La baklava es un postre que se originó en el Medio Oriente y la región del Mediterráneo. Se caracteriza por sus capas finas de masa filo (o masa phyllo), rellenas de nueces picadas y endulzadas con un almíbar de miel o jarabe de azúcar.
Esta comida tiene una historia rica y complicada, con raíces que se extienden a varias culturas del Medio Oriente y la región del Mediterráneo. Aunque se asocia principalmente con Turquía, también es popular en Grecia, Líbano, Siria, y otras regiones cercanas. Su historia puede rastrearse hasta los antiguos imperios otomanos y bizantinos.
La receta de la baklava ha evolucionado a lo largo de los siglos. Durante el Imperio Otomano, la baklava se convirtió en un símbolo de la alta cocina y se servía en los palacios. Los chefs otomanos perfeccionaron la técnica de preparar la masa filo y el relleno de nueces. El postre llegó a diferentes regiones y la receta adaptó sus ingredientes y métodos de preparación según la disponibilidad local.
La baklava se come como postre o merienda. Debido a su intensa dulzura y textura crujiente, suele disfrutarse en pequeñas porciones. Es común comerla acompañada de bebidas como té turco o café árabe.
Variaciones Regionales
En Grecia, la baklava se prepara de manera similar a la turca, pero se utiliza una mezcla de nueces y canela, y el almíbar puede contener clavos y otras especias.
En Líbano y Siria, puede tener una variedad de rellenos, incluyendo pistachos y almendras. El almíbar puede ser aromatizado con agua de rosas o de azahar.
La baklava turca suele usar pistachos como relleno y se sirve con un almíbar de miel, a veces con un toque de limón para balancear la dulzura.

Cómo preparar la baklava turca en casa
Ingredientes
- Para la masa:
- 1 paquete de masa filo (aproximadamente 450-500 gramos)
- 200 gramos de mantequilla derretida (para pincelar la masa)
- El relleno:
- 200 gramos de nueces (pistachos, almendras o nueces comunes), picadas finamente
- 100 gramos de azúcar
- 1 cucharadita de canela en polvo
- El almíbar:
- 250 ml de agua
- 200 gramos de azúcar
- 120 ml de miel
- 1 cucharadita de jugo de limón
- (Opcional) 1 cucharadita de agua de rosas o agua de azahar
- Preparar el almíbar:
- En una cacerola, mezcla el agua, el azúcar, y la miel.
- Lleva a ebullición, luego reduce el fuego y cocina a fuego lento durante 10 minutos.
- Añade el jugo de limón (y el agua de rosas o agua de azahar, si lo usas) y cocina por 5 minutos más.
- Retira del fuego y deja enfriar.
- El relleno:
- En un bol, mezcla las nueces picadas, el azúcar y la canela.
- La masa:
- Precalienta el horno a 180°C (350°F).
- Engrasa un molde rectangular de aproximadamente 30×20 cm con mantequilla.
- Desenrolla la masa filo y colócala sobre una superficie plana. Cubre las hojas con un paño húmedo para evitar que se sequen.
- Coloca una hoja de masa filo en el molde y pincélala con mantequilla derretida. Repite este proceso con 8-10 hojas, pincelando cada hoja con mantequilla.
- Espolvorea una capa uniforme del relleno de nueces sobre la masa filo.
- Coloca más hojas de masa filo (de 8 a 10), pincelando cada una con mantequilla, sobre el relleno.
- Repite el proceso de capas y relleno hasta que se terminen los ingredientes, terminando con una capa de masa filo (aproximadamente 8-10 capas en total).
- Cortar y hornear:
- Con un cuchillo afilado, corta la baklava en rombos o cuadrados antes de hornear.
- Hornea en el horno precalentado durante 45-50 minutos, o hasta que la baklava esté dorada y crujiente.
- Añadir el almíbar:
- Retira la baklava del horno y vierte el almíbar frío sobre la baklava caliente.
- Deja enfriar completamente a temperatura ambiente para que el almíbar se absorba y la baklava se endurezca.
- Servir:
- Una vez que la baklava esté completamente fría, puedes servirla en porciones individuales.














