India y América Latina: Convergencia Estratégica en Defensa, Tecnología y Seguridad Marítima en el Sur Global

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Un Sistema Internacional en Transición

La reconfiguración del orden internacional introduce nuevas dinámicas para la cooperación entre potencias emergentes del Sur Global. En este contexto, India y América Latina comparten condiciones estructurales que favorecen una convergencia estratégica progresiva: la búsqueda de autonomía estratégica, la diversificación de asociaciones de seguridad y la necesidad de fortalecer capacidades tecnológicas propias. Aunque la distancia geográfica ha limitado históricamente la profundidad de sus vínculos, la lógica multipolar del siglo XXI redefine los parámetros de la cooperación interregional.

Tres conceptos articulan esta convergencia. Primero, la autonomía estratégica como principio compartido: tanto India como los principales estados latinoamericanos han construido tradiciones de política exterior orientadas a preservar márgenes de maniobra independientes de las grandes potencias. Segundo, la cooperación Sur-Sur como marco normativo: ambas regiones participan de plataformas multilaterales —G20, BRICS, foros de desarrollo— donde coinciden en demandas de mayor inclusión en la gobernanza global. Tercero, la complementariedad tecnológica: India ha desarrollado capacidades industriales de defensa y tecnología espacial de alta eficiencia en costos, mientras varios estados latinoamericanos poseen infraestructuras industriales y científicas que pueden articularse con dichas capacidades.

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El Primer Ministro Modi realizó la primera visita bilateral a Argentina en 57 años y participó en la Cumbre BRICS en Brasil.

Factores Impulsores de la Convergencia

El primer motor es la expansión del alcance estratégico indio. En julio de 2025, el Primer Ministro Modi realizó la primera visita bilateral a Argentina en 57 años y participó en la Cumbre BRICS en Brasil, acordando cinco pilares de cooperación que incluyen defensa, tecnología digital e industria estratégica, con una meta comercial bilateral de USD 20.000 millones hacia 2030. En diciembre de 2025, la Armada india formalizó con Brasil un acuerdo de mantenimiento de submarinos clase Scorpene, primer vínculo operacional de este nivel entre ambas marinas. La Política de Promoción de Exportaciones de Defensa 2020 sostiene este impulso con una meta de USD 5.000 millones anuales en exportaciones, creando incentivos estructurales para profundizar la presencia industrial india en la región.

El segundo motor es la diversificación estratégica latinoamericana. Argentina ha expresado interés en sistemas de defensa indios —incluyendo los misiles BrahMos y Akash— mientras su comercio bilateral con India creció cerca del 54% en los primeros meses de 2025. En abril de ese año, el Presidente chileno Boric visitó India para avanzar en cooperación en defensa, minerales críticos y tecnología espacial. India emerge como socio preferido por ofrecer tecnología avanzada, transferencia industrial real y ausencia de historial hegemónico en la región.

El tercer motor es la interdependencia marítima. El Océano Índico concentra dos tercios de los embarques mundiales de petróleo; el Atlántico Sur articula las exportaciones estratégicas de América del Sur hacia Asia y Europa. Ambas regiones comparten desafíos de pesca ilegal, economías ilícitas marítimas y vigilancia de zonas económicas exclusivas. El ejercicio IBSAMAR —con su octava edición concluida en octubre de 2024 y la novena programada para 2026— ilustra la creciente institucionalización de la cooperación naval trilateral India-Brasil-Sudáfrica en este espacio oceánico compartido.

Dominios de Cooperación: Mapa Estratégico

Oportunidades Estratégicas Prioritarias

El Cooperación en industria de defensa. En octubre de 2025, Brasil envió a Nueva Delhi una delegación encabezada por el Vicepresidente Alckmin —con el Ministro de Defensa y el Comandante de la Fuerza Aérea— para negociar una agenda de co-producción que incluye el sistema antiaéreo Akash, buques de patrulla oceánica y sistemas de comunicación de campo de batalla. Simultáneamente, Embraer avanza con Mahindra en una propuesta para proveer el avión de transporte militar C-390 Millennium a la Fuerza Aérea India con manufactura local, mientras que en enero de 2026 Adani Aerospace firmó un memorando con Embraer para establecer una línea de ensamblaje aeronáutico en India. La profundidad de esta agenda ilustra el salto cualitativo de una relación que hasta 2023 se limitaba a declaraciones de intención.

Seguridad marítima e interoperabilidad naval. En diciembre de 2025, el Jefe de la Armada India visitó Brasil y formalizó el acuerdo de mantenimiento de submarinos clase Scorpène, extendiendo la cooperación a seguridad marítima e intercambio de entrenamiento. Este vínculo se apoya en una base humana sólida: desde 2007, más de 130 oficiales de defensa de ambos países han completado cursos en las instituciones militares del otro. El ejercicio naval trilateral IBSAMAR, activo desde 2008, celebrará su novena edición en 2026, consolidando la cooperación operacional en el Atlántico Sur.

