Paraguay, el motor silencioso del crecimiento sudamericano en 2026

Paraguay Taiwán 2026

Paraguay lleva más de dos décadas construyendo en silencio lo que sus vecinos de la región intentaron lograr a través de ciclos de bonanza y crisis: una economía estable, con inflación controlada, deuda baja y un Estado que gasta dentro de sus posibilidades. En 2026, ese proceso acumulado comienza a rendir sus frutos con mayor visibilidad internacional. El Banco Mundial proyecta que el PIB paraguayo se expandirá un 4,4% este año, y el FMI estima un 4,2%, lo que ubica al país como la economía de mayor crecimiento esperado en Sudamérica después de Guyana, cuyo desempeño está impulsado por un boom petrolero reciente. En los últimos tres años, Paraguay creció a una tasa promedio del 5,5%, más del doble del promedio regional de América Latina.

El dato más llamativo fue el cierre de 2025: el Banco Central del Paraguay informó que el PIB creció un 6% ese año, superando ampliamente las previsiones iniciales. Sobre esa base, la proyección del propio banco central para 2026 es del 4,2%, acompañada por una inflación que busca converger gradualmente al 3,5%, dentro del rango de metas establecido desde 2011.

Las bases del modelo

La explicación del crecimiento paraguayo no se encuentra en un solo factor sino en la combinación de varios que se refuerzan mutuamente. Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, apuntó tres pilares: gestión macroeconómica disciplinada, una trayectoria de reformas gradual pero consistente, y un sólido desempeño del consumo privado, la inversión y las exportaciones.

El andamiaje institucional detrás de ese desempeño incluye el régimen de metas de inflación adoptado en 2011 y la Ley de Responsabilidad Fiscal de 2013, que funcionó como ancla del gasto público y contribuyó a reducir el déficit fiscal al 2% del PIB, manteniendo la deuda pública entre las más bajas de Sudamérica. Esa credibilidad acumulada se tradujo, en los últimos dos años, en dos calificaciones de grado de inversión: Moody’s otorgó la calificación Baa3 en 2024 y Standard & Poor’s siguió con BBB- estable en diciembre de 2025. Fitch Ratings, que aún ubica al país en BB+ pero con perspectiva positiva, cerró el cuadro de las tres grandes agencias.

En febrero de 2025, Paraguay colocó bonos por el equivalente a 1.200 millones de dólares con una demanda que superó ampliamente la oferta, señal del apetito de los mercados internacionales por deuda soberana paraguaya. La inversión extranjera directa neta pasó del 0,3% del PIB en 2021 al 1,8% en 2024, con perspectivas de mantener ese nivel en el mediano plazo, según datos de la casa de bolsa Puente. Cerca de 2.400 empresas mostraron interés en invertir en Paraguay durante 2025, provenientes de mercados tan diversos como Alemania, China, Japón, Corea del Sur, Brasil y la India, según el Ministerio de Industria y Comercio.

Energía barata como ventaja estructural

Uno de los activos más subestimados de la economía paraguaya es su matriz energética. Las hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá, compartidas con Brasil y Argentina respectivamente, otorgan al país acceso a electricidad limpia y barata en una proporción que no tiene equivalente en la región. El Banco Mundial señaló explícitamente que esa ventaja atrae inversiones en manufactura e industrias verdes, y abre el camino a actividades electrointensivas como centros de datos y producción de fertilizantes verdes.

El proyecto Atome, para fertilizantes verdes, y Paracel, para celulosa, son dos de los grandes ejemplos de esa tendencia. El BID anunció en 2026 financiamiento privado de aproximadamente 2.000 millones de dólares para proyectos en energía, infraestructura y desarrollo forestal en Paraguay, lo que refuerza la perspectiva de una canasta exportadora más diversificada hacia adelante.

El régimen de Maquila, que aplica un tributo único del 1% sobre el valor agregado nacional, consolida una plataforma exportadora vinculada a cadenas regionales, especialmente con Brasil. Según el analista financiero Amilcar Ferreira, empresas brasileñas están trasladando operaciones a Paraguay en busca de menores cargas fiscales, con un impacto visible en el sector industrial y en las exportaciones de maquinaria.

