En una declaración conjunta emitida por la República Popular China y Turkmenistán, este último reafirmó al gobierno de China como único gobierno legítimo de toda China y a Taiwán como parte inalienable del territorio chino.
También declaró su firme adhesión al «principio de una sola China», su oposición incondicional a cualquier forma de «independencia de Taiwán» y su apoyo al desarrollo pacífico de las relaciones a ambos lados del estrecho y a todos los esfuerzos realizados por el gobierno chino para lograr la unificación nacional.
Ante estas declaraciones, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán (MOFA) protestó y condenó enérgicamente tanto «al régimen autoritario del Partido Comunista Chino (PCCh) por seguir difundiendo una falsa narrativa destinada a degradar la soberanía nacional de la Taiwán en la comunidad internacional como a Turkmenistán por su servilismo a China».
Según se lee en el comunicado oficial, el MOFA reiteró que «ni Taiwán ni la República Popular China están subordinadas la una a la otra, que el gobierno de China nunca ha gobernado Taiwán y que Taiwán no es en absoluto parte de China».
Además, agrega que «el uso por parte del gobierno chino de amenazas o incentivos para obligar a otros países a coordinarse con sus afirmaciones distorsionadas sobre la soberanía de Taiwán no puede cambiar la realidad objetiva de la existencia de Taiwán».
El MOFA subraya también que sólo el gobierno «elegido legal y directamente por los 23,5 millones de taiwaneses tiene derecho a representar a Taiwán. El régimen unipartidista, dictatorial y autoritario de China no puede representar a Taiwán en el ámbito internacional, ni debe seguir imponiendo su inventado «principio de una sola China» a otros países, organizaciones internacionales, empresas multinacionales y otras entidades, obligándoles a hacer afirmaciones inexactas y contrarias a la realidad».
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Recientemente, China ha enviado aviones militares en repetidas incursiones en el espacio aéreo cercano a Taiwán, lo que demuestra para el gobierno taiwanés que China es «el verdadero artífice de las perturbaciones del desarrollo pacífico de las relaciones a ambos lados del estrecho».
«Estas bravuconadas no sólo han acentuado la aversión del pueblo taiwanés hacia el régimen chino, sino que también han permitido a la comunidad internacional reconocer más claramente que China sigue impulsando planes malintencionados para expandir su influencia y socavar la paz y la estabilidad regionales» expresó el comunicado del MOFA.
Por último, el Ministerio taiwanés indicó que «Taiwán, un importante bastión para la protección de las instituciones democráticas y libres en todo el mundo, está dispuesto a establecer asociaciones igualitarias con naciones afines sobre la base de relaciones recíprocas y mutuamente beneficiosas».












