Corea del Sur desmantela altavoces de propaganda en la frontera como gesto hacia Corea del Norte

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El Ejército surcoreano comenzó este lunes a retirar los altavoces utilizados para emitir propaganda hacia Corea del Norte a lo largo de la zona desmilitarizada, en una señal concreta de la voluntad del gobierno del presidente Lee Jae Myung de aliviar las tensiones intercoreanas y reabrir canales de entendimiento con Pyongyang. La decisión, confirmada por el Ministerio de Defensa, se enmarca en una serie de medidas recientes que buscan revertir años de confrontación y deterioro en los vínculos entre ambas Coreas.

El coronel Lee Kyung-ho, portavoz del ministerio, detalló que el retiro se aplicará a todos los altavoces fijos instalados en áreas fronterizas y que el proceso se completará esta semana. Aunque no se ofreció una cifra oficial, se estima que existen alrededor de veinte unidades en funcionamiento. Según explicó el ministerio, se trata de una «medida pragmática» que no compromete la preparación militar del país, pero sí puede contribuir a reducir la tensión en la península.

El gesto ocurre poco después de que el presidente Lee ordenara la suspensión de las transmisiones en junio, en su intento por tender puentes con el Norte. Corea del Norte, por su parte, también apagó sus propios sistemas de emisión de ruidos de alta intensidad dirigidos hacia el Sur, aunque por ahora no ha tomado medidas visibles para desmantelar sus dispositivos. El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur afirmó este lunes que no se han detectado movimientos inusuales en las fuerzas norcoreanas, aunque sí reconoció que se están realizando labores de mantenimiento en sus altavoces.

El retiro no fue coordinado con Pyongyang, y por ahora no hay señales claras de una respuesta equivalente. No obstante, el gobierno surcoreano espera que estos gestos sirvan como punto de partida para iniciar un proceso de distensión tras años de hostilidad. En diciembre pasado, Corea del Norte declaró formalmente que las dos Coreas eran «Estados hostiles entre sí», rompiendo con décadas de retórica unificadora y eliminando símbolos clave del diálogo intercoreano.

Las transmisiones de propaganda surcoreanas han sido desde hace tiempo un punto de fricción con el régimen norcoreano, que las considera una amenaza directa a su control de la información. Las campañas incluían noticias, mensajes pro-democráticos y música pop, contenidos que buscaban impactar a las tropas y a la población civil del Norte. Junto con los panfletos lanzados por activistas, estas iniciativas generaron numerosas protestas por parte del gobierno de Kim Jong-un.

Durante la administración conservadora de Yoon Suk Yeol, Corea del Sur retomó las emisiones en respuesta al envío masivo de globos con basura desde el Norte, situación que reactivó la tensión en la frontera en 2023. Sin embargo, con la llegada de Lee al poder en junio, la estrategia cambió. Además de detener las transmisiones militares, el nuevo gobierno ha instado a los grupos cívicos a que suspendan el envío de folletos anti-Pyongyang.

Lee apuesta por una política de gestos conciliadores, con la esperanza de crear las condiciones necesarias para un eventual acercamiento bilateral. Aunque por ahora no hay señales claras de apertura desde el Norte, el desmantelamiento de los altavoces marca un giro significativo en la postura de Seúl, que busca recuperar el diálogo perdido.

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