La reciente intensificación de los vínculos entre China, Japón y Corea del Sur representa un cambio de paradigma en la arquitectura estratégica del noreste asiático. A partir del relanzamiento de la Secretaría de Cooperación Trilateral (TCS) y el resurgimiento del diálogo trilateral de alto nivel, los tres países intentan configurar una nueva narrativa de integración funcional, resiliencia regional y autonomía estratégica. Este giro ocurre en un contexto marcado por la disrupción del orden comercial global, exacerbada por la imposición de nuevos aranceles unilaterales por parte de Estados Unidos el 2 de abril de 2025. Este artículo analiza, desde una perspectiva geopolítica y económica, las implicancias del resurgimiento de la cooperación trilateral asiática en respuesta al proteccionismo estadounidense, incorporando enfoques teóricos del regionalismo asiático y análisis de centros especializados como el CSIS, Brookings y el Asia Pacific Foundation of Canada.
Una coyuntura crítica: el regreso del unilateralismo arancelario y su impacto en Asia
El 2 de abril de 2025, el presidente estadounidense Donald Trump anunció la imposición de un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones, con tasas adicionales para países con los que EE.UU. mantiene déficits comerciales significativos: 54% para China, 24% para Japón y 20% para la Unión Europea . Esta medida, denominada por la administración estadounidense como el «Día de la Liberación», ha sido interpretada por diversos analistas como un giro hacia el proteccionismo y el aislacionismo económico .
Desde una perspectiva estratégica, estos aranceles no constituyen una medida aislada, sino parte de una política exterior basada en el desacoplamiento y la reconfiguración de la dependencia tecnológica. Como señala Mireya Solís, directora del Centro de Estudios de Política de Asia Oriental en Brookings, la guerra comercial con China ha evolucionado hacia una forma de contención industrial regional, cuyas consecuencias afectan tanto a aliados como a competidores .
La respuesta asiática: convergencia en la disrupción
En respuesta a esta ofensiva arancelaria, los ministros de comercio de China, Japón y Corea del Sur se reunieron el 30 de marzo de 2025 en Seúl —primer encuentro de este tipo en cinco años— donde acordaron revitalizar las negociaciones para un acuerdo de libre comercio trilateral y reforzar la cooperación económica frente a las tensiones externas. Esta reacción inmediata no solo evidencia la interdependencia estructural de sus economías, sino también una creciente conciencia de vulnerabilidad común ante los vaivenes de la política estadounidense.
El relanzamiento de la TCS en este contexto no es meramente simbólico. Representa una decisión estratégica de convertir un espacio hasta ahora marginal en un nodo institucional para gestionar las tensiones sistémicas, generar bienes públicos regionales y proyectar poder económico colectivo. Como sostiene Victor Cha, vicepresidente senior del CSIS, la cooperación trilateral puede actuar como un mecanismo de estabilización intra-asiático, especialmente en contextos de fragmentación multilateral.
El regionalismo funcional como estrategia de contención estructural
El marco de análisis más pertinente para comprender este proceso es el del regionalismo funcional, que privilegia la cooperación sectorial como vía para la construcción institucional progresiva, en contraposición a los proyectos de integración formal tipo Unión Europea. Desde esta óptica, la TCS puede consolidarse como una agencia de convergencia gradual, capaz de generar sinergias en áreas clave como:
- Cadenas de suministro resilientes.
- Transición energética y cooperación climática.
- Ciencia, tecnología e innovación.
- Gobernanza sanitaria y demografía.
Los tres países enfrentan desafíos compartidos en estas áreas, lo cual crea incentivos claros para la cooperación, aun en ausencia de una visión geopolítica común. El informe Functional Regionalism in Northeast Asia del Asia Pacific Foundation destaca cómo la presión externa puede actuar como catalizador de colaboración institucional, reduciendo las fricciones derivadas de conflictos históricos o disputas territoriales .
Entre autonomía estratégica y disuasión económica
El fortalecimiento de la TCS también debe leerse en clave de autonomía estratégica. Japón y Corea del Sur, históricamente dependientes de Washington en materia de seguridad, enfrentan ahora dilemas complejos: mantener el paraguas defensivo estadounidense mientras diversifican su inserción económica ante la imprevisibilidad de su principal aliado.
