“La soberanía formal persiste, pero la autonomía real depende de la posición que un Estado ocupa en la jerarquía internacional.”
— John J. Mearsheimer
Estudio comparado entre la Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. (NSS, 2025) y la Política de China hacia América Latina y el Caribe. (ALC, 2025)
1. Introducción
El gobierno chino publicó el miércoles (10 de diciembre de 2025) pasado el tercer documento de Política sobre América Latina y el Caribe. Es un texto que actualiza los elaborados en 2008 y 2016, en los que se plasma el objetivo de cooperación con la región. La última versión pinta un mundo con desafíos “sin precedentes” y llama a consolidar el bloque del “Sur Global”. Traza cinco programas (Desarrollo, Paz, Civilizaciones, Pueblos, Solidaridad), amplía las áreas de colaboración e insta a construir una “comunidad de futuro compartido”; esta última frase es el nuevo slogan, ausente en las ediciones anteriores. El escrito destaca el deseo de “inclusión” y “no condicionalidad”, en espejo con Trump; en cambio China busca posicionarse como un socio serio, estable, sin ánimo de evangelizar porque su método de conquista es otro.
Unos días antes, Estados Unidos había presentado su estrategia de seguridad nacional (5 de diciembre de 2025), un documento que cambia drásticamente las prioridades establecidas hasta la actualidad. Un factor fundamental es el revival de la doctrina Monroe, de 1823, según la cual debe ejercerse una hegemonía en el continente que deja afuera otras potencias extranjeras. En el siglo XIX esto estaba más orientado a frenar a Europa; hoy, es una protección ante China. Queda explícito en algunos puntos, como cuando dice que Estados Unidos “Negaremos a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales en nuestro hemisferio”. (NSS, 2025: 16).
El avance de Xi Jinping en el mundo se ejerce de un modo distinto y con otros tiempos; hace pie táctico en las regiones a su manera: mientras los americanos buscan abrir bases militares; los chinos, van por los puertos, como el caso concreto del puerto de Chancay en Perú o el requisito que le impide participar en la fallida licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay que excluía a “toda persona jurídica que sea controlada, directa o indirectamente por Estados soberanos o agencias estatales, en el capital, en la toma de decisiones o de cualquier otra forma” (Urien, 2025); es decir, era una cláusula antiChina exigida por la administración Trump.
Existe una vasta literatura sobre la competencia global entre Estados Unidos y China, pero hay un vacío de conocimiento crítico sobre cómo un Estado periférico como la mayor parte de los países de América Latina, con crisis financiera recurrente puede operacionalizar una directiva de política o estrategia sobre defensa nacional coherente cuando las dos potencias ejercen presiones contradictorias sobre sus activos estratégicos.
El vacío radica en la falta de marcos que expliquen la viabilidad de los intereses nacionales propios de cada país, donde EE. UU. exige la exclusión de «influencias hostiles» (seguridad) bajo un reforzado corolario de la Doctrina Monroe, ejerciendo un “imperialismo informal” como ideal regulativo de sus acciones. Se procura, consecuentemente, la dominación incontestada del hemisferio occidental mediante la expulsión coercitiva de rivales estratégicos y la subordinación de las élites periféricas (Anzelini, 2019) mientras que China ofrece el único financiamiento estructural (economía) capaz de sostener la presencia logística y científica a largo plazo a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI).
En términos conceptuales, el “imperio informal” constituye un tipo ideal de orden hegemónico que se estructura, como otras relaciones de control y dominación en el sistema internacional, en torno a la jerarquía como principio ordenador. La distinción crucial entre un “imperio informal” y un “área de influencia” —otro de los conceptos a los que se ha apelado con recurrencia desde el inicio del segundo mandato de Trump— reside en la verificación o no de una rivalidad interimperial desafiante. Un “área de influencia” no excluye la posibilidad de disputas entre diversos actores centrales, lo que se relaciona con la “vulnerabilidad estratégica” “de la relación jerárquica». Por el contrario, un “imperio informal” supone la ausencia de una rivalidad imperial que desafíe el predominio del actor central en una determinada región. (Anzelini, 2019)
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿De qué manera la colisión entre la exigencia de alineamiento en seguridad de la NSS 2025 (EE. UU.) y la oferta de interdependencia infraestructural de la Estrategia ALC (China) condiciona la capacidad de autonomía de los países de América Latina para mantener una política de defensa que tengan en cuenta los intereses nacionales propios?
La contradicción entre las condicionalidades de seguridad de la NSS 2025 y la expansión infraestructural de China genera un estado de «Atrapamiento Estratégico» para los países medianos y periféricos.
Su asimetría estructural induce una estrategia de “Hedging Reactivo” donde el alineamiento militar con EE. UU. actúa como contrapeso diplomático para garantizar el capital chino. Este método fragmenta la política de defensa en esferas de influencia distintas, debilitando intrínsecamente la coherencia estratégica nacional.

Para lo cual planteamos la siguiente hipótesis de trabajo: La contradicción estructural entre las exigencias de seguridad de la NSS 2025 de EE. UU. y la dependencia económica de la inversión china somete a los países periféricos a un “Atrapamiento Estratégico que se traduce en una política de “Hedging Reactivo”, debilitando la coherencia y la unidad de su visión estratégica nacional.
