Castella: aprende sobre este esponjoso placer japonés

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La castella es un tipo de pastel tradicional japonés que se introdujo en el país durante el período Edo (1603-1868), probablemente a través de intercambios comerciales con Portugal. Originalmente conocido como «Pão de Castela» en portugués, este pastel se hizo popular en Japón y evolucionó para convertirse en una parte importante de la repostería japonesa.

La castella se elabora con ingredientes básicos como huevos, azúcar, harina y miel o jarabe de maíz. La masa se bate para incorporar aire y crear una textura esponjosa y ligera. La mezcla se hornea en moldes especiales de madera para castella, que le dan su forma característica rectangular.

Tradicionalmente, esta torta se consume cortada en rebanadas delgadas y se sirve como postre o merienda junto con té verde japonés. A menudo se regala como un gesto de cortesía o como un regalo de temporada durante festivales y celebraciones en Japón.

La popularidad de la castella ha llevado a una variedad de sabores y variaciones, incluidas versiones cubiertas con miel, rellenas con crema o pasta de judía roja, e incluso algunas con sabores occidentales como chocolate o fresa.

En la cultura japonesa tiene una larga historia y se considera un símbolo de buena fortuna y prosperidad. Su textura suave y esponjosa, junto con su sabor dulce pero sutil, la convierten en una comida muy apreciada tanto en Japón como en otros lugares del mundo.

Una receta básica para hacer castella japonés:

Ingredientes:

  • 4 huevos grandes
  • 150 g de azúcar granulada
  • 100 g de harina para todo uso
  • 2 cucharadas de miel
  • 2 cucharadas de jarabe de maíz o sirope de glucosa
  • 2 cucharadas de leche
  • Mantequilla (para engrasar el molde)

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  1. Precalienta tu horno a 170°C (340°F). Engrasa un molde para castella (preferiblemente rectangular) con mantequilla y luego cubre el fondo con papel pergamino.
  2. Separa las claras de las yemas. Bate las claras de huevo en un tazón grande hasta que estén espumosas. Agrega gradualmente la mitad del azúcar (75 g) mientras sigues batiendo. Continúa batiendo hasta que las claras formen picos suaves y brillantes.
  3. En otro tazón, bate las yemas de huevo con la otra mitad del azúcar (75 g) hasta que estén pálidas y espesas.
  4. Agrega la miel y el jarabe de maíz (o sirope de glucosa) a las yemas batidas y mezcla bien. Luego agrega la leche y mezcla nuevamente.
  5. Incorpora suavemente la mezcla de yemas a las claras batidas, mezclando con movimientos envolventes hasta que estén bien combinadas.
  6. Tamiza la harina sobre la mezcla de huevo y mezcla suavemente hasta que esté completamente incorporada.
  7. Vierte la masa en el molde preparado y golpea suavemente el molde contra la encimera para eliminar cualquier burbuja de aire atrapada.
  8. Hornea en el horno precalentado durante aproximadamente 35-40 minutos, o hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio.
  9. Una vez horneado, retira el pastel del horno y déjalo enfriar en el molde durante unos minutos antes de transferirlo a una rejilla para que se enfríe por completo.
  10. Una vez enfriado, corta la castella en rebanadas y ¡disfruta!

 

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