En un entorno de incertidumbre global, Hong Kong ha demostrado una notable capacidad de recuperación en su economía, registrando un fuerte superávit en su Balanza de Pagos (BoP) y un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que, aunque modesto, muestra una aceleración. Las cifras preliminares publicadas el 19 de septiembre de 2025 por el Departamento de Censo y Estadísticas (C&SD) de Hong Kong, pintan un panorama de una economía con cimientos financieros excepcionalmente fuertes, pero con un rendimiento dispar en sus sectores productivos clave. Este último informe económico confirma la posición de la ciudad como un centro financiero de élite, capaz de absorber los choques externos, aunque subraya los desafíos persistentes en áreas específicas de su economía interna.
Los datos más destacados del segundo trimestre de 2025 son contundentes: un superávit de la Balanza de Pagos de HK$105.500 millones, lo que representa un dramático cambio de rumbo frente al déficit de HK$85.400 millones registrado en el primer trimestre. Esta cifra, que equivale al 13,4% del PIB, es un claro indicador de que la economía de Hong Kong está acumulando activos financieros externos. En paralelo, el crecimiento del PIB real interanual se aceleró ligeramente hasta el 3,1%, superando el 3,0% del trimestre anterior. Aunque esta cifra global es positiva, un análisis más profundo de los datos revela que no todos los sectores están participando por igual en esta recuperación, creando un complejo escenario para los tomadores de decisiones.
La fortaleza financiera de Hong Kong: un escudo contra la volatilidad
El desempeño de la Balanza de Pagos del segundo trimestre de 2025 es una de las noticias más alentadoras para la economía de Hong Kong. La Balanza de Pagos, que es un registro sistemático de todas las transacciones económicas entre los residentes de Hong Kong y el resto del mundo, pasó de un déficit significativo a un superávit masivo. Este resultado es atribuible a una serie de factores, pero principalmente a la solidez de la cuenta corriente y la cuenta financiera.
La cuenta corriente, el componente de la BoP que registra los flujos de bienes, servicios e ingresos, se mantuvo en un robusto superávit de HK$92.600 millones. Si bien este superávit fue ligeramente menor al del mismo período del año anterior, debido a un aumento en el déficit comercial de bienes, la brecha fue más que compensada por una notable mejora en otros flujos de ingresos. El déficit de bienes aumentó a HK$38.000 millones, en contraste con el déficit de HK30.000 millones**, y lo más importante, el ingreso primario neto, que incluye los retornos de las inversiones y los pagos a la mano de obra, se incrementó sustancialmente a HK$107.000 millones. Esto último refleja los jugosos rendimientos que Hong Kong está obteniendo de sus vastas inversiones en el extranjero, un pilar fundamental de su modelo económico.
En la cuenta financiera, que registra las transacciones en activos y pasivos externos, se observó un aumento neto de HK$21.100 millones en los activos no de reserva. Este aumento fue impulsado por la inversión de cartera, la cual compensó las disminuciones netas en otros tipos de inversión como la inversión directa. La combinación de estos flujos se tradujo directamente en un aumento de los activos de reserva, lo que fortalece la posición financiera de Hong Kong y le proporciona un «colchón» sustancial para protegerse de futuros shocks externos.
La solidez financiera de Hong Kong se ve aún más reflejada en su Posición de Inversión Internacional (IIP). Al cierre del segundo trimestre de 2025, los activos financieros externos de la ciudad ascendieron a la impresionante cifra de HK$57,2 billones, mientras que sus pasivos fueron de HK18,4 billones**, lo que representa 5.7 veces el PIB de la ciudad, una de las proporciones más altas del mundo. Este enorme colchón financiero no solo es una característica de su papel como centro financiero global, sino que también es una garantía de su estabilidad a largo plazo.
Una economía en recuperación, pero con diferencias sectoriales
Mientras que el ámbito financiero de Hong Kong parece inexpugnable, el panorama de la actividad económica real presenta una historia más compleja. El crecimiento del PIB del 3,1% en términos reales es un avance bienvenido, pero la cifra global enmascara las trayectorias divergentes de los distintos sectores que impulsan la economía.
Los motores tradicionales de la economía de Hong Kong mostraron una notable fuerza. El sector de importación y exportación, comercio mayorista y minorista creció a un ritmo robusto del 6,1%, una clara aceleración con respecto al 4,2% del trimestre anterior. Este desempeño indica una renovada vitalidad en las cadenas de suministro y el comercio internacional. El sector de transporte, almacenamiento, correos y mensajería también experimentó una fuerte expansión, con un crecimiento del 5,6%, más del doble de lo registrado en el primer trimestre. Estos datos son una clara señal de que el comercio y la logística, pilares históricos de la economía de Hong Kong, están resurgiendo.
El sector financiero y de seguros también contribuyó positivamente, con un crecimiento del 5,3%, impulsado por el repunte de los mercados y las oportunidades de inversión. Sin embargo, no todos los sectores compartieron el mismo optimismo. La construcción fue el punto más débil, con una pronunciada contracción del 8,7%, una caída que se agravó en comparación con la del primer trimestre. Esta cifra apunta a desafíos persistentes en el mercado inmobiliario y a una desaceleración en la inversión en proyectos de infraestructura.
Otros sectores que continúan con problemas incluyen el de alojamiento y servicios de alimentación, que se contrajo en un 1,8%, una señal de que la recuperación del turismo y el consumo local aún no ha alcanzado los niveles deseados. Asimismo, el sector de bienes raíces, servicios profesionales y empresariales se mantuvo en terreno negativo, aunque la contracción se moderó ligeramente al 0,2%. Esto sugiere que, si bien la industria ha tocado fondo, la recuperación completa aún está por verse.
En su conjunto, los datos económicos del segundo trimestre de 2025 revelan una verdad innegable: Hong Kong es una fortaleza financiera con una inmensa capacidad para resistir la turbulencia económica global. El superávit de su Balanza de Pagos y su impresionante posición de inversión internacional neta son activos invaluables que le otorgan una ventaja competitiva.
Sin embargo, el informe también destaca una recuperación desigual en la que algunos sectores están prosperando mientras que otros luchan por mantenerse a flote. La fuerte expansión en el comercio, las finanzas y el transporte contrasta marcadamente con la debilidad de la construcción y los servicios. Este panorama mixto requiere una estrategia prudente y proactiva por parte de los líderes de la ciudad. El futuro de la economía de Hong Kong dependerá de su capacidad para abordar los puntos débiles, fomentar la diversificación de su economía y garantizar que el crecimiento sea inclusivo y sostenible. Las cifras del segundo trimestre no solo celebran la resiliencia de la ciudad, sino que también marcan un camino claro para lo que se necesita hacer a continuación.
Colaborador en ReporteAsia