El estudio propuesto es de naturaleza cualitativa y se basa en el análisis de contenido estratégico de dos documentos primarios: la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de 2025 de Estados Unidos (NSS, 2025) y el Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe (ALC) (Política de China, 2025)
La metodología busca identificar, clasificar e interpretar los objetivos, principios y acciones que definen la postura de cada potencia en la región, en función de las cuatro variables de análisis definidas a saber: la primera es economía y comercio; la segunda es finanzas, inversión y préstamos; la tercera es infraestructura y tecnología y la cuarta es defensa y seguridad. El enfoque se alinea con la investigación interpretativa, buscando desentrañar las narrativas estratégicas subyacentes (Patton, 2015).
Para lo cual proponemos una investigación de tipo cualitativa, interpretativa y comparativa que se basarán en un estudio de caso, donde los “casos” son las narrativas estratégicas de las dos políticas planteadas por Estados Unidos y China; para determinar el contraste o la convergencia en las cuatro variables señaladas anteriormente y por ende evaluar las implicancias para la autonomía estratégica de América Latina.
Las cuatro variables actúan como lentes de análisis, guiando la extracción de información de los dos documentos. (Bernard, 2017). Lo importante de toda variable cualitativa como son en este caso particular es determinar categoría de análisis para su correcta interpretación. Por ejemplo, para la variable economía y comercio se analiza el patrón de intercambio, proteccionismo versus el multilateralismo y el rol en las cadenas de suministro. Para la variable finanzas, inversión y prestamos se analiza la naturaleza de la ayuda financiera, mecanismos de inversión (estatal vs. privada) y condicionalidad. Para la variable infraestructura y tecnología se observa el enfoque en activos críticos, el desarrollo de la Franja y la Ruta (BRI), el 5G, y el uso de tecnologías de doble propósito. Y finalmente para la cuarta variable defensa y seguridad se tomarán en cuenta el tipo de amenazas priorizadas (tradicionales vs. no tradicionales), el uso del poder militar, las alianzas de seguridad y afirmación de esferas de influencia o imperialismo informal como tratamos en la introducción.
Para el tratamiento de cada una de las variables, la principal técnica es el Análisis de Contenido Documental no estructurado y el Análisis de Discurso Estratégico (Krippendorff, 2019). Los hallazgos se cotejarán con marcos teóricos relevantes (neorrealismo, liberalismo, teorías de la dependencia) para darle un sustento académico a las conclusiones del estudio.
El análisis concluirá evaluando cómo la interacción de las dos estrategias crea el contexto geopolítico actual para América Latina, determinando si la región es vista como un socio o como un campo de batalla para la competencia entre grandes potencias.
2. Marco teórico
Es importante para entender el trabajo con las variables a utilizar, tener presente las distintas teorías que mejor explican ambos documentos, es decir por un lado el NNS 2025 y el ALC 2025.
Es importante hacer esta distinción porque la NSS 2025 se puede explicar perfectamente primero con dos pilares que la caracterizan y son mencionados explícitamente en la NSS, ellos son el Realismo Flexible y lo transaccional cuya herramienta es una convicción de fondo “America First». A estos dos pilares se le pueden anexar otras teorías con diversas ópticas que a lo largo del texto se plasman para darle forma y contribuir a los primeros conceptos es decir al realismo flexible y lo transaccional.
Entre las otras teorías que confluyen están el neorrealismo ofensivo de Mearsheimer (2001) al ver el entorno regional como una competencia de suma cero donde la «supremacía» y el control de la narrativa son armas de poder.
Complementariamente, también se suma el realismo neoclásico de Lobell, Ripsman y Taliaferro (2009) permite profundizar en el papel de las variables domésticas, postulando que la política exterior no es solo una respuesta a presiones externas, sino el resultado de la movilización de recursos internos y la percepción de las élites; así, la reindustrialización del «America First» se entiende como un proceso de fortalecimiento interno necesarios para la proyección de poder global.
Para analizar la Política de China para América Latina (ALC) debemos apoyarnos en la obra de Kenneth Waltz (Theory of International Politics, 1979), aunque con una aplicación específica a la estrategia de «gran potencia» que China despliega en su documento. Waltz sostiene que si un Estado busca demasiado poder (hegemonía), el sistema internacional reaccionará creando una coalición para frenarlo. En el documento, China repite obsesivamente que «no busca la hegemonía» y que respeta la soberanía. Desde la óptica de Waltz, esto no es «amabilidad», es una estrategia defensiva calculada: China sabe que si se presenta como un retador agresivo en el «patio trasero» de EE. UU. (América Latina), provocará una respuesta defensiva de Washington y un rechazo de los países latinos, por eso, se presenta como un socio cooperativo para evitar ser «equilibrada». Para Walttz, el interés primordial es la supervivencia, y China justifica su presencia en ALC bajo la premisa de la seguridad económica y el desarrollo. Necesita materias primas y mercados para mantener su estabilidad interna (supervivencia del régimen). El documento presenta esta expansión no como una conquista, sino como una necesidad de «cooperación para el desarrollo», lo cual encaja con la idea de Waltz de que los Estados son racionales y buscan lo justo para estar seguros, no para dominar por dominar. Waltz a igual que Mearsheimer analizan la estabilidad según la polaridad del sistema; en el documento ALC, China aboga por un «mundo multipolar»; siendo esta una posición puramente estructural. China quiere diluir el poder de EE. UU. fomentando otros polos (como ALC a través de la CELAC). Según la lógica defensiva, un sistema multipolar o bipolar estable es preferible a uno donde una sola potencia (EE. UU.) pueda actuar de forma «unilateral» (término que el documento critica explícitamente).
