China registró un crecimiento económico del 5,4 por ciento en el primer trimestre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior, según datos oficiales publicados este miércoles. A pesar de superar las expectativas del mercado y situarse por encima del objetivo anual fijado en torno al 5 por ciento, el panorama general sigue marcado por la incertidumbre provocada por el endurecimiento de las tensiones comerciales con Estados Unidos.
El avance del producto interno bruto ajustado por inflación se mantuvo en línea con el ritmo del trimestre anterior, impulsado por políticas de estímulo y el fortalecimiento del sector industrial. En términos trimestrales, la economía creció un 1,2 por ciento frente a los últimos tres meses de 2024, desacelerándose respecto al 1,6 por ciento registrado en ese período.
Durante una conferencia en Pekín, la Oficina Nacional de Estadísticas destacó que la economía arrancó el año con solidez, beneficiada por el efecto continuo de las políticas macroeconómicas y el papel creciente de la innovación. Sin embargo, también advirtió sobre los desafíos persistentes, como la debilidad de la demanda interna y un entorno internacional cada vez más complejo.
Las fricciones comerciales con Washington, agravadas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, han tensado aún más el panorama externo. China enfrenta actualmente aranceles del 145 por ciento sobre sus exportaciones hacia Estados Unidos, mientras que respondió con una tarifa del 125 por ciento sobre todos los productos estadounidenses.
El primer ministro chino, Li Qiang, reconoció la necesidad de aplicar políticas macroeconómicas más activas y oportunas para contrarrestar las presiones externas. Durante un encuentro con expertos y empresarios, insistió en que la expansión de la demanda interna debe convertirse en una estrategia de largo plazo.
Entre enero y marzo, las ventas minoristas crecieron un 4,6 por ciento interanual, mientras que la inversión en activos fijos aumentó un 4,2 por ciento, excluyendo los hogares rurales. En contraste, la inversión en el sector inmobiliario cayó un 9,9 por ciento, reflejo de la prolongada crisis que afecta al mercado de la vivienda.
La producción industrial avanzó un 6,5 por ciento, y las exportaciones totales subieron un 6,9 por ciento, lo que confirma la resiliencia de sectores clave. Sin embargo, el Banco Asiático de Desarrollo proyectó una desaceleración del crecimiento chino al 4,7 por ciento para todo el año, señalando la combinación de mayores aranceles estadounidenses, confianza del consumidor debilitada y persistente fragilidad en el mercado inmobiliario.







