A 700 días de haber asumido la presidencia de Argentina, Javier Milei atraviesa uno de sus mejores momentos políticos. La victoria electoral de octubre reposicionó al Gobierno, con la calificación promedio de su gestión subiendo de 4,8 a 5,4 puntos, dejando atrás las señales de alerta que se habían registrado en agosto, según los datos que arroja la encuesta presentada por la agencia cordobesa Explanans.
El triunfo en las elecciones legislativas de octubre marcó un punto de inflexión para el presidente libertario. La aceptación general volvió a valores por encima del 50%, similares a los de enero, confirmando que el oficialismo supo capitalizar el clima poselectoral tras corregir el rumbo después del malestar ciudadano de agosto.
La exposición del mandatario en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), donde incluso se lo vio bailar, contribuyó a reactivar la iniciativa política del Gobierno. Sin embargo, la mejora en la imagen presidencial convive con tensiones profundas, especialmente en el ámbito social y en la relación entre Nación y provincias.
Un ajuste sin precedentes con resultados mixtos
El primer año de gestión de Milei estuvo marcado por un plan de ajuste ultra ortodoxo sin antecedentes en la historia argentina. El presidente implementó una devaluación inicial, frenó la emisión monetaria, desreguló amplios sectores de la economía y redujo drásticamente subsidios directos e indirectos.
Los resultados macroeconómicos son innegables. La inflación mensual cayó del 25% en diciembre del año pasado al 2,7% en octubre, mientras que el riesgo país declinó de más de 2.100 puntos en enero a alrededor de 750 puntos. Además, el Gobierno logró producir un superávit fiscal después del primer mes en el mando, tras recortar el gasto un 30%.

Sin embargo, el costo social de estas medidas ha sido significativo. Hay cinco millones de nuevos pobres en la Argentina de Milei, con los índices de pobreza subiendo de 42,7% en 2023 a 52,9% en el primer semestre de 2024. Esto significa que 25 de los 47 millones de argentinos están en situación de pobreza, una cifra preocupante para un país que históricamente contó con la mayor clase media de Sudamérica.
El empleo también ha sufrido el impacto del ajuste: el desempleo subió del 5% al 7%, se perdieron 242.000 puestos de trabajo formales, mientras que el empleo informal escaló al 36,4%.
El desafío de las provincias
Uno de los ejes de conflicto más importantes en esta etapa de la gestión de Milei es la relación con los gobernadores provinciales.
El 41,6% de la ciudadanía cree que los gobernadores deben apoyar completamente al Gobierno nacional, mientras que el 39,5% sostiene que deben priorizar la defensa de sus provincias, lo que evidencia una sociedad dividida sobre el rol que deben asumir las administraciones locales.

Las tensiones Nación-provincias siguen vivas, especialmente considerando que muchos gobiernos regionales dependen de los fondos nacionales que han sido recortados como parte del plan de ajuste fiscal.
Una mirada al 2026
De cara a las elecciones legislativas de octubre de 2025, del trabajo de Explanans se desprende que el Gobierno de Milei enfrentó desafíos cruciales: debió gestionar un nuevo préstamo del FMI y eliminó parcialmente los controles de capital sin reactivar la inflación, manteniendo sus índices de aprobación.
Los poderes especiales que le han permitido legislar por decreto finalizaron en junio de 2025; sin embargo, las elecciones de medio término fueron una oportunidad clave para consolidar su proyecto de reforma del Estado en lo que queda de su mandato.

Hacia adelante, la estrategia del oficialismo apunta a consolidar una lógica de dos polos: por un lado, la derecha radical de La Libertad Avanza liderada por Milei; por el otro, el peronismo kirchnerista. La intención es reducir el peso electoral del PRO de Mauricio Macri y aislar a la UCR, aunque las grietas en el idilio parlamentario entre el PRO y La Libertad Avanza se han vuelto más evidentes en los últimos meses.
A 700 días de gestión, Milei se encuentra en un momento de fortaleza política relativa, con logros macroeconómicos significativos pero con una deuda social creciente. El desafío será mantener ese equilibrio mientras avanza hacia las reformas estructurales que prometió y que, según sostiene, llevarán a Argentina a un despegue económico inusitado.
Colaboradora en ReporteAsia.














