Desde índices de audiencia históricos hasta protestas estudiantiles, el torneo despierta una fiebre cultural que como una nueva pasión atraviesa generaciones, aulas y oficinas en todo el país.
El evento deportivo con mayor audiencia en la historia de Corea del Sur fue el partido contra Bélgica en el Mundial de Francia 1998, que registró un rating combinado del 74,7% entre los canales de aire. Sin embargo, muchos surcoreanos todavía recuerdan con más cariño el partido contra Polonia en el Mundial 2002. Aunque su rating combinado, de 74,1%, fue levemente inferior al del partido contra Bélgica, la frenética efervescencia popular en las calles durante aquel encuentro sugiere que el alcance real de audiencia pudo haber sido el más grande de todos. El momento de mayor pico se dio cuatro minutos antes del final, cuando el rating llegó al 86,3%.
Para las generaciones de mediana edad y mayores, el Campeonato Mundial Juvenil de 1983 en México sigue siendo un hito fundacional. En los cuartos de final contra Uruguay, un centro de Kim Jong-bu desde la derecha fue convertido en el gol de la victoria por Shin Yeon-ho, dando lugar al primer «milagro» semifinalista de la historia del país. La euforia se desató en todo el territorio. En aquella época, muchas aulas no tenían televisores, así que los estudiantes llevaban televisores de sus casas a la escuela o se reunían alrededor de radios, alentando a los gritos junto a las voces de los relatores. Los docentes, muchas veces, permitían esas reuniones colectivas con entusiasmo.

El 12 del mes pasado, durante el partido contra República Checa, una maestra de cuarto grado en Seúl no tuvo más opción que prender el televisor del aula ante la presión de sus alumnos. Pese a resistirse inicialmente a pedidos como «mostranoslo, por favor», la docente cedió cuando estallaron los festejos desde todos los rincones del aula al ver el gol del empate de Hwang In-beom, a los diez minutos del cuarto período. En un colegio secundario de Gyeongbuk, los estudiantes emitieron un comunicado de protesta luego de que el director criticara a un profesor por haber permitido que se viera el Mundial durante el horario de clase.
Este torneo, disputado del otro lado del mundo, implica que los partidos restantes de la fase de grupos para Corea del Sur (el día 19 y el 25) arrancarán a las 10 de la mañana, en pleno horario laboral. Samsung Electronics transmitió el partido del 12 en los lobbies y auditorios de su sede central en Suwon, alentando a sus empleados a verlo «sin que se interrumpiera el trabajo».
El Grupo LG abrió sus espacios subterráneos en las Torres Gemelas LG, en Yeouido, para que los empleados pudieran ver el partido en conjunto. Hyundai Motor Group, en cambio, se mantuvo fiel a sus «principios» y no organizó proyecciones oficiales. Una empresa cercana a Gwanghwamun adelantó su reunión matutina del día 19, originalmente prevista para las 10:30, a las 9:30 de la mañana.
La FIFA estimó que el Mundial de Qatar 2022 reunió a 5.000 millones de espectadores acumulados, una cifra que confirma al torneo como un ritual que pone al mundo entero a compartir un mismo momento.
Los alumnos de hoy, cuando lleguen a la mediana edad, probablemente recordarán el partido contra República Checa, el de México, o algún otro hito similar. Si sus maestros prendieron o no el televisor podría convertirse, con el tiempo, en una anécdota más para contar.
Periodista. Colaborador Junior en ReporteAsia.














