Mientras el torneo avanza hacia los cuartos de final, los episodios de discriminación se multiplican dentro y fuera de las canchas. La FIFA detectó 89.000 publicaciones abusivas solo en la fase de grupos, abrió investigaciones sobre un millar de cuentas y anunció que llevará 100 casos de discriminación ante la justicia ordinaria, mientras las derivaciones políticas del fenómeno alcanzan a funcionarios de Paraguay y Argentina.
El Mundial 2026 que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México quedará marcado no solo por sus récords deportivos sino también por una preocupante seguidilla de episodios de racismo y discriminación. La FIFA anunció que denunciará 100 casos ante la justicia tras detectar 89.000 publicaciones injuriosas en redes sociales durante la fase de grupos del torneo, una cifra que expone la magnitud del problema y que obligó al organismo a pasar de la moderación preventiva a la acción legal.
El caso Mbappé: del insulto de una senadora a la reacción de la ONU
El episodio de mayor repercusión política involucró al capitán francés Kylian Mbappé. Tras la derrota de Paraguay ante Francia en octavos de final, la senadora paraguaya Celeste Amarilla publicó en redes sociales varios mensajes contra el delantero, a quien calificó de «camerunés colonizado». El futbolista respondió públicamente que la legisladora era «una mujer despreciable e indigna de su cargo», y la Cancillería paraguaya difundió un comunicado en el que rechazó las expresiones de Amarilla y aclaró que de ninguna manera representan al pueblo paraguayo.
La escalada no quedó ahí: la Federación Francesa de Fútbol (FFF), que calificó los comentarios de la senadora como aberrantes e inaceptables, presentó una denuncia penal ante la fiscalía, y a partir de esa presentación la justicia francesa abrió una investigación por insulto público agravado e incitación al odio o a la violencia. El respaldo al capitán llegó hasta lo más alto del Estado: el presidente Emmanuel Macron escribió en X que se trataba de un gol más de Mbappé, esta vez contra el racismo, mientras que la ministra de Deportes, Marina Ferrari, sostuvo que atacar al capitán era atacar los valores que defiende Francia: la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Naciones Unidas también intervino: calificó los comentarios de la senadora como despreciables y advirtió que, lamentablemente, no son casos aislados sino que reflejan un fenómeno más amplio en el fútbol y el deporte en general. En la misma línea, el organismo remarcó que los funcionarios públicos tienen una mayor responsabilidad a la hora de oponerse al racismo, la discriminación y el discurso de odio.
El Panel de Voz de los Jugadores de la FIFA se sumó a las condenas: afirmó estar profundamente consternado por los insultos racistas sufridos por el capitán francés e insistió en que el racismo es un ataque a la dignidad humana. George Weah, capitán honorario del panel y leyenda del fútbol, expresó plena solidaridad con Mbappé y condenó el abuso en los términos más enérgicos.
La derivación argentina: de Hebe Casado a Santiago Caputo
El fenómeno también salpicó a la política argentina. La vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, posteó tras la eliminación paraguaya un mensaje en el que llamó a Francia «el equipo africano flojo de modales», y luego, en medio de las críticas, aseguró que se trataba de «sarcasmo».
Un día después, tras la eliminación de Brasil ante Noruega en octavos de final, el asesor presidencial Santiago Caputo publicó en su cuenta de X: «Qué piedra se volvió ser negro. Es culpa de Hollywood. Las advertencias fueron debidamente presentadas», un mensaje que fue interpretado por periodistas, organizaciones y numerosos usuarios como una expresión de carácter discriminatorio y racista.
Especialistas consultados por el medio de verificación Chequeado advirtieron que la naturalización de las expresiones racistas en el fútbol se agrava cuando provienen de funcionarios públicos.

IShowSpeed: el insulto que quedó registrado en vivo
Otro episodio de alto perfil ocurrió en las tribunas. La FIFA confirmó la apertura de una investigación tras los insultos discriminatorios que habría recibido el streamer estadounidense IShowSpeed durante el encuentro entre Argentina y Cabo Verde, disputado el 3 de julio en Miami. El episodio se viralizó rápidamente porque el propio creador de contenido estaba transmitiendo en vivo mientras recorría las tribunas, y en las imágenes se observa cómo una simpatizante con la camiseta argentina le dirige expresiones de carácter racista. Según trascendió, la aficionada le habría dicho «andá a llorar al zoológico», una expresión interpretada como un insulto de connotación racista.
La FIFA emitió un comunicado en el que condenó enérgicamente el racismo, el odio y la discriminación en todas sus formas, y señaló que estas acciones no tienen cabida en el fútbol, en la Copa Mundial ni en ninguna parte de la sociedad.
