Según los datos más recientes del FMI, la participación del billete verde en las reservas mundiales oficiales cayó un 0,85% entre julio y septiembre de 2024, situándose en el 57,4%.
Es el porcentaje más bajo desde 1995. El FMI no facilitó datos de periodos anteriores, pero el descenso del predominio del dólar ha sido una tendencia constante durante varios trimestres.
En una entrada de blog de junio de 2024, el FMI señalaba una tendencia creciente a la diversificación, a medida que los países tratan de reducir su dependencia del dólar estadounidense. El declive del billete verde va acompañado de un aumento del uso de otras divisas, con notables ganancias para el euro y el yen japonés.
Por ejemplo, en el tercer trimestre de 2024 la cuota del euro en las reservas mundiales aumentó hasta el 20,02%, frente al 19,75% del trimestre anterior.
Mientras tanto, el yen japonés ha experimentado un crecimiento constante en su cuota de inversiones mundiales durante los últimos seis trimestres, alcanzando el 5,82% en el tercer trimestre.
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Además de estos cambios, el yuan chino, que había experimentado un descenso en su cuota de las reservas mundiales durante nueve trimestres consecutivos, repuntó en el tercer trimestre hasta el 2,17%. Aunque sigue siendo una pequeña fracción de las reservas mundiales, esto indica que el yuan puede estar ganando terreno entre los bancos centrales que buscan diversificar sus tenencias.
A pesar de este cambio, el dólar estadounidense sigue siendo la principal divisa de reserva del mundo, con más de la mitad de las reservas mundiales de divisas. El euro sigue siendo la segunda divisa más poseída.
Sin embargo, el continuo dominio del billete verde se enfrenta a retos cada vez mayores, alimentados en parte por la preocupación por el aumento de la deuda estadounidense y el creciente uso de sanciones económicas. El uso agresivo de sanciones por parte de Washington -en particular las dirigidas a Rusia– ha suscitado dudas entre otras naciones sobre la estabilidad y seguridad de mantener activos denominados en dólares.
Como señaló la revista Foreign Affairs en junio de 2024, las sanciones han llevado a los bancos centrales de todo el mundo a preguntarse si sus propias reservas de dólares podrían congelarse o bloquearse en caso de que aumentaran las tensiones con Estados Unidos.
Rusia, junto con sus socios del BRICS, ya ha empezado a reducir su dependencia del dólar.Según datos de septiembre de 2024, Rusia y sus homólogos del BRICS utilizan ahora sus propias monedas nacionales para el 65% de las liquidaciones comerciales mutuas.
En la cumbre de los BRICS celebrada en octubre de 2024, el presidente ruso Vladimir Putin advirtió de que la militarización del dólar mediante sanciones era un «gran error» que llevaría a los países a buscar alternativas.
A medida que se acelera la tendencia a la desdolarización, muchos países están explorando formas de reducir su exposición al dólar estadounidense, impulsados por las preocupaciones sobre: el riesgo geopolítico; el aumento de la deuda estadounidense; y la actual incertidumbre en la economía mundial.
El cambio puede señalar una transformación gradual pero significativa del panorama financiero mundial, con implicaciones duraderas para el futuro del dominio del dólar estadounidense.