Aunque China use el lenguaje defensivo de Waltz («no soy una amenaza»), Waltz también dice que las intenciones son irrelevantes frente a las capacidades; por mucho que China escriba un documento «amistoso», el simple hecho de que su presencia económica crezca genera un dilema de seguridad para otros actores (EE. UU.), lo que inevitablemente llevará a una tensión estructural que el documento intenta, sin éxito, ocultar.
Para analizar la posición de los países latinoamericanos, el realismo periférico de Escudé (1999) ofrece una lógica de aplicación para Estados asimétricos, argumentando que, para un país periférico, la autonomía no es un fin en sí mismo si conlleva costos económicos paralizantes, lo que explica por qué la región oscila entre la presión coercitiva del «Corolario Trump» y la oferta de inversiones de Beijing, buscando un alineamiento pragmático que evite sanciones y maximice el bienestar material. Finalmente, el institucionalismo crítico de Keohane (1989) profundiza en la función de los regímenes internacionales no como sustitutos del Estado, sino como mecanismos que reducen los costos de transacción y la incertidumbre; en este sentido, mientras EE. UU. muestra un profundo escepticismo hacia instituciones que limitan su soberanía estatal, China instrumentaliza la gobernanza global y los mecanismos multilaterales (como el Foro China-CELAC) para institucionalizar su influencia y proponer un orden alternativo que proteja los intereses de las potencias emergentes y el Sur Global.

-
Desarrollo
Es conveniente hacer un breve repaso como los dos actores analizados; China y EE.UU. llegan a esta situación en el año 2025 a plantear política en el caso de China y una estrategia en el caso de Estados Unidos para América Latina. Los dos actores tienen un recorrido diferente para abordar la región, de distintas aproximaciones, en el caso de Estados Unidos desde la finalización de la II GM y en el caso de China el punto de inflexión fue la crisis del 2008. Ambos casos se analizarán manteniendo las cuatro variables para el caso de estudio.
3.1 Estados Unidos
La relación histórica entre Latinoamérica y Estados Unidos ha sido cuanto menos variable y accidentada. Luego de la terminación de la “Guerra Fría”, con la Primera Cumbre de las Américas de 1994 se abrió una política de complementación e integración fundada en intereses comunes, principios y valores de libertad, democracia, libre mercado, lucha contra el narcotráfico, desarrollo sostenible, libre comercio y más.
La Primera Cumbre de las Américas como resultado de la “política exterior de Estado” formulada por el presidente George Bush (republicano) e implementada por el presidente Bill Clinton (demócrata) condujo a la “Carta Democrática Interamericana”, a los extraordinarios éxitos de lucha antinarcóticos en Colombia, Bolivia y Perú (principales productores de coca y cocaína), a tratados de libre comercio y a la creencia que el siglo XXI sería de democracia plena con la finalización de la única dictadura que era la de Cuba.
El 11 de septiembre de 2001, el mismo día que se firmaba en Lima-Perú la Carta Democrática Interamericana (OEA, 2001) se producían los ataques terroristas contra Estados Unidos. No fueron estos actos terroristas los que dañaron en sí mismo el proceso de integración y fortalecimiento democrático de las Américas, fue la reacción a estos actos terroristas la que marcó el súbito y progresivo abandono de Estados Unidos a Latinoamérica con su concentración en las guerras contra el “terrorismo islámico”. De la retirada de acuerdos estratégicos con países latinoamericanos pasamos a los proyectos de Hugo Chávez, Fidel Castro y Lula da Silva. (Sánchez Berzain, 2025).
A partir de la crisis financiera global de 2008, la estrategia de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe se caracterizó por una desinversión relativa y un cambio de enfoque prioritario (Feinberg, 2017). Mientras China intensificaba su compromiso económico, la política de EE. UU. osciló entre la priorización de la seguridad y el abandono, creando un vacío que facilitó la expansión de otros actores (Malamud, 2021).
La influencia de EE. UU. se ha mantenido dominante en esferas tradicionales (seguridad y cultura), pero se ha erosionado marcadamente en el ámbito económico y de financiación. Pero analicemos la situación previa al 2025 en base a las cuatro variables utilizadas en el trabajo a partir del año 2008.
-
Economía y Comercio: comenzó la pérdida de liderazgo, aunque para muchos países de ALC (especialmente México y Centroamérica), su participación en el comercio total de Sudamérica ha disminuido significativamente desde 2008, siendo superado por China en la mayoría de las economías del Cono Sur (Tokatlian, 2022). La estrategia comercial se ha basado en la profundización de los TLC existentes (ej. CAFTA-DR) y los acuerdos bilaterales. Sin embargo, EE. UU. no ha promovido grandes acuerdos regionales desde el colapso del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005.
Debemos retroceder hasta el 2020 donde en respuesta a la competencia china, la administración Biden promovió la Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas (APEP), una iniciativa que busca reforzar las cadenas de suministro y la inversión en la región, aunque carece del componente de acceso a mercados (reducción de aranceles) que caracteriza a los TLC y la hace menos atractiva que los acuerdos chinos (Feinberg, 2023).
-
Finanzas, inversión y préstamos: estuvieron orientaos a la asistencia para la seguridad, en contraste con China, las instituciones estadounidenses no compiten en préstamos estatales a gran escala garantizados por commodities. El enfoque financiero de EE. UU. se ha centrado en la asistencia para el desarrollo, la gobernanza y la seguridad (Malamud, 2021). Por su parte la Inversión Extranjera Directa (IED) se mantiene como la mayor fuente de stock de inversión en ALC. A partir de 2020, EE. UU. impulsó la estrategia de nearshoring (relocalización de cadenas de suministro) como una herramienta económica y geopolítica para reducir la dependencia de China y fortalecer los lazos con México y Centroamérica (Feinberg, 2023). En cuanto a los préstamos, el grueso del apoyo financiero se canaliza a través de programas como la Iniciativa Mérida (México y Centroamérica) y el Plan Colombia, dirigidos a la seguridad, la lucha contra el crimen organizado, la migración y la promoción de la gobernanza, más que a proyectos de infraestructura económica a gran escala (Ellis, 2020).
