La historia de Paula Ventimiglia, una talentosa artista argentina, ha encontrado un eco inesperado en Japón, un país donde sus “Silent Books” han logrado conquistar corazones. Estos libros sin palabras, en los que las ilustraciones literalmente hablan por sí solas, han abierto un nuevo camino para la artista, conectando su sensibilidad visual con una audiencia internacional. Entre ellos, destaca Get It back, una obra que hoy forma parte de la colección Silent Books en Japón, donde es distribuida y apreciada por lectores de todas las edades.
Paula, que comenzó su carrera en Argentina, ha llevado sus obras ilustradas a una variedad de países, pero fue en Japón donde encontró una respuesta especialmente cálida. La publicación de Get It back en este país asiático, famoso por su respeto a las artes visuales y la cultura gráfica, ha sido un logro particularmente significativo. Japón, con su rica tradición en el arte del manga y el animé, ha sido terreno fértil para los Silent Books de Paula, que no necesitan traducción para resonar con el público.
Los Silent Books son una herramienta poderosa en la narrativa visual: eliminan la barrera del idioma, permitiendo que las emociones y las historias fluyan a través de las imágenes. Morriña, el libro más representativo de Paula, ha logrado un éxito notable al ser incluido en la colección de Ibby y formar parte de una tradición de libros ilustrados que priorizan el lenguaje visual por sobre el escrito que se presentan en países alrededor de todo Asia. La delicadeza de sus trazos, inspirada en sus raíces gallegas, ha encontrado un hogar en las muestras asiáticas del estilo, donde se aprecia la simplicidad y profundidad del mensaje que transmiten sus ilustraciones.

En este libro, Paula narra la historia de su abuela, Josefa Valle, conocida como Pepa, quien emigró desde la pequeña aldea de Casaio, en Galicia. A través de tinta china y acuarelas, Paula revive los recuerdos de su abuela en una narración visual que ha conmovido a personas de todas las edades, incluso en un país tan culturalmente distinto como Japón. “Mi abuela en sus montañas, su valija simbólica, el barco en Vigo, todo se hizo dibujo y traspasó el papel para llegar a los corazones”, comenta Paula. Y es precisamente esa conexión emocional la que ha permitido que sus libros se vendan y disfruten en Japón, donde la capacidad de una obra de generar empatía a través de imágenes es profundamente valorada.
La selección de Morriña para la colección Silent Books 2023 por parte de la organización IBBY International no solo consolidó la relevancia de su obra en Italia, donde estos libros tienen una especial resonancia en la Biblioteca de Lampedusa, sino que también reforzó su presencia en Corea. Este es el segundo libro de Paula en ser seleccionado para esta prestigiosa colección; la primera vez fue en 2019 con Caperucita Roja, otra obra sin palabras que también encontró gran aceptación en el extranjero. En Japón, donde el arte narrativo sin diálogos ha florecido durante años, estos libros se han convertido en una herramienta poderosa para conectar culturas.
El mercado japonés, con su particular interés por las narrativas visuales, ha recibido con los brazos abiertos los trabajos de Paula. En un país donde el animé y el manga dominan gran parte del panorama cultural, los Silent Books de Paula han encontrado su nicho. La capacidad de sus ilustraciones para transmitir emociones universales ha sido clave para su éxito. “Desde niña me atraía el animé, y con el tiempo esa atracción evolucionó en una profunda admiración por la estética japonesa”, comparte Paula. Esto se refleja en la sensibilidad de su trazo, que combina la delicadeza oriental con la nostalgia y profundidad emocional de su herencia gallega.

Paula también ha presentado su obra en exposiciones en Asia, incluyendo Corea y China, donde su estilo visual ha sido igualmente bien recibido. En Corea, sus ilustraciones formaron parte de una exhibición dedicada a los Silent Books, consolidando aún más su presencia en la región. Sin embargo, es Japón el país que más ha abrazado su trabajo, apreciando la sutileza de su narrativa gráfica.
Para Paula, la venta de sus Silent Books en Japón representa no solo un logro personal, sino también una validación de la universalidad de su arte. “El hecho de que mis libros se vendan en Japón, un país con una cultura visual tan rica, es un honor inmenso. Mis historias, aunque profundamente personales, han encontrado una conexión con una audiencia global”, reflexiona la artista.













