Biopreparados y agroecología: la revolución verde en Argentina

Biopreparados

Los biopreparados, en el corazón de la agricultura argentina, encarnan una revolución verde que ya está en marcha. Frente a los desafíos del cambio climático y la necesidad de prácticas agrícolas sostenibles, el país está adoptando estrategias agroecológicas que promueven la salud del suelo, la biodiversidad y la reducción del uso de químicos.

Entre estas estrategias, los biopreparados emergen como protagonistas, ofreciendo soluciones naturales para el control de plagas y enfermedades, y la fertilización de los suelos. 

La importancia de los biopreparados

Los biopreparados, también conocidos como purines, son productos naturales obtenidos por fermentación, maceración, cocción o infusión de especies vegetales y estiércoles en agua. Estos preparados juegan un papel crucial en el manejo agroecológico de cultivos, ofreciendo una alternativa sostenible y eficaz para el control de plagas y enfermedades. 

En Argentina, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es un pionero en la promoción y desarrollo de estos productos, destacando su simplicidad de elaboración, accesibilidad y rápida acción.

Especialistas subrayan la importancia de los biopreparados en la agricultura argentina, señalando que son parte esencial del manejo agroecológico de la huerta. Estos preparados no solo ayudan a prevenir y controlar una amplia gama de plagas y enfermedades, sino que también contribuyen a mejorar el desarrollo de los cultivos sin dejar residuos nocivos.

Biopreparados populares en Argentina

Entre los biopreparados más utilizados en Argentina se encuentran el purín de ají y jabón, de cola de caballo (equisetum arvense), de albahaca y purín de ortiga. Cada uno de estos preparados tiene propiedades específicas para combatir diferentes tipos de plagas y enfermedades. Por ejemplo, el purín de cola de caballo es efectivo contra pulgones y arañas rojas, mientras que el purín de ají picante y jabón sirve para controlar ácaros de los cítricos, pulgones y cochinillas.

La elaboración de estos biopreparados es sencilla y se puede realizar con ingredientes accesibles, lo que los hace ideales para agricultores de pequeña y mediana escala. Además, su naturaleza biodegradable asegura que no dejan residuos en los alimentos, promoviendo una alimentación más saludable y segura.

Agroecología: un enfoque integral

La agroecología en Argentina no se limita al uso de biopreparados. Incluye una serie de prácticas que buscan conservar el suelo y promover la biodiversidad, como la incorporación de abonos naturales, la asociación de especies, la rotación de cultivos y la cobertura del suelo. Estas prácticas no solo mejoran la salud del suelo y la productividad de los cultivos, sino que también contribuyen a mitigar el cambio climático al secuestrar carbono y reducir la dependencia de combustibles fósiles.

El manejo agroecológico representa un cambio de paradigma en la agricultura, donde el enfoque se desplaza de la maximización de la producción a corto plazo hacia la sostenibilidad a largo plazo. En este contexto, los biopreparados son herramientas clave que permiten a los agricultores argentinos proteger sus cultivos de manera natural, reduciendo la necesidad de pesticidas químicos y fertilizantes sintéticos.

Desafíos y oportunidades

A pesar de sus numerosos beneficios, la adopción de biopreparados y prácticas agroecológicas enfrenta desafíos. La elaboración de biopreparados puede requerir tiempo y planificación, ya que los insumos no siempre están disponibles durante todo el año. 

Además, existe la necesidad de educar y capacitar a los agricultores en la preparación y aplicación de estos productos. 

Biopreparados

Sin embargo, las oportunidades superan con creces a los desafíos. La creciente demanda de alimentos orgánicos y sostenibles, tanto a nivel nacional como internacional, ofrece un mercado prometedor para los productos agroecológicos argentinos. 

Así también, debemos resaltar que  la agroecología ofrece una vía para preservar la riqueza natural del país, protegiendo sus suelos, aguas y biodiversidad para las futuras generaciones.  

Mitigación del cambio climático a través de biopreparados

El cambio climático representa uno de los mayores desafíos para la agricultura contemporánea, afectando la productividad de los cultivos y exacerbando la incidencia de plagas y enfermedades. 

En este contexto, Argentina se destaca por su enfoque proactivo en la mitigación de estos efectos a través del uso de biopreparados y prácticas agroecológicas. Estas estrategias no solo contribuyen a la adaptación y resiliencia de los sistemas agrícolas frente a las variaciones climáticas, sino que también ofrecen un camino para mitigar el cambio climático a nivel local y global.

Los biopreparados, al promover un manejo agrícola que reduce la dependencia de insumos químicos, disminuyen la huella de carbono de las prácticas agrícolas. La fermentación y descomposición de materia orgánica en la elaboración de estos preparados se alinea con el ciclo natural de carbono, favoreciendo el secuestro de carbono en el suelo. Este proceso mejora la estructura y salud del suelo, incrementando su capacidad para almacenar carbono y, por ende, contribuyendo a la mitigación del cambio climático.

Además, la adopción de biopreparados fomenta la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas agrícolas, creando sistemas más robustos frente a las adversidades climáticas. Al integrar estas prácticas, Argentina no solo avanza hacia una agricultura más sostenible y productiva, sino que también asume un papel activo en la lucha contra el cambio climático, demostrando el potencial de la agroecología para ofrecer soluciones concretas y efectivas a uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. 

Otras técnicas de mitigación de los efectos del cambio climático 

En Argentina, la lucha contra los efectos del cambio climático en la agricultura se aborda mediante un enfoque integrado que va más allá del uso de biopreparados, incorporando técnicas innovadoras que promueven la resiliencia y la sostenibilidad. 

La agricultura de conservación, por ejemplo, juega un papel crucial al minimizar la labranza y mantener una cobertura vegetal permanente, lo que conserva la materia orgánica y fomenta la biodiversidad subterránea. Esto  aumenta la capacidad del suelo para capturar carbono y retener agua, haciéndolo más resistente a eventos climáticos extremos.

Adicionalmente, la integración de sistemas agroforestales introduce árboles en los sistemas agrícolas, combinando beneficios productivos y ambientales. Los árboles no solo proporcionan sombra y reducen la erosión, sino que también mejoran la fertilidad del suelo y capturan carbono, contribuyendo de manera significativa a la mitigación del cambio climático. 

Biopreparados

Por otro lado, el Manejo Integrado de Plagas (MIP) representa una estrategia clave para reducir la dependencia de insumos químicos, disminuyendo así la huella de carbono de la agricultura. Este enfoque equilibrado entre el control biológico, prácticas culturales y el uso racional de pesticidas aumenta la eficiencia en el uso de recursos y mejora la salud del ecosistema agrícola.

La rotación y diversificación de cultivos también son fundamentales en este enfoque integrado. Estas prácticas no solo mantienen la salud del suelo y controlan plagas y enfermedades, sino que también reducen la vulnerabilidad de los cultivos frente a condiciones climáticas adversas. Al mejorar la estructura del suelo y su capacidad para almacenar agua y nutrientes, se fortalece la resiliencia del sistema agrícola.

 

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Grupo Ruiz es un conglomerado empresarial con sede en la provincia de Tucumán, Argentina. Fundado en 1994 con la creación de Paramérica S.A., en una década se posicionó como líder mundial en exportación de poroto negro y limones.

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