-
Infraestructura y tecnología: el compromiso de EE. UU. con la infraestructura es menor en comparación con China, centrándose en proyectos de menor escala o asistencia técnica. La principal iniciativa global de infraestructura de EE. UU. y el G7, Build Back Better World (B3W) (posteriormente rebautizada como Partnership for Global Infrastructure and Investment), es una respuesta directa y aún en fase inicial a la BRI china (Feinberg, 2023). Referido a la tecnología EE. UU. mantiene una influencia dominante en la infraestructura digital de ALC a través de gigantes tecnológicos como Google, Amazon y Meta. Sin embargo, su principal esfuerzo tecnológico se centra en la contención de la tecnología china, presionando a los gobiernos de la región para que excluyan a Huawei de sus redes 5G por motivos de seguridad (Ellis, 2020). Ello se relaciona directamente con la ciberseguridad y la gobernanza donde Washington ha intentado impulsar marcos de ciberseguridad y estándares de gobernanza de datos alineados con valores democráticos, en contraste con el modelo de vigilancia digital chino.
-
Defensa y Seguridad, ha sido el eje tradicional de apoyo. El ámbito de la defensa es donde la influencia estadounidense sigue siendo hegemónica. A través de la venta de equipamiento, el entrenamiento militar (mediante el Comando Sur de EE. UU.) y la asistencia técnica, las fuerzas armadas latinoamericanas mantienen una alta interoperabilidad y dependencia técnica de los sistemas estadounidenses, lo que constituye una barrera estructural contra la adquisición masiva de armamento de otras potencias (Tokatlian, 2022). Paralelamente la agenda de seguridad se ha desplazado hacia amenazas no tradicionales: narcotráfico, crimen organizado transnacional, ciberseguridad y migración, asegurando la cooperación regional en áreas críticas para la seguridad doméstica de EE. UU.
3.2 China
La crisis financiera global de 2008 marcó el punto de inflexión en la relación entre la República Popular China y América Latina, transformando a China de un socio comercial emergente a una potencia financiera y estratégica dominante en la región. China aprovechó su estabilidad económica para llenar el vacío de financiación dejado por el repliegue de los mercados occidentales (Ellis, 2020). Esta expansión se caracteriza por ser multifacética, cubriendo el comercio, las finanzas, la infraestructura y la seguridad.
La expansión en estas cuatro esferas es lo que genera el «Atrapamiento Estratégico»: los países periféricos se vuelven tan dependientes del capital y la infraestructura chinos que el costo de alinearse completamente con las condicionalidades de seguridad de EE. UU. se vuelve insostenible. Cada esfera propone una característica particular, por ejemplo, el comercio su característica es la asimetría, las finanzas es la gran palanca, la infraestructura como lanza de su geopolítica y la seguridad/defensa como complemento de los lazos económicos.
a. Economía y comercio: Tras 2008, China se consolidó rápidamente como el segundo socio comercial más grande de ALC, y es el principal socio para economías clave como Brasil, Chile, Perú y Argentina (CEPAL, 2023). El volumen de comercio bilateral superó los 450.000 millones de dólares anuales en la última década (CEPAL, 2023). No obstante, esta expansión ha generado críticas por el patrón de intercambio asimétrico que promueve la «re-primarización» de las economías latinoamericanas (Ellis, 2020). La región exporta principalmente commodities (minerales, soja, petróleo) e importa productos manufacturados de alto valor agregado y tecnología china, reforzando la dependencia histórica de ALC en los ciclos de precios de las materias primas (Tokatlian, 2022).
b. Finanzas, Préstamos e Inversión: La esfera financiera fue la principal palanca de influencia post-2008, mediante los préstamos estatales, los préstamos garantizados y la inversión extranjera directa.
En los préstamos estatales, las instituciones financieras chinas, especialmente el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación de China (Eximbank), se convirtieron en la principal fuente de financiación estatal de la región. Entre 2005 y 2020, estos bancos prestaron más de $136 mil millones de dólares a gobiernos latinoamericanos, superando a la suma de los préstamos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en varios años clave (Gaudet & Gallagher, 2021).
Una proporción significativa de estos préstamos a países como Venezuela, Ecuador y Argentina se estructuró como préstamos por petróleo u otras materias primas, asegurando (préstamos garantizados) un flujo constante de recursos estratégicos a China y generando una dependencia financiera directa de los países prestatarios (Tokatlian, 2022).
Por último, la Inversión Extranjera Directa (IED) china ha evolucionado de un enfoque puramente extractivo a la adquisición de activos en sectores estratégicos, incluyendo energía, telecomunicaciones y manufactura de alta tecnología (BID, 2022).
c. Infraestructura y tecnología: La inversión en infraestructura se ha convertido en una prioridad geopolítica bajo la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), a la que se han adherido la mayoría de los países de ALC a partir de 2017 (Ellis, 2020); inversiones críticas en puertos (como el de Chancay en Perú) y centros logísticos que facilitan la conectividad y el comercio transpacífico hacia China son prioritarios para el gigante asiático.
