El Ministerio del Interior y Comunicaciones señaló que la principal causa es el crecimiento natural negativo: las muertes superan sistemáticamente a los nacimientos en una sociedad que envejece a ritmo acelerado. La tendencia no da señales de revertirse, lo que incrementa la presión sobre el gobierno para diseñar políticas que sostengan tanto a las comunidades regionales como a la economía en su conjunto.
Otro dato destacado del relevamiento es la concentración poblacional: al 1 de octubre de 2025, el 30,1% de la población vivía en el área metropolitana de Tokio, superando por primera vez el umbral del 30%. De las 47 prefecturas del país, solo Tokio y Okinawa registraron crecimiento —1,4% y 0,1% respectivamente—, mientras que las 45 restantes, incluyendo Chiba, Saitama y Kanagawa, acusaron pérdidas.
El secretario jefe del Gabinete, Minoru Kihara, reconoció que «el descenso de la población avanza aún más» y se comprometió a impulsar «de forma integral diversas medidas» para enfrentarlo, entre ellas políticas de descentralización orientadas a corregir la excesiva concentración en la capital.
En contraste con la caída demográfica general, el número de residentes extranjeros alcanzó un nuevo récord estimado en 3,21 millones, por encima de los 2,75 millones consignados en el censo de 2020. En el plano global, Japón ocupa el puesto 12 entre los países más poblados del mundo, representando el 1,5% del total mundial. Entre las 20 naciones más pobladas, es la que registró la caída más pronunciada en el último quinquenio, junto a China, Rusia y Tailandia.










