El Ministerio de Defensa de Taiwán informó este miércoles que el más reciente portaaviones de China continental, el Fujian, atravesó el estrecho de Taiwán el día anterior mientras era seguido de cerca por las fuerzas armadas de la isla. Se trata de un movimiento inusual y altamente simbólico, dado que es la primera vez que el Ejército taiwanés observa el tránsito del buque por esa vía desde que fue incorporado oficialmente a la Armada china en noviembre.
La cartera de Defensa difundió una fotografía aérea del portaaviones, sin precisar la fecha exacta en que fue tomada. Medios locales señalaron que el paso del Fujian marca un nuevo capítulo en la presión militar que Beijing ejerce sobre Taiwán, en un contexto regional ya cargado de tensiones. Durante una sesión parlamentaria, el ministro de Defensa, Wellington Koo, indicó que, según las evaluaciones disponibles, el portaaviones no transportaba aeronaves y se dirigía hacia Shanghái, posiblemente para tareas de mantenimiento o ajustes técnicos.
El avistamiento del Fujian coincide con un momento delicado en la dinámica de seguridad del noreste asiático. Beijing ha intensificado sus gestos de advertencia no solo hacia Taipéi, sino también hacia Tokio, luego de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, afirmara a comienzos de noviembre que una eventual crisis en Taiwán podría representar una amenaza existencial para Japón. Esas declaraciones fueron interpretadas en China como una señal de posible implicación japonesa, junto a Estados Unidos, en un conflicto en el estrecho.
El Fujian es el tercer portaaviones de China y el más avanzado hasta la fecha. Fue botado en 2022 y puesto en servicio en una ceremonia celebrada en la provincia de Hainan, encabezada por el presidente Xi Jinping. Con un desplazamiento superior a las 80.000 toneladas, el buque está diseñado para operar entre 60 y 70 aeronaves, lo que lo convierte en una pieza central de la estrategia naval china de proyección de poder en aguas lejanas.
A diferencia de los otros dos portaaviones chinos, el Liaoning y el Shandong, que utilizan una rampa de despegue tipo “ski-jump”, el Fujian incorpora un sistema de catapultas electromagnéticas. Esta tecnología, comparable a la que emplea el portaaviones estadounidense Gerald R. Ford, permite lanzar aviones con mayor carga y eficiencia, ampliando las capacidades operativas de la flota china.
El nombre del buque no es casual. Fujian es la provincia situada frente a Taiwán, al otro lado del estrecho, lo que refuerza el mensaje político y estratégico que acompaña cada despliegue de la nave. Para Taipéi, el tránsito del portaaviones es una señal más de que China continúa normalizando su presencia militar en zonas sensibles, como parte de una campaña de presión constante que se mueve en el límite entre la disuasión y la provocación.
China y Taiwán se gobiernan de manera separada desde 1949, tras el final de la guerra civil china. Mientras Beijing considera a la isla una provincia rebelde y no descarta el uso de la fuerza para incorporarla, el gobierno taiwanés insiste en que el futuro del territorio solo puede ser decidido por su población. En ese marco, cada movimiento militar en el estrecho es seguido con atención, no solo por los actores directamente involucrados, sino también por las principales potencias de la región.