El despliegue de la tecnología 5G por parte de empresas chinas como Huawei y ZTE, y el desarrollo de ciudades inteligentes, han incrementado la influencia china en el sector de las telecomunicaciones y la seguridad de datos, generando preocupación entre los analistas occidentales (Tokatlian, 2022).
d. Defensa y Seguridad: El compromiso en seguridad ha crecido de manera constante, complementando los lazos económicos. En el equipamiento militar y vigilancia, China se ha establecido como un proveedor de equipamiento militar, a menudo con precios y condiciones más accesibles que los proveedores occidentales (Tokatlian, 2022). Finalmente, la cooperación espacial con el desarrollo de infraestructura para la observación espacial y los satélites, como la estación de seguimiento y control de satélites en Neuquén, Argentina, ha generado preocupación en Estados Unidos debido a su potencial uso de doble propósito (civil y militar) (Ellis, 2020).
4. Análisis comparativo de los documentos políticos de Estados Unidos y China para el 2025
La Estrategia de Seguridad Nacional presentada por la Casa Blanca sostiene que “después de años de negligencia, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preminencia estadounidense en el hemisferio occidental y para proteger a nuestra patria y nuestro acceso a sus geografías a través de la región”. (NSS, 2025:16).
Por su parte el objetivo estratégico y conceptual del documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe es la promoción de un nuevo modelo de relaciones basado en el concepto de «Comunidad de Futuro Compartido», así lo plasma textualmente “China está dispuesta a impulsar junto con ALC los cinco programas de la solidaridad, el desarrollo, las civilizaciones, la paz y los pueblos, planificar juntos para el desarrollo y la revitalización, y escribir juntos un nuevo capítulo de la construcción de la comunidad de futuro compartido China-ALC”. (ALC, 2025:8).
Para hacer el análisis utilizamos las cuatro variables definidas para este estudio comparativo, comenzando con la primera de ella.
-
Economía y comercio
-
NSS: La Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de 2025 marca una ruptura fundamental con el paradigma económico post-1991, abandonando la fe en la globalización liberal a favor de la autosuficiencia estratégica y la seguridad económica como pilares de la seguridad nacional (Rojo, 2025). Este cambio se manifiesta en la adopción de un fuerte sesgo económico e ideológico, dominado por el tono «America First» y la obsesión por el proteccionismo comercial (García Encina, 2025). La ESN sostiene que la globalización se convirtió en una «amenaza» que debilitó la base industrial de EE. UU. al ser explotada por China (Rojo, 2025; Simón, 2025). Por lo tanto, el interés nacional se redefine mediante una política activa de reindustrialización y repatriación de la manufactura, elevando instrumentos como los aranceles y el control de las cadenas de suministro a herramientas primarias de seguridad (Rojo, 2025). La estrategia aboga por un uso selectivo del comercio para concebir a los aliados como «multiplicadores de poder» y así presionar a China (Esteban, 2025), si bien analistas cuestionan la capacidad real del mercado estadounidense para reemplazar las importaciones de materias primas en el hemisferio occidental a corto plazo (Malamud, 2025).
-
ALC: La política china promueve una «globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva» y busca explotar el potencial del comercio bilateral mediante productos de alto valor agregado e intensivos en tecnología. (ALC, 2025:5) China propone establecer relaciones comerciales estables a largo plazo y negociar tratados de libre comercio bajo el principio de beneficios recíprocos. (ALC, 2025:12). Asimismo, se enfatiza la participación latinoamericana en ferias internacionales chinas y el abordaje de fricciones comerciales para lograr un desarrollo equilibrado. (ALC, 2025:13)
-
Finanzas, inversión y préstamo
-
-
NSS: La idea central de la ESN de 2025 en el ámbito financiero es el abandono del liderazgo global benévolo y omnipresente de Estados Unidos como financista principal del orden internacional, adoptando una visión marcadamente transaccional orientada a la reducción de la carga financiera propia (García Encina, 2025). Esta ruptura doctrinaria se conoce como «burden-shifting» (traslado de la carga), exigiendo a los aliados que asuman sus propias responsabilidades financieras y militares, lo que se ejemplifica en la imposición del estándar del 5% del PIB para gasto en defensa, la mayor presión presupuestaria histórica sobre los socios (Rojo, 2025). Esta insistencia en la asunción de costos es considerada un elemento estructural que sobrevivirá a la actual administración (Molina, 2025). Además, la política exterior reduce el asistencialismo tradicional para reorientarse hacia la inversión estratégica en regiones menos prioritarias, como África y Medio Oriente, enfocada en el comercio, la energía y la obtención de minerales críticos (Driessen, 2025; Rojo, 2025). El enfoque se caracteriza por un claro escepticismo institucional y una definición más estrecha de los intereses nacionales (García Encina, 2025), ofreciendo paquetes de incentivos (acceso a mercados de capital, cooperación tecnológica) a terceros países en competencia con China, en lugar de exigir alineamientos rígidos (Esteban, 2025).
