Lenin Tamayo, el creador del Q-pop: un ícono internacional a sus 24 años

Lenin y el Q-pop

El joven sanmarquino Lenin Tamayo, a sus 24 años, ha creado el Q-pop, un género que combina el pop coreano con elementos andinos y el idioma quechua, su lengua materna. Aunque hoy su música llena conciertos en Asia y ha capturado la atención de plataformas internacionales importantes como la revista TIME, que lo incluyó en su lista de líderes de la nueva generación, el camino de Lenin estuvo marcado por burlas y discriminación. Sin embargo, ha sabido transformar esas experiencias en un poderoso motor para validar su identidad y promover la cultura andina en el mundo.

Lenin fue reconocido por la famosa revista TIME como una de las voces que marcan a la generación actual, junto a actores de renombre de series británicas como Sex Education y Bridgerton. Es importante remarcar este hecho ya que su impacto no se limita a la música. Su arte aborda cuestiones sociales y refleja una profunda conexión con sus raíces, ganándose el respeto de audiencias al rededor del mundo.

A través del Q-pop, Lenin busca transmitir ritmos andinos pero también impulsar el uso del quechua en el mundo de la música pop, creando un estilo único y auténtico que mantiene viva una cultura ancestral.

Los primeros pasos de Lenin

Lenin Tamayo creció en un hogar donde su madre, Yolanda Pinares, una cantante de música popular andina, le inculcó orgullo por su cultura. El joven tuvo que enfrentar desde niño episodios de racismo y bullying debido a su herencia indígena y al uso del quechua.

“Desde pequeño, fui objeto de burlas, pero fue la música la que me ayudó a sobrellevar esos momentos difíciles”, relató Tamayo en una entrevista para Swissinfo. Durante su adolescencia, encontró refugio en un grupo de compañeras que compartían su gusto por el K-pop. Este género que se volvió una especie de salvavidas y lo inspiró a crear su propio estilo, el Q-pop.

La música coreana le enseñó a abrazar su identidad cultural de una manera moderna y atractiva. «El Q-pop me permite validar mi existencia, puedo decir de dónde vengo”, comentó el cantante a AFP.

Fusionar el pop coreano con la música andina, un estilo aparentemente distante de los estándares estereotípicos de la industria global actual, representa para él una forma de resistencia y de reivindicación cultural.

A través de esta fusión, Lenin Tamayo busca mostrar al mundo una perspectiva única y fresca de la música, adaptando sonidos y danzas tradicionales como la diablada y el Inti Raymi para lograr un sonido moderno y atractivo.

Una voz que busca romper barreras: la gira del Q-pop por Asia

Afortunadamente, el éxito de Lenin no ha pasado desapercibido. Su reciente gira por Asia es una prueba de cómo el Q-pop ha traspasado fronteras y ha conseguido tener gran impacto en el público.

Su tour comenzó en Corea del Sur y continúa por países como India, Tailandia y Vietnam. Este representa una oportunidad única para llevar su mensaje de inclusión y respeto cultural a audiencias de todo el mundo. Corea del Sur fue un destino particularmente especial para él debido a la influencia del K-pop en sus primeros pasos en este estilo musical único que es el Q-pop.

“Después de visitar Corea, entendí que debía abrazar lo que me hace diferente”, expresó en una entrevista con EFE desde Bombay.

El joven artista ha buscado crear un vínculo con sus seguidores a pesar de las barreras lingüísticas. En sus canciones, como ¿Ymaynata?, habla de temas universales como el amor y la identidad. Lenin suele combinar el quechua, español y, en ocasiones, el inglés.

Para él, la música es un medio para lograr la conexión y la educación. Es una forma de demostrar que las barreras culturales pueden ser superadas con respeto y apertura.

Amaru: un álbum independiente y auténtico

Actualmente, Lenin se encuentra trabajando en su primer álbum, Amaru, que grabó de manera independiente en estudios modestos con la ayuda de amigos y familiares.

Sin contar con el apoyo de una discográfica, el joven se ha encargado de manejar cada detalle de su trabajo artístico, desde la producción musical hasta las coreografías y vestuarios, los cuales están inspirados en la iconografía andina y suelen incluir telares tradicionales y máscaras de diablos. “Mi libertad creativa me permite ser fiel a mis raíces mientras exploro el Q-pop”, explica.

El álbum Amaru, cuyo título alude a la serpiente sagrada de la cosmovisión andina, promete ser un manifiesto de su identidad y de su visión del mundo. Lenin aspira a que este trabajo inspire a otros jóvenes indígenas a sentirse orgullosos de su cultura y a aprovechar las plataformas modernas para expresarse.

 

 

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