En nuestro libro Antagonismo Dominante (2024), caracterizamos a la confrontación entre EEUU y China, en el período 1991 y 2016, en un modelo diádico con niveles de cooperación y de conflicto simultáneos. Los espacios de cooperación se daban en la complementación de flujos financieros e inversiones extranjeras directas entre ambos actores y en el mercado mundial; en tanto que las relaciones de conflicto se manifestaban en el concepto de competidores estratégicos en estado de guerra fría tecnológica, competencia por mercados regionales y globales, y despliegue de dispositivos militares en áreas de conflicto en Asia – Pacífico, específicamente el Nordeste Asiático, Taiwán y Pacífico Sudoccidental. Tal la matriz de dominio múltiple de la confrontación: rivalidad por posiciones de dominación geopolítica, despliegues geoestratégicos de dispositivos militares, guerra fría tecnológica, y cursos de acción en guerra comercial.
Desde 2017 la confrontación entró en un campo de rivalidad intensa, bajo la especificidad de una guerra comercial moderada iniciada por la Administración Trump I y continuada por la Administración Biden en un escenario conceptuado como “competencia estratégica extrema”. Desde marzo de 2025, manifestando continuidad en la línea política que define a la confrontación, la Administración Trump II tomó la iniciativa en el juego ofensivo de la guerra comercial.
Escenarios de la guerra económica del siglo XXI
En sus obras de 1992 (La guerra del siglo XXI) y 1996 (El futuro del capitalismo) Lester Thurow (catedrático en el Instituto Tecnológico de Massachusetts) había anticipado los escenarios de guerra económica en el siglo XXI, caracterizándolos como “nuevos juegos, con nuevas reglas y nuevas estrategias”. El espacio económico de Asia-Pacífico era descripto por Thurow como afectado por una “línea de falla en el comercio mundial”, antes de la entrada de China como gran potencia. En tanto que, la vulnerabilidad del déficit de cuenta corriente de los EEUU con Japón y sus socios comerciales asiáticos era señalado como uno de los problemas a resolver.
La teoría de las guerras comerciales sostiene que el propósito de las mismas es provocar un cambio en las políticas económicas del oponente: la iniciativa de los EEUU ha planteado un nuevo juego y nuevas reglas que quiebran el paradigma del equilibrio de Nash propio del GATT y luego de la Organización Mundial de Comercio.
Guerra comercial y retaliación extrema
La estrategia de la Administración Trump puede definirse por sus efectos: generar una conmoción en el sistema de comercio mundial, inducir una secuencia de pánico bursátil, para desde una posición de dominación plantear escenarios ventajosos de negociación bilateral. Y en última hipótesis, quebrar el sistema liberal de comercio que favoreció el ascenso de China entre 2002 y la actualidad, dibujando una trayectoria estructural económica de transición del poder mundial, desplazando a los EEUU.
El contexto de una escalada de retaliaciones en la guerra comercial entre las dos mayores potencias económicas del mercado mundial, base del sistema internacional, efecto de una inducción estratégica por parte de EEUU, registra un patrón de aceleración inédito. Los modelos de análisis empíricos de las guerras comerciales (adjetivadas como ruinosas) contemplan tres fases: retaliación proporcional, retaliación óptima, y retaliación extrema. La curva de ascenso al extremo de las barreras arancelarias de confrontación entre EEUU y China indica una trayectoria desde la retaliación proporcional al espacio donde se abren las opciones de retaliaciones extremas. Tal el umbral a un escenario de desplazamientos de lo comercial a lo económico, y a través de crisis sociales al ámbito de las crisis políticas internacionales.
Cambio estructural crítico y transformación del sistema
Las teorías del ciclo de poder en sentido genérico contienen, según Charles Doran (1996), una completa arquitectura conceptual para el estudio de los cambios estructurales críticos, las transformaciones del sistema, e instrumentos para explicar por qué y cómo se inician las guerras sistémicas (como forma extrema de una guerra mayor).
Desde marzo de 2025, manifestando continuidad en la línea política que define a la confrontación, la Administración Trump II tomó la iniciativa en el juego ofensivo de la guerra comercial
La combinación entre teorías de ciclo de poder, el inicio de guerras sistémicas masivas y las motivaciones preventivas en la conducta estratégica de las potencias, casos de los estudios específicos de Organski-Kugler (autores de la teoría de la “transición del poder”) y Dale C. Copeland (autor de la teoría de los “diferenciales dinámicos” ), conduce a un conjunto de problemas analizados en la teoría de las “expectativas de inversión de fuerzas” en los procesos de desequilibrio sistémico (Doran, 1996), la teoría de la “transición del poder” (Organski-Kugler, 1958, 1996) y las teorías sobre la iniciación y prevención de una guerra sistémica (Bueno de Mesquita, 1996; Midlarsky, 1999).
Considerando que la premisa para el estudio del equilibrio sistémico impone la observación de las relaciones entre la potencia dominante y los potenciales retadores, ubicados en el contexto condicionante de las relaciones de sistema, Doran (1996) propone cuatro formas de análisis del desequilibrio sistémico, contenidas en el concepto de “expectativas de inversión de fuerzas”:
- El análisis económico de “mercados invertidos”, generando desequilibrios sistémicos (casos de la disrupción del mercado mundial tras el crack de 1929 y la Gran Depresión, o tras la crisis de los precios del petróleo de 1973).
- El análisis del “comportamiento depredador-presa”.
- Los modelos de comportamiento de “votación segura”.
- Los modelos de “análisis de carrera de armamentos”.
En la confrontación entre EEUU y China, las instancias actuales de represalias recíprocas en el marco de la guerra comercial, se ubican en el escenario de “mercados invertidos” dados en el contexto crítico de una reconfiguración de la geopolítica mundial.
Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).
Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.