-
-
-
ALC: China impulsa la cooperación financiera facilitando la liquidación transfronteriza en moneda local y negociando la compensación en RMB (yuan). La estrategia incluye el uso de diversos mecanismos como el fondo de cooperación China-ALC, el Crédito Especial para la Infraestructura y líneas de crédito en condiciones preferenciales. (ALC, 2025:13) Además, se promueve que las empresas chinas inviertan en la región bajo principios de mercado, contribuyendo al empleo local y acoplando la capacidad productiva de calidad con las necesidades regionales. (ALC, 2025:14)
-
-
Infraestructura y tecnología
-
-
NSS: La ESN de 2025 marca una ruptura con el enfoque de intervenciones militares prolongadas (nation-building) de décadas anteriores, optando por «securitizar» la infraestructura y la tecnología al elevarlas al nivel de amenaza a la seguridad nacional (García Encina, 2025; Rojo, 2025). La seguridad nacional se redefine como un concepto transversal que abarca la ciberseguridad, la inteligencia artificial (IA) y la resiliencia industrial (García Encina, 2025). La prioridad militar es lograr una superioridad basada en la disuasión y la capacidad de derrotar amenazas de «manera rápida y decisiva» (Rojo, 2025). Esto se sustenta en la modernización nuclear y la defensa antimisiles, incluyendo el desarrollo del sistema Golden Dome, concebido como un escudo continental para neutralizar los disuasores nucleares chino y ruso y asegurar la ventaja estratégico-militar de EE. UU. (Rojo, 2025; Simón, 2025).
-

En el plano geográfico, la infraestructura es vista como un activo crítico de seguridad. El enfoque principal es el Control Estratégico en el hemisferio occidental para proteger los activos clave e infraestructura de «incursiones extranjeras hostiles», con una preocupación específica por la penetración china en nodos críticos como el Canal de Panamá (Malamud, 2025; Rojo, 2025; Simón, 2025). Además, la estrategia identifica a Taiwán como un «punto de estrangulamiento geográfico vital» debido a su dominio de los semiconductores, convirtiéndolo en un foco central de la competencia económica y geopolítica en el Indo-Pacífico (Esteban, 2025; Rojo, 2025).
-
-
ALC: La infraestructura se considera clave para fomentar la conectividad y el desarrollo sostenible, abarcando desde transporte y energía tradicional hasta ciudades inteligentes. (ALC, 2025:14) En el ámbito tecnológico, China propone una «securitización» de la innovación a través de la inteligencia artificial, la industria aeroespacial y el uso del Sistema de Navegación BeiDou. (ALC, 2025:16). Se destaca el interés por la investigación conjunta en laboratorios y centros de transferencia tecnológica para elevar la capacidad científica regional. (ALC, 2025:17)
-
-
Defensa y seguridad
-
-
NSS: El cambio más radical de la ESN de 2025 en seguridad nacional es la reconfiguración en torno a la afirmación de la primacía en el hemisferio y el retorno a una visión de esferas de influencia, rompiendo con las doctrinas post-1991 (Rojo, 2025). La estrategia abandona explícitamente la expansión de valores liberales y el principio de intervención ideológica, al sostener un «realismo flexible» según el cual la estabilidad puede ser preferible a las transformaciones democráticas forzadas (Rojo, 2025).
-
El eje central de la nueva seguridad nacional es la seguridad territorial y migratoria, que se establece como el primer requisito estratégico (Rojo, 2025). La estrategia retoma explícitamente el «Corolario Trump» de la Doctrina Monroe (García Encina, 2025), entendido como una afirmación directa de la primacía estratégica estadounidense que busca impedir la presencia de potencias externas en América (Rojo, 2025). Por lo tanto, el hemisferio occidental se eleva a la máxima prioridad de EE. UU. (García Encina, 2025), enfocando la seguridad regional en la neutralización de los «cárteles terroristas» y el control de las migraciones ilegales (Malamud, 2025; Simón, 2025).
En cuanto a las relaciones con grandes potencias, la estrategia busca el equilibrio de poder global, abandonando la noción de primacía global permanente (Rojo, 2025). En este marco, se desplaza a Rusia como amenaza central, caracterizándola como un actor disruptivo pero secundario y un asunto que Europa debe gestionar diplomáticamente para volver a un marco de estabilidad estratégica nuclear (Milosevich-Juaristi, 2025; Rojo, 2025). Finalmente, la ESN acentúa la presión a los aliados europeos mediante la exigencia del 5% del PIB en gasto de defensa (Simón, 2025; Molina, 2025), aunque el documento muestra contradicciones, como legitimar una postura militar ofensiva en el hemisferio mientras advierte contra las «guerras de construcción de naciones» (García Encina, 2025).
-
-
ALC: Bajo la Iniciativa para la Seguridad Global (ISG), China aboga por un mundo multipolar y el rechazo al hegemonismo. (ALC, 2025:3). La cooperación en seguridad se centra en la aplicación de la ley, la ciberseguridad y la lucha contra la corrupción transnacional. (ALC, 2025:5). Un punto crítico es el estricto apego al «principio de una sola China» como base política indispensable para las relaciones diplomáticas, oponiéndose a cualquier manifestación de independencia de Taiwán. (ALC, 2025:19) Además, se busca fortalecer la gestión de desastres y la resiliencia ante el cambio climático como parte de la seguridad integral. (ALC, 2025:20)
-
-
La disyuntiva de autonomía para los países medianos e América Latina
Para los países medianos de América Latina, la influencia de la competencia entre EE. UU. y China no es solo un fenómeno diplomático, sino una presión estructural que redefine su margen de maniobra o autonomía.
Estados Unidos ejerce influencia a través de la coerción y la exclusión, su herramienta principal es la recuperación de la Doctrina Monroe y ejerce la influencia mediante la presión directa para que los países medianos no adopten tecnología china (como el 5G de Huawei o satélites); no ofrece necesariamente una alternativa mejor, sino que amenaza con retirar la cooperación en seguridad si se acepta la de China y mediante la influencia del Comando Sur, manteniendo a las fuerzas armadas locales dependientes de su doctrina y equipamiento, lo que limita la capacidad de estos países de diversificar sus alianzas de defensa.
