El Chrysler building: un ícono del paisaje de Nueva York

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La ciudad de Nueva York, una metrópolis vibrante conocida por su horizonte adornado con obras únicas de la arquitectura, es poseedora de las mejores vistas y estructuras que la humanidad creó. 

Durante 1920 y 1930, Estados Unidos fue testigo de una fiebre de opulencia, producto de la cual se desarrollaron impresionantes obras de la arquitectura, acompañada por la creación de la estética y la música del Jazz. 

Entre las estructuras imponentes que se construyeron durante ese período de tiempo, y que en la actualidad definen el horizonte de Manhattan, el Chrysler  building se encuentra como un rastro de esa era marcada por la ambición, la innovación y la elegancia artística, solidificando su lugar como testimonio perdurable de una era maravillosa de la arquitectura.

Una carrera al cielo

El origen del Edificio Chrysler estuvo impregnado del espíritu competitivo de la década de 1920, un tiempo en el que el horizonte de Manhattan se enfrascaba en una carrera por la supremacía en altura.  

Durante estos años se construyeron otras obras como el American Radiator Building o el Rockefeller Center, todos influenciados fuertemente por la corriente arquitectónica del Art Decó.

En este marco, el industrial Walter Chrysler quería construir una estructura que encarnara la estatura y ambición de su compañía, con el objetivo de superar la altura de sus rascacielos vecinos. Para hacer realidad esta visión, Chrysler encargó al arquitecto William Van Alen, un visionario vanguardista de la época, su diseño y construcción.

El Art Decó: arte y elegancia 

La majestuosidad arquitectónica del Edificio Chrysler radica no solo en su altura, sino en su inigualable encarnación del movimiento Art Decó

Este movimiento artístico, surgido de una confluencia de influencias diversas, incluyendo motivos egipcios y aztecas, la estética de la Era de la Máquina y las líneas estilizadas del modernismo, se convirtió en el estilo definitorio de la era del Jazz. 

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Podemos asegurar que el Art Decó, representó un alejamiento de los excesos ornamentales del pasado, abrazando una estética moderna y estilizada que reflejaba la sociedad en rápida transformación de aquel tiempo. 

Diseño arquitectónico del Edificio Chrysler

La fachada del edificio representa el trabajo de un arquitecto vanguardista de la época, capturando el espíritu de la década de 1920 con su ornamentación geométrica, detallado intrincado y una meticulosa atención a la forma y función. 

Por otro lado, la icónica corona de acero inoxidable, inspirada en la parrilla de los automóviles Chrysler, fue una hazaña para los diseñadores y constructores de la época, fusionando elegancia con innovación tecnológica.

Así también, los elementos decorativos en la fachada, incluyendo elaborados trabajos en ladrillo, águilas estilizadas y gárgolas esculpidas, rinden homenaje a la artesanía estadounidense y motivos mitológicos, añadiendo una cualidad particular al edificio. 

El diseño interior del Edificio Chrysler

El interior del Edificio Chrysler es objeto de admiración por su exquisito diseño y su elaborada ornamentación desde su inauguración en 1930. A pesar de que la mayoría del público general no tiene acceso a gran parte de sus áreas internas, la parte más accesible y famosa es su lobby.

El lobby del Edificio Chrysler es un verdadero testimonio del estilo Art Decó y la opulencia de la época.

En este sentido, el techo del lobby presenta un mural titulado «Transporte y Esfuerzo Humano», una obra del artista Edward Trumbull que rinde homenaje al progreso y al potencial humano en la era industrial. Este mural, con sus colores vibrantes y su representación visual del avance tecnológico, es uno de los aspectos más destacados del interior del edificio.

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Por otro lado, los suelos del lobby están revestidos con mármoles exóticos y detalles de cromo pulido, mostrando una mezcla de materiales de alta calidad que resaltan la elegancia y el refinamiento del diseño Art Decó.

A pesar de la majestuosidad del lobby, gran parte del interior del Edificio Chrysler está reservado para inquilinos y no está abierto al público en general. Las oficinas y áreas privadas continúan reflejando la estética Art Decó en su diseño interior, con acabados de alta gama y una atención meticulosa a los detalles.

La empresa Chrysler: un gigante automotriz

Como mencionamos anteriormente, este edificio se construyó por mandato del empresario Walter Chrysler. En ese momento, Chrysler era una de las empresas de mayor valor y renombre en el mercado de autos y autopartes de los Estados Unidos. 

Con la construcción del edificio que lleva su nombre, Walter pretendió inmortalizar en una obra los valores que impulsan su empresa: la innovación, excelencia en el diseño y un compromiso inquebrantable con la calidad de sus productos.

La compañía ha atravesado transformaciones significativas a lo largo de los años y ha dejado una huella indeleble en la industria automotriz con su innovación, modelos icónicos y avances tecnológicos.

Actualmente, y aunque la empresa Chrysler ya no está directamente asociada con el edificio que lleva su nombre, el legado del empresario fundador sigue de pie en el corazón de Manhattan. 

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Miguel Alberto Melhem es un destacado empresario en el sector inmobiliario de Argentina y Uruguay, conocido por su visión empresarial y su compromiso con la excelencia. Su carrera se ha centrado en el desarrollo de proyectos de real estate de alta gama, que han contribuido significativamente al paisaje urbano de ambas naciones.