La reciente ofensiva arancelaria impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump ha comenzado a provocar reacciones en cadena a nivel mundial, donde la economía india no es inmune. En el caso de India, aunque el país se considera menos vulnerable que otras economías asiáticas más abiertas, no ha quedado inmune a los efectos de esta escalada comercial. El banco suizo UBS redujo su proyección de crecimiento del PBI indio para el año fiscal 2025-2026, del 6,3 % al 6 %, como consecuencia directa del nuevo contexto internacional.
Con un aumento de tarifas del 27 % sobre bienes indios exportados a Estados Unidos, la economía india se ve presionada en múltiples frentes. UBS advierte que los aranceles recíprocos representan un riesgo significativo para el crecimiento global y estima que esta nueva oleada comercial podría provocar una contracción del 7,5 puntos porcentuales en el volumen del comercio internacional.
A pesar del complejo panorama, los analistas de UBS sostienen que India conserva fundamentos macroeconómicos sólidos. “Los riesgos siguen siendo manejables y la narrativa de crecimiento estructural de India continúa vigente”, afirmó Tanvee Gupta Jain, economista jefe para India de UBS Securities.
Impacto en las exportaciones y la inversión privada
Uno de los efectos más visibles es el golpe a las exportaciones. UBS prevé que las ventas de bienes al exterior podrían sufrir un deterioro considerable como consecuencia de la desaceleración global. Como contrapartida, India podría optar por reducir algunos aranceles sobre importaciones estadounidenses y aumentar sus compras de energía y equipamiento militar procedente de EE.UU., aunque eso implicaría un distanciamiento gradual de sus vínculos comerciales con Rusia.
En el plano interno, la debilidad del sentimiento corporativo podría traducirse en una demora adicional en la recuperación de la inversión privada. UBS advierte que el riesgo de una sobreoferta de manufactura por parte de China podría desplazar producción local en sectores clave, afectando las perspectivas de recuperación del gasto de capital.
El Banco de la Reserva de India (RBI) reaccionó rápidamente al nuevo escenario con un recorte de 25 puntos básicos en la tasa de política monetaria, situando el tipo repo en el 6 %. Esta es la segunda reducción del año, tras una similar en febrero. Según las proyecciones actualizadas, se espera que el RBI recorte un total de 125 puntos básicos en esta fase, lo que representaría una relajación mayor que la prevista inicialmente.
“La necesidad de respaldar el crecimiento en un contexto global desafiante, sumada a la moderación en la inflación, justifican esta medida”, afirmó el gobernador del RBI, Sanjay Malhotra. El objetivo es claro: reducir el costo del crédito para hogares y empresas, estimular la demanda interna y amortiguar el golpe externo.
Uno de los factores que habilitan la política expansiva del RBI es la moderación de la inflación en la economía india. La proyección para el año fiscal 2025-2026 fue revisada a la baja, del 4,2 % al 4 %. Este cambio responde a una serie de factores positivos, como la mejora en las cosechas agrícolas, la caída de los precios internacionales del crudo y el descenso de la inflación de alimentos, especialmente en productos clave como los vegetales.
En febrero, el índice de precios al consumidor cayó al 3,61 %, uno de los niveles más bajos en seis años, lo que refuerza la percepción de que los precios están bajo control. Economistas como Suvodeep Rakshit (Kotak Institutional Equities) y Apurva Sheth (SAMCO Securities) coinciden en que hay espacio suficiente para continuar con la baja de tasas durante los próximos trimestres.
Mercados financieros en tensión
El nerviosismo global también se hizo sentir en los mercados indios. El Sensex cerró el miércoles con una baja de 379 puntos (-0,51 %), mientras que el índice Nifty retrocedió un 0,61 %, ubicándose en 22.399 unidades. Las caídas afectaron especialmente a los sectores tecnológicos, inmobiliarios y bancarios, que perdieron cerca del 2 % cada uno. Las acciones del sector público bancario estuvieron entre las más golpeadas.
En contraste, el sector de consumo masivo (FMCG) logró resistir la tendencia bajista, con un avance del 1,5 %, seguido por los bienes durables con una leve alza del 0,3 %. Entre los ganadores de la jornada se destacaron Nestlé, Hindustan Unilever y Tata Consumer, mientras que las acciones de Wipro, SBI y Tech Mahindra lideraron las pérdidas.
Más allá del entorno arancelario, el contexto climático y los precios internacionales siguen siendo factores clave. Con pronósticos favorables para el monzón y un buen desempeño agrícola, se espera que la inflación alimentaria permanezca contenida. No obstante, el RBI alertó sobre posibles riesgos por fenómenos climáticos adversos o disrupciones en los mercados globales.
Las autoridades económicas también reconocen que el espacio fiscal es limitado, lo que exige una administración prudente del gasto público. El compromiso del gobierno es cumplir con el objetivo de aumentar el gasto de capital en un 10 % interanual y mantener precios minoristas de combustibles controlados para proteger el ingreso disponible de los hogares.
India enfrenta así un delicado equilibrio entre la necesidad de sostener el crecimiento interno y los riesgos que plantea el entorno externo, dominado por la agresiva política arancelaria de EE.UU. Si bien la economía india ha demostrado resiliencia en otros momentos de incertidumbre global, la magnitud y duración de esta nueva fase comercial podrían poner a prueba sus fortalezas estructurales.
Para UBS, la clave estará en mantener la estabilidad macroeconómica, asegurar una inflación contenida y desplegar políticas monetarias y fiscales eficaces que permitan sostener la demanda interna y proteger el proceso de recuperación.
En definitiva, el desafío para India será capitalizar su posición estratégica en el tablero de la economía global sin quedar atrapada en el fuego cruzado de la guerra comercial que hoy sacude a las grandes potencias.