Por su parte China influye a través de la seducción económica y la presencia logística, su método no es el veto, sino la creación de dependencia, mediante el control de activos críticos al convertirse en el dueño de la infraestructura (puertos, represas, redes eléctricas). Para un país mediano, esta influencia es «silenciosa» pero profunda: una vez que China controla el puerto principal (como Chancay en Perú), las decisiones soberanas del país quedan supeditadas al flujo de capital chino. Paralelamente al ofrecer préstamos sin condicionalidades de gobernanza (a diferencia del FMI o el Banco Mundial), China influye permitiendo que los gobiernos locales ejecuten obras rápidas, pero a costa de una deuda a largo plazo que compromete la autonomía futura.
Para un país mediano, la influencia combinada de ambas potencias genera un comportamiento de esquizofrenia estratégica; por ejemplo, en Washington, el país se declara «occidental», «democrático» y «aliado en la lucha contra el narcotráfico» para evitar sanciones o presiones de la NSS 2025; pero en Beijing, el país firma memorándums de la Franja y la Ruta (BRI) y vende sus recursos naturales para sostener su economía, ignorando las advertencias de seguridad de EE. UU.
La influencia de las potencias es tan grande que la «autonomía» absoluta es un lujo que los países medianos no pueden pagar. Si Argentina se rebela contra EE. UU., sufre en el frente financiero; si se rebela contra China, sufre en el frente comercial. Cualquier movimiento que el país mediano haga para acercarse a uno, es visto como una amenaza por el otro. Si Perú permite una base logística china en Chancay, EE. UU. lo interpreta como una amenaza militar (NSS 2025), aunque Perú solo lo vea como una oportunidad comercial (ALC 2025).
Utilizando las cuatro variables el siguiente cuadro resume sus influencias para los países de América Latina:
Variable |
Influencia de EE. UU. (NSS 2025) |
Influencia de China (ALC 2025) |
Economía |
Presión para el nearshoring y proteccionismo. |
Demanda masiva de commodities y mercado abierto. |
|
Defensa |
Hegemonía doctrinal y entrenamiento militar. |
Suministro de equipo dual y estaciones espaciales |
Tecnología |
Veto y estándares de ciberseguridad. |
Financiamiento y despliegue físico de redes. |
Política |
Exigencia de alineamiento anti-China. |
Promoción del multilateralismo (Sur Global). |
Para los países medianos, la influencia de 2025 no es una invitación a elegir, sino una tenaza. La capacidad de estos países para mantener una política de defensa nacional coherente está hoy «fragmentada» por estas dos visiones del mundo que son mutuamente excluyentes.
-
Conclusiones
El hallazgo central de lo analizado para los países de América Latina es la pérdida de coherencia estratégica frente a la colisión de dos modelos de poder irreconciliables.
La investigación demuestra que, para los países medianos de América Latina, la «autonomía» ya no puede entenderse como la capacidad de actuar de forma independiente de las potencias. Bajo la vigencia de la NSS 2025 y la Política ALC 2025, la autonomía es ahora una variable de gestión de daños. El costo de oportunidad de alinearse con una potencia implica, inevitablemente, una sanción estructural de la otra: o se pierde el paraguas de seguridad y el mercado de capitales occidental, o se pierde el financiamiento infraestructural y el principal mercado de exportación asiático.
Se confirma la hipótesis de que los países de la región han adoptado una postura de Hedging Reactivo; esta no es una estrategia de cobertura planificada, sino una respuesta desesperada a presiones contradictorias. Mientras el sector defensa se alinea con el Comando Sur para evitar ser etiquetado como «influencia hostil» por el Corolario Trump, los ministerios de economía profundizan la dependencia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta para evitar el colapso financiero.
El estudio comparativo revela que América Latina es hoy el tablero donde chocan dos formas de imperialismo, por un lado EE. UU. (NSS 2025) que implementa un imperialismo de exclusión (Realismo Ofensivo), donde el éxito se mide por la ausencia de rivales en el hemisferio; su herramienta es el veto y la condicionalidad de seguridad. Por otro lado, China (ALC 2025) que implementa un imperialismo de interdependencia (Realismo Defensivo/Institucionalismo), donde el éxito se mide por la densidad de los vínculos infraestructurales y financieros. Su herramienta es la «comunidad de futuro compartido» que, bajo una retórica de no injerencia, construye una subordinación logística de largo plazo. Para resumir, tenemos un choque gramatical entre el transaccionalismo de EE.UU. y el relacionismo de China.
En conclusión, el año 2025 consolida a América Latina no como un socio estratégico, sino como un espacio de negación. La región ha dejado de ser una prioridad por sus valores democráticos para pasar a ser una prioridad por sus activos críticos (litio, energía, puertos). Si los países medianos no logran articular una respuesta regional conjunta que supere el binarismo transaccional de Washington y el relacional de Beijing, quedarán reducidos a un estado de «vasallaje fragmentado», donde su soberanía se ejercerá solo en los resquicios que la competencia entre grandes potencias permita.
“La historia no absuelve a los Estados por sus intenciones, sino por sus capacidades.”
— Raymond Aron
-
Bibliografía
Anzelini, L. (2019). “Orden hegemónico, jerarquía e imperio informal: algunos apuntes para discutir el ‘consenso anárquico’ de las relaciones internacionales”. 1991. Revista de Estudios Internacionales, 1(2), pp., 54-58.