Tecnología espacial de uso dual. La cooperación espacial posee antecedentes concretos: en 2021 India lanzó el Amazonia-1, primer satélite de observación terrestre íntegramente desarrollado por Brasil, en el marco de un acuerdo interinstitucional vigente desde 2004. El lanzamiento del satélite NISAR junto a la NASA en julio de 2025 confirma la capacidad india para misiones de alta complejidad a bajo costo. Las capacidades de radar de apertura sintética de Argentina y los programas de observación ambiental de Brasil se articulan con la oferta india en teledetección, abriendo posibilidades de desarrollo conjunto con aplicaciones civiles y de seguridad marítima.

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La IAF, que enfrenta una grave escasez de escuadrones, opera actualmente una flota de entre 115 y 120 aviones Jaguar SEPECAT en seis escuadrones.

Ciberseguridad y tecnologías críticas emergentes. Durante la cumbre Modi-Lula de julio de 2025, ambos países acordaron establecer un Diálogo Bilateral de Ciberseguridad como plataforma permanente de intercambio. India, que en 2024 alcanzó el nivel más alto del Índice Global de Ciberseguridad de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, posee capacidades transferibles en protección de infraestructuras críticas y formación especializada directamente relevantes para América Latina, donde persisten brechas institucionales documentadas por la OEA y el BID en su Informe de Ciberseguridad 2025.

De la Voluntad Política a la Arquitectura Institucional: Condicionantes y Perspectivas al 2026

La convergencia estratégica entre India y América Latina no responde a una alianza formal ni a una articulación ideológica, sino a una coincidencia de intereses estructurales en un sistema internacional en transición acelerada. El ritmo de los avances recientes —el ejercicio MILAN 2026 con participación de 74 naciones, el acuerdo de defensa India-Estados Unidos de diez años firmado en octubre de 2025, y el comercio bilateral India-Brasil que alcanzó USD 15.200 millones en 2025 en camino a la meta de USD 20.000 millones para 2030— ilustra que India opera hoy como un actor de seguridad global con capacidad de proyección simultánea en múltiples regiones.

Tres condicionantes estructurales modulan, sin bloquear, esta trayectoria. La distancia geográfica introduce fricciones logísticas reales, aunque los ejercicios IBSAMAR demuestran desde 2008 que la cooperación naval transoceánica es operacionalmente factible cuando existe voluntad política sostenida. La densidad institucional bilateral permanece incipiente: la relación carece aún de agregadurías de defensa permanentes, programas de formación lingüística y manuales técnicos comunes que caracterizan las asociaciones maduras; la acumulación de más de 130 intercambios de oficiales entre India y Brasil desde 2007 señala, sin embargo, que esa base se está construyendo. Finalmente, la competencia de proveedores establecidos exige que India se diferencie no por precio, sino por condiciones de transferencia tecnológica genuina y co-desarrollo industrial: precisamente el modelo que articula los acuerdos Adani-Embraer (enero 2026), el consorcio Mahindra-Embraer para el C-390, y las negociaciones de co-producción del sistema Akash con Brasil.

En julio de 2025, el Primer Ministro Modi realizó la primera visita bilateral a Argentina en 57 años y participó en la Cumbre BRICS en Brasil, acordando cinco pilares de cooperación que incluyen defensa, tecnología digital e industria estratégica

A comienzos de 2026, India había avanzado en negociaciones comerciales con Perú y Chile y lanzado un nuevo marco de relacionamiento con México, consolidando un patrón de diversificación regional que ya no se limita a los dos grandes socios históricos. La cooperación se extiende hacia minerales críticos, infraestructura digital, farmacéutica y tecnología espacial, ampliando la base material sobre la que puede construirse una asociación de seguridad duradera. Brasil, que posee las segundas mayores reservas mundiales de minerales críticos y tierras raras, representa para India un socio estratégico en la construcción de cadenas de suministro alternativas para vehículos eléctricos, tecnología de defensa y semiconductores.

En perspectiva de largo plazo, una asociación India–América Latina consolidada contribuiría a configurar un puente estratégico entre el Indo-Pacífico y el Atlántico Sur: dos espacios marítimos que concentran rutas comerciales críticas, reservas energéticas estratégicas y dinámicas crecientes de competición entre potencias. La consolidación de este vínculo dependerá de la capacidad de traducir los acuerdos de 2025 en mecanismos institucionales permanentes: ejercicios regulares, proyectos de co-producción con cronogramas verificables y plataformas de inteligencia compartida. El camino está trazado; queda por recorrerlo con la misma determinación con que fue abierto.

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Doctor en Relaciones Internacionales. Director del Centro de Estudios Sociales y Humanos para la Defensa. Director de la Lic. en RRII (UNDEF- República Argentina).