Rusia, motor del auge de las importaciones chinas de aluminio

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En un giro impresionante de los acontecimientos comerciales, China ha duplicado con creces sus importaciones de aluminio en bruto durante 2023, registrando el segundo nivel anual más alto desde principios del siglo. Las cifras ascienden a 1,54 millones de toneladas, un salto significativo desde las 668.000 toneladas del año 2022, aunque ligeramente por debajo del récord de 1,58 millones de toneladas alcanzado en 2021.

Lo notable de este incremento no es solo la magnitud, sino también la notable transformación en la procedencia de estos envíos. Mientras que en 2021, el aluminio de marca india dominaba las importaciones chinas, el 2023 ha visto un cambio dramático con el aluminio ruso representando el 76% del total, un considerable aumento desde el modesto 18% de 2021. Este cambio se atribuye a los aranceles de importación punitivos de Estados Unidos y las autosanciones en partes de Europa, que han redirigido los flujos comerciales tradicionales del metal ruso.

Este fenómeno destaca la creciente dependencia mutua entre Rusia y China en el mercado del aluminio, especialmente a raíz de las sanciones occidentales y el reajuste global de las cadenas de suministro. Rusia ha encontrado en China no solo un mercado dispuesto a absorber el aluminio que Occidente rechaza, sino también un socio estratégico en la cadena de producción de aluminio, desde la alúmina hasta el metal refinado.

La interdependencia se ha profundizado aún más con la compra por parte de Rusal, el gigante ruso del aluminio, de una participación en Hebei Wenfeng New Materials, ampliando su acceso al suministro chino de alúmina. Este movimiento refuerza la posición de Rusal en un momento en que sus operaciones globales enfrentan restricciones significativas.

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El comercio entre China y Rusia no solo ha transformado las dinámicas del mercado de aluminio primario sino que también ha alterado el flujo de las aleaciones de aluminio. A pesar de una disminución general en las importaciones chinas de aleaciones, las procedentes de Rusia han visto un incremento, evidenciando una adaptación flexible de las cadenas de suministro ante el cambiante entorno geopolítico.

Este incremento en las importaciones chinas viene acompañado de un contexto en el que las existencias globales de aluminio, particularmente en la Bolsa de Metales de Londres (LME), muestran una predominancia del metal ruso. Este fenómeno ha generado un intenso debate sobre la conveniencia de ajustar las normativas para reflejar las realidades políticas y comerciales actuales.

La capacidad de China para seguir absorbiendo grandes volúmenes de aluminio ruso no solo alivia la presión sobre los mercados occidentales sino que también plantea preguntas sobre el futuro del comercio global de metales. A medida que las sanciones occidentales se endurecen y la producción china se acerca a su capacidad máxima, el equilibrio entre oferta y demanda en el mercado global de aluminio se mantiene en una delicada balanza.

Mientras que en 2021, el aluminio de marca india dominaba las importaciones chinas, el 2023 ha visto un cambio dramático con el aluminio ruso representando el 76% del total

En este contexto, el papel de China como el mayor productor y ahora, uno de los principales importadores de aluminio, destaca su influencia central en el mercado global. La relación sino-rusa en el comercio de aluminio, forjada en las circunstancias actuales, puede muy bien representar la «nueva normalidad», desafiando a los mercados y a los políticos a adaptarse a esta dinámica emergente.

La situación actual del mercado de aluminio, marcada por la robusta demanda de los sectores de transición energética y la ausencia de excedentes masivos en China, sugiere que, por ahora, el país puede continuar absorbiendo el aluminio ruso sin perturbar significativamente su mercado interno. Sin embargo, el futuro del comercio de aluminio, especialmente bajo el peso de las crecientes tensiones geopolíticas, permanece incierto, con implicaciones que se extienden mucho más allá de las fronteras de China y Rusia.

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