Bernard, H. R. (2017). Research methods in anthropology: Qualitative and quantitative approaches. Rowman & Littlefield.
BID (Banco Interamericano de Desarrollo). (2022). La inversión extranjera directa de China en América Latina y el Caribe. BID.
Bossi, J. (2025). El mundo que se abre a Milei: del liderazgo transaccional de Trump al “aceleracionismo” de China Disponible en: https://www.infobae.com/opinion/2025/12/14/el-mundo-que-se-abre-a-milei-del-liderazgo-transaccional-de-trump-al-aceleracionismo-de-china/
CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). (2023). Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe. CEPAL.
Driessen, M. (2025). África. En Real Instituto El Cano. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/documento-de-trabajo/claves-de-la-nueva-estrategia-de-seguridad-nacional-de-estados-unidos/
Ellis, R. E. (2020). China in Latin America: The whats and wherefores. Lynne Rienner Publishers.
Escudé, C. (1999). Foreign policy theory in the post-cold war world. Penn State University Press.
Esteban, M. (2025). China y el Indo-Pacífico. En Real Instituto El Cano. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/documento-de-trabajo/claves-de-la-nueva-estrategia-de-seguridad-nacional-de-estados-unidos/
Feinberg, R. (2017). The US and Latin America: Redefining the relationship. Council on Foreign Relations.
Feinberg, R. (2023). A New U.S. Economic Strategy for Latin America. Brookings Institution.
García Encina, C. (2025). Introducción: ¿qué es una Estrategia de Seguridad Nacional para Estados Unidos? En Real Instituto El Cano. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/documento-de-trabajo/claves-de-la-nueva-estrategia-de-seguridad-nacional-de-estados-unidos/
Gaudet, S., y Gallagher, K. P. (2021). The China-Latin America Finance Database: 2021 Update. Global Development Policy Center, Boston University.
Keohane, R. O. y Nye, J. S. (2001). Power and Interdependence (3rd ed.). Longman.
Keohane, R. O. (1989). International institutions and state power: Essays in international relations theory. Westview Press.
Krippendorff, K. (2019). Content analysis: An introduction to its methodology (4th ed.). Sage Publications.
Lobell, S. E., Ripsman, N. M., & Taliaferro, J. W. (2009). Neoclassical realism, the state, and foreign policy. Cambridge University Press.
Malamud, C. (2025). América Latina. En Real Instituto El Cano. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/documento-de-trabajo/claves-de-la-nueva-estrategia-de-seguridad-nacional-de-estados-unidos/
Milosevich-Juaristi, M. (2025). Rusia. En Real Instituto El Cano. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/documento-de-trabajo/claves-de-la-nueva-estrategia-de-seguridad-nacional-de-estados-unidos/
Molina, I. (2025). Europa. En Real Instituto El Cano. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/documento-de-trabajo/claves-de-la-nueva-estrategia-de-seguridad-nacional-de-estados-unidos/
OEA. (2001). Carta Democrática Interamericana. Disponible en: https://www.oas.org/es/democratic-charter/#:~:text=La%20Carta%20Democr%C3%A1tica%20Interamericana%20fue,de%202001%20en%20Lima%2C%20Per%C3%BA.
Patton, M. Q. (2015). Qualitative research & evaluation methods: Integrating theory and practice (4th ed.). Sage Publications.
República Popular China. (2025). Documento sobre la Política de China hacia América Latina y el Caribe. Disponible en: https://www.politica-china.org/documento-sobre-la-politica-de-china-hacia-america-latina-y-el-caribe/
Rojo, Á. (2025). La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (2025): continuidad, ruptura y redefinición del interés nacional. En Pucará Defensa. Disponible en: https://www.pucara.org/post/la-nueva-estrategia-de-seguridad-nacional-de-estados-unidos-2025-continuidad-ruptura-y-redefinic
Sánchez Berzain, C. (2025). Estados Unidos, el socio imprescindible de Latinoamérica, está de vuelta y raya la cancha. Disponible en: https://www.infobae.com/america/opinion/2025/12/15/estados-unidos-el-socio-imprescindible-de-latinoamerica-esta-de-vuelta-y-raya-la-cancha/
Simón, L. (2025). Nuevas prioridades funcionales y geográficas. En Real Instituto El Cano. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/documento-de-trabajo/claves-de-la-nueva-estrategia-de-seguridad-nacional-de-estados-unidos/
The Economist. (2025). Lo que China dominará a continuación. La rápida innovación del país ofrece lecciones para el mundo. Disponible en: https://www.economist.com/leaders/2025/11/27/what-china-will-dominate-next
The White House. (2025). Estrategia de Seguridad Nacional (NSS). Disponible en: https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf
Tokatlian, J. G. (2022). América Latina y la geopolítica del control. Siglo XXI Editores.
Urien, P. (2025). Hidrovía: se puso en marcha la mayor licitación del gobierno de Javier Milei. Disponible en: https://www.lanacion.com.ar/economia/campana-de-largada-para-la-licitacion-de-la-hidrovia-la-mas-relevante-del-gobierno-de-javier-milei-nid19122025/
Waltz, K. (1979). Theory of International Politics. McGraw-Hill.
GB (R) PhD Oscar Armanelli
Ciencia Política UB
Defensa Nacional UNDEF
Profesor Universitario UA
Mg. Historia, Estrategia, Geopolítica, Ciencias Militares y Operaciones de Paz ACAGÜE Chile












