La divisa japonesa tocó su nivel más débil en casi cuatro décadas, arrastrada por la compra de dólares como refugio ante la escalada del conflicto en la región. El Nikkei, en cambio, abrió con una suba superior al 1,6 por ciento, impulsado por los metales no ferrosos y los electrónicos.
El dólar estadounidense se negoció en la franja baja de los 163 yenes en la apertura de Tokio de este miércoles, un nivel que no alcanzaba desde diciembre de 1986. Detrás del movimiento está la clásica huida hacia la seguridad: la escalada de tensiones en Medio Oriente empujó a los inversores a comprar dólares y a desprenderse de la moneda japonesa.
A las 9 de la mañana, hora local, el billete verde cotizaba a 163,18-20 yenes, contra los 163,13-23 de Nueva York y los 162,59-60 del cierre de Tokio del martes a las 17 horas. El euro, por su parte, se movía en torno a los 1,1400-1403 dólares y los 186,07-08 yenes, con leves variaciones respecto de las plazas de Nueva York y Tokio de la víspera.
La bolsa festeja lo que el yen sufre
El contraste lo puso el mercado accionario. En los primeros 15 minutos de operaciones, el índice Nikkei de 225 valores trepó 1.091,27 puntos, un 1,65 por ciento respecto del martes, hasta los 67.323,46. El Topix, más amplio, avanzaba 34,91 puntos, un 0,87 por ciento, hasta los 4.049,86.
En el Prime Market, el segmento principal de la Bolsa de Tokio, las mayores subas correspondieron a los papeles de metales no ferrosos, electrodomésticos y productos de vidrio y cerámica.
La dinámica es conocida: un yen débil abarata las exportaciones japonesas y engorda las ganancias que las multinacionales del país repatrían desde el exterior, un alivio bursátil que convive con el encarecimiento de la energía y los bienes importados que golpea a los hogares.
Nuevos tiempos de cambios