Por su parte, China busca reposicionarse como actor garante del orden económico regional, presentándose como alternativa estable frente a la volatilidad del liderazgo occidental. Sin embargo, las asimetrías de poder y las memorias históricas limitan el grado de confianza que Tokio y Seúl están dispuestos a otorgar a Beijing. Por eso, la institucionalización trilateral funciona como una forma de contención mutua dentro de un marco cooperativo.
El economista Shujiro Urata, presidente del Instituto de Investigación de Economía, Comercio e Industria (RIETI), ha argumentado que una arquitectura regional basada en reglas comunes y coordinación técnico-económica podría ofrecer a las economías asiáticas mayor capacidad de maniobra ante presiones externas, sin necesidad de romper con sus alianzas tradicionales.
Escenarios posibles: ¿trilateralismo sostenible o cooperación contingente?
Aunque el relanzamiento de la TCS constituye un paso significativo, su sostenibilidad a mediano y largo plazo dependerá de factores como:
- La estabilidad política doméstica en los tres países.
- La evolución de la rivalidad China–Estados Unidos.
- La capacidad de traducir las declaraciones diplomáticas en acuerdos operativos.
Si la cooperación trilateral logra cristalizar en acuerdos tangibles —como un tratado de libre comercio o iniciativas conjuntas en transición energética— podría convertirse en un nuevo pilar del regionalismo asiático. De lo contrario, corre el riesgo de quedar atrapada en la lógica de las cumbres sin resultados, como ha ocurrido con otras plataformas multilaterales en Asia.
Reflexión Final
La Secretaría de Cooperación Trilateral ha pasado de ser un mecanismo tecnocrático a una herramienta en un contexto de reconfiguración geopolítica del orden internacional. La agresiva política arancelaria de Estados Unidos ha actuado como fuerza exógena que acelera los procesos de coordinación regional en Asia Oriental. El desafío para China, Japón y Corea del Sur será convertir esta convergencia reactiva en un proyecto proactivo de gobernanza económica regional, resiliente frente a las presiones externas y adaptable a los nuevos equilibrios de poder global.
La dinámica de los principios de acción recíproca transcurre, por ahora, en el nivel de interacciones de acción y reacción propias de relaciones comerciales internacionales. No obstante, el modelo inductivo en desarrollo puede generar impactos desencadenantes de crisis financieras, recesión y contracción del mercado mundial, con desplazamientos sociales y políticos que afecten severamente a la seguridad internacional. Si se llega a este campo unificado de crisis, se accedería al umbral de un probable revisionismo transpacífico de las alianzas de seguridad regionales, análogo al revisionismo de la alianza transatlántica.
Referencias
- Brookings Institution (2024). Geoeconomics and Strategic Autonomy in Asia. https://www.brookings.edu
- Center for Strategic and International Studies (CSIS) (2023). Asia Forecast: Strategic Trends in the Indo-Pacific. https://www.csis.org
- Asia Pacific Foundation of Canada (2022). Functional Regionalism in Northeast Asia. https://www.asiapacific.ca
- Research Institute of Economy, Trade and Industry (RIETI). Urata, S. (2023). Economic Security and Regional Integration in Asia.
- Trilateral Cooperation Secretariat (TCS) (2024). Annual Report. https://www.tcs-asia.org
- France24 (2025). China, Japan, and South Korea Agree to Reinforce Economic Ties After US Tariff Surge.
- El País (2025). Trump declara la guerra comercial al mundo con aranceles mínimos del 10%.
Es Doctor en Relaciones Internacionales (Universidad del Salvador, Argentina), Master of Strategic Studies and Defense (China's National Defense University) y Master en Planeamiento Estratégico y Dirección por Objetivos del Instituto Internacional de Estudios Globales para el Desarrollo Humano (España). Asimismo, tiene un tercer Master of Strategic Studies (US National Defense University, Estados Unidos) y es Lic. en Estrategia y Organización del Instituto de Estudios Superiores del Ejército argentino. Asimismo, es miembro del Consejo Asesor Académico de la Facultad del Ejército, es profesor en el doctorado en Defensa de dicha entidad, profesor invitado en la Universidad de Cuyo y de la Universidad Católica de Córdoba, e integra el Consejo Asesor de la Fundación CIEPEI (Centro de Investigación en Estudios Políticos Económicos e Internacionales).
Magister en Ciencia Política por la Facultad de Derecho y Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata.