Reducción de pobreza y empleo formal

Los indicadores sociales también acompañan la expansión económica. En los últimos veinte años, Paraguay redujo su tasa de pobreza de más del 50% al 16% en 2025, impulsada principalmente por la expansión del empleo formal. Solo en los últimos dos años, cerca de 300.000 personas escaparon de la pobreza. Cordeiro Guerra, del Banco Mundial, señaló que ese resultado fue posible gracias al crecimiento de los ingresos laborales y, en particular, al hecho de que las mayores ganancias en ingresos se concentraron en los estratos más bajos de la distribución de ingresos.

El empleo se desplazó hacia puestos más estables y mejor remunerados, lo que marca una diferencia cualitativa respecto al crecimiento impulsado solo por precios de materias primas que caracterizó a otros episodios de expansión en la región.

Los desafíos que persisten

El cuadro, sin embargo, no está exento de tensiones. Fitch Ratings advirtió en un informe reciente que las reformas al sistema previsional aprobadas en marzo de 2026 representan un avance acotado y no alcanzan por sí solas para resolver los desequilibrios estructurales de la «caja fiscal». La agencia también identificó como factor de riesgo la acumulación de atrasos del Estado con proveedores —estimada en hasta 1.300 millones de dólares, equivalente al 2,7% del PIB— que involucra pagos pendientes a empresas farmacéuticas y de construcción. Según Fitch, ese stock de deuda podría generar presiones adicionales sobre el déficit si se regulariza de forma directa.

Ferreira identificó otros tres frentes críticos: la concreción de grandes proyectos de inversión por encima de los 1.000 millones de dólares y el avance en alianzas público-privadas; el ajuste fiscal para reducir el déficit de manera sostenida; y el fortalecimiento institucional, con especial énfasis en el poder judicial. «Paraguay tiene que seguir avanzando con nombramientos de mayor calidad en el poder judicial e ir estableciendo una impronta de mayor fortaleza institucional», señaló.

En el plano del comercio exterior, la balanza comercial de Paraguay cerró febrero de 2026 con un déficit acumulado de aproximadamente 77 millones de dólares, en un contexto en que el ratio exportaciones/importaciones lleva tres años consecutivos por debajo de uno. El análisis de la firma Puente indica que por cada 1% que creció el PIB entre 2014 y 2025, las importaciones lo hicieron a un ritmo de 1,61%, lo que implica que la economía está creciendo por encima de lo que su capacidad exportadora puede sostener en el corto plazo.

El Banco Mundial también advirtió que Paraguay, como gran exportador agrícola, sigue expuesto a las variaciones en los precios de las materias primas y a las fluctuaciones climáticas que afectan las cosechas de un año a otro.

Un oasis en un mundo convulso

Más allá de los fundamentos macroeconómicos, el atractivo de Paraguay en 2026 tiene también una dimensión geopolítica. Ferreira lo sintetizó con precisión: «Paraguay está en una zona de paz, un oasis de paz en un mundo convulso». La estabilidad del país contrasta con la incertidumbre global generada por la guerra arancelaria de Trump, los conflictos en Medio Oriente y la volatilidad de los mercados emergentes. Esa combinación de factores viene atrayendo residentes extranjeros —que el analista estima en unos 50.000 por año— y nómadas digitales.

«Ahora estamos empezando a recoger los frutos de más de 20 años de estabilidad macroeconómica y disciplina fiscal», dijo Ferreira. El reto que señala el Banco Mundial es que esa expansión llegue también a los territorios más rezagados del país. Para eso, el organismo acaba de presentar el primer mapa de pobreza monetaria a nivel distrital en más de dos décadas, que abarca los 263 distritos del país y ya orienta la focalización de programas sociales como Hambre Cero. «Mejores datos conducen a mejores políticas», dijo Cordeiro Guerra.

Paraguay lleva décadas siendo el país menos mencionado de Sudamérica; en 2026, eso está cambiando.

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