Se dispara la Bolsa en Corea tras la pausa arancelaria de Estados Unidos

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Un aire de alivio recorrió hoy los pasillos de la Bolsa en Corea tras el anuncio de una pausa arancelaria por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La suspensión de los aranceles recíprocos por un período de 90 días encendió el entusiasmo de los inversores y provocó un repunte bursátil sin precedentes en la Bolsa de Corea del Sur. El índice KOSPI se disparó un 6,6%, alcanzando los 2.445,06 puntos, en lo que fue su mejor jornada desde mediados de 2023.

La decisión de Washington llega en un contexto global marcado por tensiones comerciales crecientes. Trump anunció una reducción temporal del arancel para Corea del Sur al 10%, un gesto interpretado como un incentivo para negociar sin recurrir a represalias. El contraste con la actitud hacia China —a quien se le impusieron tarifas de hasta el 125% tras su contraataque arancelario del 84%— es elocuente y dejó en claro los aliados y adversarios en esta nueva etapa del comercio global.

Apenas iniciado el día en Corea, el entusiasmo en el parqué de Seúl fue tan inmediato que obligó a la Bolsa a activar un “sidecar” —una medida que suspende temporalmente las operaciones automáticas— luego de que los futuros del KOSPI 200 subieran un 5% en apenas un minuto. El volumen negociado alcanzó los 661 millones de acciones, por un total de 10,9 billones de wones, lo que reflejó el apetito de los grandes fondos y operadores institucionales.

Mientras que los inversores extranjeros e institucionales compraron acciones por más de un billón de wones combinados, los minoristas optaron por la toma de ganancias y se desprendieron de títulos por una cifra similar. En este contexto, el won surcoreano también se apreció frente al dólar, ganando 27,7 unidades y cerrando en 1.456,4 wones por dólar.

La disparada de la Bolsa de Seúl coincidió con una jornada histórica en Wall Street, donde el S&P 500 subió 9,5%, el Nasdaq 12,1% y el Dow Jones 7,8%, señales claras de que el giro táctico de Trump fue bien recibido a nivel global.

El optimismo se reflejó de manera transversal en todos los sectores de la economía coreana, pero los mayores beneficiados fueron los rubros tecnológicos, de defensa, automotrices y servicios financieros.

Samsung Electronics escaló un 6,4%, y SK hynix, su competidor en el sector de semiconductores, saltó más del 11%. Estos movimientos no solo responden a la pausa arancelaria, sino también al renovado interés global por tecnologías clave como chips, baterías y componentes para móviles.

LG Energy Solution subió más del 11% en línea con el comportamiento de Tesla en Wall Street, reflejando las sinergias en la cadena de suministro de vehículos eléctricos. Hyundai Motor también fue protagonista, con un alza superior al 5%.

Empresas ligadas a la defensa como Hanwha Aerospace, que recientemente firmó contratos millonarios con gobiernos del sudeste asiático, registraron un salto del 7%. Las navieras y astilleros, como HMM y HD Hyundai Heavy, también vivieron una jornada de fuerte recuperación.

En el sector financiero, los gigantes KB Financial y Shinhan Financial registraron alzas del 7% y 5,5% respectivamente, mientras que la empresa tecnológica Kakao repuntó casi un 8%.

La decisión de la Casa Blanca fue explicada por Trump como un acto de “sentido común” ante lo que consideró una sobrerreacción de los mercados y gobiernos a su política arancelaria. En sus palabras, la pausa de 90 días está dirigida exclusivamente a los países que no respondieron con represalias a las tarifas anunciadas la semana anterior.

Según el presidente estadounidense, más de 75 países se comunicaron con el Departamento de Comercio y otras agencias para iniciar negociaciones, lo que sugiere que la intención es utilizar los aranceles como palanca de presión, pero también como mecanismo para rediseñar el mapa del comercio internacional.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que el nuevo arancel base del 10% será aplicado de manera transitoria para las naciones “dispuestas a cooperar”. Bessent añadió que Corea del Sur, junto con Japón, India y Vietnam, será parte de las “primeras rondas de diálogo” para abordar barreras comerciales y prácticas cambiarias.

Desde Seúl, la lectura de esta decisión fue ampliamente positiva. Varios analistas coincidieron en que la medida permite a Corea del Sur ganar tiempo en un contexto volátil, pero también abre una ventana de oportunidad para redefinir su relación económica con Estados Unidos sin entrar en conflicto directo.

El analista Lee Kyoung-min, de Daishin Securities, destacó que “el sentimiento del mercado se transformó rápidamente una vez que se supo que Corea quedaba fuera del aumento de tarifas”, y consideró que el país debe usar este lapso de 90 días para fortalecer su posicionamiento estratégico.

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Para Corea del Sur, una economía orientada a la exportación y muy integrada en cadenas globales de valor, el margen de maniobra es limitado. Por eso, la administración del presidente Yoon Suk-yeol habría recibido la noticia con alivio, pero también con pragmatismo. En este período se espera una serie de visitas técnicas a Washington para consolidar acuerdos que minimicen los efectos arancelarios a futuro.

El otro gran actor de esta historia es China, que respondió con dureza al paquete arancelario de EE.UU. anunciando tarifas del 84% sobre productos estadounidenses. La respuesta fue inmediata: Trump elevó sus tarifas al 125%, acusando a Beijing de actuar de forma desleal y “robarle” al resto del mundo.

Este choque marca un punto de inflexión en la llamada guerra comercial, que ahora parece centrarse en un enfrentamiento bilateral cada vez más enconado. Corea del Sur, como vecino y socio comercial de ambas potencias, se ve atrapada en una delicada posición diplomática.

El temor en los mercados asiáticos es que esta tensión entre Washington y Beijing arrastre a terceros países en un efecto dominó de ajustes, retaliaciones y restricciones comerciales que impacten en la recuperación económica post-pandemia.

La reacción de los mercados dejó en claro que la pausa arancelaria fue bien recibida, pero la volatilidad no ha desaparecido. El hecho de que el plazo tenga un límite de 90 días obliga a los gobiernos a actuar con rapidez y estrategia.

En el caso de Corea del Sur, la prioridad será consolidar su estatus de socio confiable para EE.UU. sin provocar una ruptura con China, su principal socio comercial. Las negociaciones técnicas serán clave para definir la estructura de tarifas a largo plazo y evitar caer nuevamente en la incertidumbre.

Además, las empresas surcoreanas buscarán reforzar su competitividad en sectores clave como los semiconductores, las baterías y la defensa, donde las cadenas de suministro son sensibles a cualquier variación arancelaria.

La jornada del 10 de abril marcó un respiro para Corea del Sur en medio de un entorno geopolítico desafiante. La reacción positiva de los mercados refleja tanto el alivio inmediato como la esperanza de una resolución ordenada del conflicto comercial global.

Sin embargo, detrás del repunte bursátil subyace una advertencia: el equilibrio alcanzado es frágil, y los próximos 90 días serán determinantes para Corea del Sur y el resto de los países involucrados. Si la diplomacia falla, la volatilidad podría volver con más fuerza que nunca.

Mientras tanto, en Seúl, las luces de las pantallas en el Hana Bank brillaron con optimismo. Pero en los despachos gubernamentales, ya se delinean las estrategias para enfrentar lo que sigue: una partida de ajedrez comercial en la que cada movimiento puede definir el tablero global.

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Colaboradora en ReporteAsia.