En el más reciente informe publicado por Bank of America Securities, India se posicionó como el mercado asiático más atractivo para los inversores, desplazando a Japón y consolidándose como el principal destino para capitales en la región. El estudio, correspondiente al mes de mayo de 2025, fue elaborado a partir de una encuesta entre administradores de fondos con activos bajo gestión que superan los 500 mil millones de dólares. Este resultado refleja una tendencia sostenida de reconfiguración del interés inversor en Asia y resalta la posición de India como receptor clave de flujos financieros globales.
Los factores que explican esta preferencia son múltiples, pero en primer lugar se destaca la percepción de India como un beneficiario natural del realineamiento de las cadenas globales de suministro. Este proceso, iniciado a raíz de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, ha llevado a las grandes corporaciones multinacionales a diversificar su base de producción fuera de China, buscando entornos más estables y previsibles. India ha logrado capturar parte significativa de este traslado gracias a sus reformas estructurales, políticas industriales activas y un mercado interno robusto.
Además, los inversores encuestados por Bank of America identifican dos grandes temáticas de inversión dentro del mercado indio: la infraestructura y el consumo. Ambos sectores son vistos como motores sostenidos de crecimiento. La expansión de autopistas, redes ferroviarias, generación de energía y digitalización de servicios públicos se conjuga con una clase media en ascenso y patrones de consumo en evolución.
En el último año, India ha escalado posiciones de forma sostenida en las preferencias de los inversores institucionales, superando en esta edición incluso a Japón, que había liderado la región en encuestas previas. China, en tanto, logró mejorar su posicionamiento respecto al mes anterior, pasando de la última posición al tercer puesto, aunque sigue rezagada frente a su protagonismo histórico.
El informe también muestra un descenso en el entusiasmo por otros mercados asiáticos como Tailandia, que se mantiene como el país menos atractivo de la región según la encuesta. Este cambio en la geografía de la inversión responde tanto a factores macroeconómicos como políticos. En ese sentido, la estabilidad institucional de India y su enfoque de cooperación internacional son elementos valorados por los administradores de fondos.
En paralelo, el informe de mayo de Bank of America Global Research también recoge una disminución del pesimismo entre los inversores globales. La proporción de encuestados que espera una desaceleración económica mundial cayó del 82% en abril al 59% en mayo. Asimismo, las preocupaciones por la inflación han disminuido considerablemente, y una mayoría relativa espera dos recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense a lo largo del año.
Estos datos refuerzan un entorno más propicio para la inversión en mercados emergentes. India aparece aquí como un claro beneficiado, gracias a una política monetaria relativamente estable, un crecimiento del PIB superior al promedio regional y una capacidad creciente para absorber inversión extranjera directa.
Dentro del universo de Asia excluyendo Japón, el informe destaca una preferencia por sectores como telecomunicaciones y software, donde India tiene un posicionamiento competitivo. Por el contrario, los sectores de energía, materiales y consumo discrecional (exceptuando comercio electrónico y retail) no atraen mayor interés inversor en esta etapa. También se registra una mejora en la percepción del sector de semiconductores, impulsado por políticas de estímulo y desarrollo tecnológico en varias economías asiáticas.
En el caso de Japón, el sector bancario mantiene su atractivo por ser considerado beneficiario directo de una eventual suba de tasas. En China, las temáticas más observadas incluyen la inteligencia artificial, los semiconductores y las políticas de recompras y dividendos corporativos. Sin embargo, solo el 10% de los encuestados indicó estar completamente invertido en China, lo que sugiere una cautela persistente frente al gigante asiático.
El comportamiento de los inversores en mayo también muestra un leve descenso en los niveles de liquidez. Las carteras encuestadas redujeron su tenencia promedio de efectivo al 4,5%, un nivel inferior al 4,8% de abril, aunque aún por encima del mínimo de 3,5% registrado en febrero. Esto sugiere una reactivación progresiva del apetito por riesgo, en particular en geografías como India, que ofrecen retornos esperados atractivos y condiciones regulatorias previsibles.
Al mismo tiempo, el informe detecta una ligera rotación en las asignaciones regionales: mientras los activos europeos ganan espacio —con una exposición neta del 35% a renta variable de la eurozona—, los mercados emergentes pierden impulso. La asignación a acciones de mercados emergentes bajó del 16% en abril al 11% en mayo. En ese contexto, India se perfila como una excepción destacada dentro del bloque emergente.
La consolidación de India como destino preferido de inversión en Asia tiene implicancias relevantes para América Latina. La región compite por atraer capitales globales y debe observar con atención las estrategias exitosas del país asiático. India ha combinado estabilidad macroeconómica, apertura comercial selectiva, promoción activa de clústeres industriales y una visión estratégica en tecnología e infraestructura.
La experiencia india demuestra que, en un mundo de creciente competencia por inversión extranjera, el diferencial no está sólo en los recursos naturales, sino también en la calidad institucional, la previsibilidad normativa y la articulación entre sector público y privado.
El informe de Bank of America revela una preferencia cada vez más clara de los inversores estadounidenses por India como mercado prioritario en Asia. Las causas se encuentran en su contexto macroeconómico, su perfil demográfico, su potencial de consumo y su capacidad de integrar cadenas globales de valor. Mientras la incertidumbre aún rodea a otras grandes economías asiáticas, India se proyecta como una plataforma de estabilidad y expansión.
Con un entorno externo más amigable, una política fiscal expansiva y un mercado interno dinámico, India no sólo atrae inversión, sino que redefine las coordenadas de la inversión asiática en 2025.












