresiva de unidades eléctricas, GrabCab se alinea con las metas de descarbonización del sector transporte en Singapur. La ciudad-estado ha promovido diversas políticas para fomentar el uso de vehículos más limpios y ha invertido en infraestructura para carga eléctrica, lo que podría facilitar la transición de flotas tradicionales a modelos más sostenibles.

A futuro, la estrategia de Grab podría replicarse en otros países del sudeste asiático donde la empresa opera. En Filipinas, por ejemplo, Grab ya ha colaborado con una compañía local para implementar una línea de taxis exclusivamente eléctrica. Esta experiencia podría servir de modelo para otras iniciativas similares en ciudades con alta demanda de transporte y problemas estructurales similares en cuanto a conductores y congestión.

En un mercado de movilidad urbana cada vez más competitivo y cambiante, la decisión de Grab de volver al negocio de los taxis refleja la necesidad de adaptarse a un nuevo equilibrio entre oferta y demanda. Más que un retroceso, el ingreso de Grab al modelo tradicional de taxis podría ser una evolución estratégica que le permita recuperar control operativo, atraer a más conductores y ofrecer a los pasajeros una opción confiable, moderna y sustentable.

A medida que se concrete el despliegue de GrabCab en los próximos meses, quedará por ver si la apuesta logra revertir la crisis de conductores en el sector y si el público adopta con entusiasmo esta nueva opción de movilidad que, aunque inspirada en el pasado, apunta al futuro.

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