El caso Inocat: el racismo antiasiático que costó un cargo
El antecedente más resonante contra un aficionado asiático había ocurrido en las primeras jornadas del torneo. La creadora de contenido surcoreana Yoon Su-jin, conocida en redes como Inocat, denunció haber sido víctima de un acto de racismo mientras asistía al debut de Corea del Sur ante República Checa en el Estadio Guadalajara: en el video que ella misma difundió, un aficionado mexicano ubicado detrás suyo se estiró los ojos con los dedos para darles forma rasgada, un gesto ampliamente reconocido como ofensivo hacia las personas de origen asiático. «Viajaste por todo el mundo para el Mundial… y sufrís racismo», escribió la youtuber, que supera los seis millones de seguidores en YouTube.
Las consecuencias fueron inmediatas. Usuarios de redes identificaron al responsable como Ulises Fernando Bernal Miramontes, quien ofreció una disculpa pública y renunció a su cargo como presidente del Colegio de Ingenieros Topógrafos Geomáticos del Estado de Jalisco. La FIFA, por su parte, identificó al autor del gesto, le bloqueó la compra de entradas para el resto del Mundial e invitó formalmente a Inocat al partido entre México y Corea del Sur en Guadalajara, disputado el 18 de junio, Día Internacional contra el Discurso de Odio. El caso, con enorme repercusión en la prensa surcoreana, se convirtió en el ejemplo más claro de sanción efectiva del torneo.
El gesto de Egipto que la FIFA no explicó
El torneo también dejó un caso que puso en duda la aplicación del protocolo antidiscriminación. Hossam Hassan, seleccionador de Egipto, cruzó los brazos frente al árbitro François Letexier en los minutos finales del Argentina-Egipto de octavos de final: el gesto oficial que la FIFA adoptó para denunciar posibles actos de racismo en un partido. El juez francés no detuvo el encuentro, no aplicó el procedimiento de tres pasos y, en cambio, amonestó al entrenador egipcio en medio de sus protestas.
La FIFA no informó por qué el procedimiento no se puso en marcha, la Federación Egipcia tampoco precisó qué incidente concreto quiso denunciar Hassan y Letexier nunca explicó por qué decidió continuar el juego. El antecedente hace el caso más llamativo: en febrero de 2026, en un Benfica-Real Madrid de Champions League, el mismo árbitro sí aplicó el protocolo. Hasta el momento, concluidos los octavos de final, la FIFA no informó que el protocolo de tres pasos haya sido aplicado en ningún partido del Mundial.
Los jugadores neerlandeses, blanco tras la eliminación
El acoso digital también golpeó a la selección de Países Bajos. La federación neerlandesa informó que los internacionales Crysencio Summerville, Justin Kluivert y Quinten Timber recibieron insultos racistas en redes sociales tras la derrota ante Marruecos en los dieciseisavos de final, un caso que la FIFA citó como ejemplo de que los mensajes injuriosos continuaron con el inicio de la fase eliminatoria.
Las cifras: un salto alarmante respecto de Qatar 2022
Los datos del Servicio de Protección en Redes Sociales (SMPS) de la FIFA dimensionan el fenómeno. Se analizaron más de 6 millones de publicaciones y comentarios durante la fase de grupos, un aumento del 33% frente a la misma fase del Mundial 2022, y 225.000 contenidos fueron remitidos para revisión humana, lo que llevó a la detección de las 89.000 publicaciones abusivas. El monitoreo permitió ocultar 181.000 comentarios ofensivos. Además, el racismo fue la forma de discriminación más frecuente: el 11% de todos los contenidos ofensivos identificados correspondió a insultos o expresiones racistas, una proporción superior al 8% registrado en la misma etapa de Qatar 2022.
La comparación con la edición anterior es contundente: se registraron 13 veces más publicaciones injuriosas que durante toda la fase de grupos de Qatar (89.000 menciones actuales frente a las 6.700 de la edición anterior), un repunte vinculado en parte a la ampliación de 32 a 48 selecciones participantes. En total se moderaron más de 2 millones de comentarios durante los partidos de la fase de grupos, cuatro veces más que en 2022, y alrededor de mil cuentas fueron derivadas para una investigación más profunda por la gravedad o reiteración de los mensajes.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, sostuvo que el informe demuestra que la discriminación sigue siendo un problema que debe enfrentarse colectivamente. Sin embargo, el organismo no precisó en qué jurisdicciones presentará las denuncias ni detalló los criterios aplicados para seleccionar los 100 casos que serán formalizados.
Una deuda histórica del fútbol
Los episodios del Mundial 2026 reavivan un debate que el fútbol arrastra desde hace décadas. En Brasil 2014, la FIFA y el gobierno brasileño prometieron durante meses que sería la copa contra el racismo, la discriminación y la xenofobia, pero los hechos actuales muestran que el problema persiste e incluso se amplifica en la era digital. Mientras tanto, la FIFA mantiene activa su campaña #NoDiscrimination y reforzó la presencia de oficiales de salvaguardia en todos los estadios de Estados Unidos, México y Canadá para aplicar de inmediato el protocolo de tres pasos ante cualquier conducta racista. La pregunta que queda abierta es si esas herramientas alcanzan cuando los casos ya se cuentan por decenas de miles.
Periodista con sede en Brasil, experto en Relaciones Internacionales.













