El Japonismo en la moda europea: primeros contactos e influencias

La irrupción del japonismo en Europa hacia fines del siglo XIX tuvo un impacto profundo en la estética occidental. Tras la reapertura de Japón en 1868, el contacto entre el viejo mundo y el archipiélago inspiró a diseñadores y artistas europeos
quienes, deleitados por la figura de la geisha, los motivos florales y el kimono, no tardaron en incluir estos elementos en sus producciones artísticas.En el siguiente artículo, repasaremos brevemente los orígenes de la moda y exploraremos el desarrollo del japonismo como un filtro a través del cual Europa imaginó un Japón exótico y lejano, analizando su impacto en la transformación de la
estética y el diseño de indumentaria en Occidente.

La moda y los intercambios culturales: un preámbulo hacia el japonismo
Si bien en un primer momento la vestimenta sirvió -y sirve- como un artefacto destinado a proteger el cuerpo humano de las inclemencias del clima, lo cierto es que en algún punto de la historia comenzó a reflejar, además, ciertos factores
culturales, sociales y económicos que entrevén los valores y creencias de diferentes sociedades.

A lo largo del tiempo, la forma de vestir de las distintas sociedades ha sido influenciada por diversos intercambios culturales, rutas comerciales y expansiones coloniales que llevaron a la cruza de estilos y diseños entre distintas regiones.
Es recién hacia finales del siglo XV, con el comienzo de la Modernidad, que podemos encontrar las primeras referencias a la palabra moda, la cual viene acompañada por una transformación de las ideas que se tenían de la vestimenta hasta ese entonces.

A partir de este momento, la vestimenta ya no es vista sólo en cuanto materia de protección corporal y reivindicación de los valores sociales, sino que se añade a la ecuación, por un lado, una búsqueda por lo estético y, por el otro, una búsqueda por
la individualización del sujeto respecto de la sociedad en la que está inmerso. La moda se vuelve, entonces, un punto de convergencia entre lo tradicional y lo novedoso; entre lo individual y lo social.

Japón y Europa: primeros contactos tras la reapertura del archipiélago
El fin del siglo XIX y el comienzo del siglo XX marcaron un período significativo en la historia del arte europeo, caracterizado por la emergencia del japonismo como búsqueda estética. El japonismo, un término acuñado para describir la influencia del
arte, la estética y la cultura japonesa en el arte y diseño occidentales, tuvo un gran impacto en la evolución de la moda del “mundo moderno”.

Como ya hemos mencionado, el encuentro entre culturas ha sido una constante en la historia de la moda y, en este sentido, el encuentro entre Occidente y el Japón de fines del período Edo (1603-1868) no fue la excepción. En 1868 Japón, presionado por la presencia de los barcos negros del Comodoro Matthew Perry en sus costas, decidió poner fin definitivo a la política del sakoku (literalmente “país encadenado”), una estrategia de aislamiento casi total que el archipiélago adoptó durante más de dos siglos para controlar y restringir el contacto con el extranjero.

A raíz de esta apertura, el contacto entre el archipiélago y Occidente se intensificó no sólo en materia de comercio sino también de conocimiento intelectual. El flujo de viajeros que ahora se daba entre ambos territorios permitió, en un sentido, que los intelectuales japoneses pudieran formarse académicamente en la Europa moderna para luego llevar todo lo aprendido a su tierra natal, donde la búsqueda por constituirse como un Estado Nación moderno significaba la principal prioridad.

En el sentido contrario, la reciente apertura de Japón resultó sumamente atractiva para coleccionistas, artistas y estudiosos europeos que, movidos por el deseo de desvelar los misterios que aquel territorio había sabido esconder para sí,
comenzaron a arribar paulatinamente.

Es en este contexto que podemos ubicar el nacimiento del japonismo.

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La influencia del Japonismo en Europa. Van Gogh (), Huerto de ciruelos en flor, óleo sobre lienzo. Fuente: Museo Van Gogh.

La influencia del japonismo en la moda europea
Japonismo es un término que surge en la esfera artística y refiere a un momento acotado del arte europeo que tiene por protagonistas a aquellos artistas -principalmente de Francia e Inglaterra- amantes del arte y la estética japonesa.
La mirada japonista ha tomado lugar en diversas producciones culturales europeas de fines del siglo XIX que intentaban describir, de una forma u otra, aquel territorio hasta ese momento inexplorado llamado Japón. En el campo del arte, esta mirada se vio influenciada por la llegada de las primeras estampas ukiyo-e (literalmente, “imágenes del mundo flotante”), grabados coloridos que retrataban escenas de la vida cotidiana y paisajes en el Japón del período Edo.

Dichas estampas trajeron consigo ciertos patrones de representación de la belleza que los artistas occidentales encauzaron en dos temáticas principales: el Japón en comunión con la naturaleza -devenido de las estampas de paisajes-, y el Japón
sensual -devenido de las estampas bijin-ga (literalmente, “imágenes de mujeres hermosas”)-.

Estas últimas retrataban a mujeres en distintas situaciones procurando capturar y resaltar su belleza. Dichas representaciones no sólo enfatizaban la figura de las mujeres japonesas, sino que además dejaban entrever detalles más íntimos a partir de ciertas poses y estilos de vestir.

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Suzuki Harunobu (1725-1770)
The Jewel River of Bush Clovers (Hagi no Tamagawa), de la serie «Six Jewel Rivers in Popular Customs (Fuzoku Mu Tamagawa)»
1764-1760
Estampa ukiyo-e, temática bijin-ga (mujeres hermosas)
Fuente: Art Institute Chicago.

La cultura de este “mundo flotante” efímero y fugaz, estaba asociada a la vida en los barrios de placer donde reinaba el hedonismo y una búsqueda por la satisfacción de los placeres terrenales. Es aquí donde entra en juego la figura de la geisha (artista instruida en las artes tradicionales japonesas) ampliamente retratada en las estampas bijin-ga y que sirvió como creadora de sentido en el imaginario occidental, en el cual no sólo se arraigó -erróneamente- como sinónimo de la mujer japonesa, sino también como la viva imagen de la sensualidad oriental.

Geishas o no, las mujeres que protagonizan las estampas bijin-ga aparecen vestidas con elegantes kimonos y múltiples accesorios, encarnando un ideal de belleza un tanto distante de las concepciones occidentales. Este nuevo código estético tiene por protagonista, entonces, al kimono, prenda retratada con suma fascinación en numerosas obras de la época y cuyos patrones estilísticos -elementos, motivos y formas- traspasaron el campo del arte
bidimensional para instaurarse de lleno en el diseño de indumentaria.

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Vestido realizado por Paul Poiret en 1920, inspirado en el haori japonés. Fuente: The Kyoto Costume Institute.

En el próximo artículo, nos dedicaremos de lleno a conocer cuáles fueron aquellos patrones estilísticos que se abrieron camino en la moda europea, cómo fueron reinterpretados en el continente y su papel en la llamada “Revolución del corsé”.

 

 

 

 

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Técnica Superior en Cultura y Lengua Japonesa, graduada del Instituto Superior de Estudios Japoneses de Nichia Gakuin. Actualmente es estudiante de la Licenciatura en Ciencias Sociales y Humanidades en la Universidad Nacional de Quilmes. Ex becaria del Gobierno de Japón en el programa Ship for World Youth 35. Asimismo, es co-fundadora y productora del proyecto Japón en Argentina, dedicado a difundir los vínculos entre ambos países desde una perspectiva intercultural y a través del soporte audiovisual.