La Guardia Costera de China entra en el Océano Ártico junto con Rusia

China en el Ártico

La Guardia Costera de China (CCG) anunció que, por primera vez, ha ingresado a las aguas del Océano Ártico como parte de una patrulla conjunta con Rusia. Este hecho marca un momento clave en la creciente cooperación entre ambos países en una región, que ha cobrado cada vez más relevancia y se ha vuelto más estratégica debido al cambio climático y a las nuevas rutas marítimas que se abren.

Aunque no se reveló la ubicación exacta de la patrulla, las autoridades chinas afirmaron que esta acción “amplió de forma efectiva el alcance de la navegación oceánica de los guardacostas” y puso a prueba su capacidad para llevar a cabo misiones en aguas desconocidas.

Una mayor coordinación en el Ártico

La entrada de la CCG al Océano Ártico destaca la creciente colaboración entre Rusia y China en un área que ambos consideran vital para sus intereses nacionales.

Pekín ha estado trabajando durante años para aumentar su presencia en la región ártica, fortaleciendo sus capacidades en la construcción de rompehielos y en la investigación científica.

Por su parte, Rusia, como uno de los ocho Estados árticos, no siempre ha estado dispuesta a abrir sus puertas a la influencia china en el área, aunque la realidad geopolítica actual parece estar impulsando un cambio en esta dinámica.

Mientras tanto, Estados Unidos observa con preocupación el avance de esta colaboración. La presencia de China en el Ártico es vista como un reto directo a los intereses estadounidenses y canadienses en la región, donde el dominio militar y naval ha sido tradicionalmente considerado un pilar de seguridad.

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Estados Unidos y su preocupación por el Ártico

La respuesta de Washington a la llegada de China al Ártico ha sido de alerta. La Guardia Costera de EE.UU. (USCG) ha manifestado su inquietud respecto a la creciente cooperación entre Rusia y China en este territorio.

El año pasado, se acordó un refuerzo de la colaboración en materia de aplicación de la ley marítima entre la CCG y el Servicio Federal de Seguridad de Rusia. Además, el gigante asiático fue invitado a observar simulacros de seguridad rusos, como el Patrulla Ártica-2023, un hecho que subraya el creciente fortalecimiento de las relaciones entre ambos países en el ámbito de la seguridad marítima.

A la creciente actividad de la CCG se sumó que en julio pasado, las fuerzas estadounidenses y canadienses interceptaron por primera vez bombarderos rusos y chinos volando en formación cerca de Alaska.

También, durante los años 2022 y 2023, las armadas de estos dos países operaron juntas en aguas internacionales cercanas a la costa de Alaska, un aumento en la cooperación militar que inquieta a las autoridades norteamericanas.

Si prestamos atención a un contexto más amplio, la reciente declaración sobre la patrulla conjunta se produjo un día después de que la USCG afirmara haber avistado cuatro buques rusos y chinos en el mar de Bering, una región que se extiende entre Rusia y Alaska, y que forma parte del océano Pacífico Norte. Esta actividad se llevó a cabo a unas cinco millas dentro de la Zona Económica Exclusiva de Rusia, un área que Estados Unidos considera parte de su esfera de influencia.

Las ambiciones de China en el Ártico

Analistas y expertos han señalado que la presencia de la Guardia Costera de China en estas aguas no es una simple casualidad. Considerando que esta fuerza forma parte de la Policía Armada Popular de China, bajo el mando de la Comisión Militar Central, su entrada en el Ártico es vista como una manifestación de las ambiciones estratégicas de Pekín en la región.

Desde su política ártica de 2018, China ha delineado una visión de una “Ruta de la Seda Polar”, que busca unir Asia y Europa a través del desarrollo de rutas marítimas, incluyendo la Ruta Marítima Septentrional.

Este enfoque no solo deja ver los intereses económicos del país asiático, sino también su deseo de expandir su influencia en un territorio que se está volviendo cada vez más relevante debido al deshielo polar y al potencial acceso a recursos naturales.

La reciente actividad en el Ártico pone de relieve una serie de desafíos y cambios en la dinámica geopolítica de la región. Al respecto, Estados Unidos y sus aliados deberán reevaluar sus estrategias de seguridad y defensa en un contexto donde las actividades rusas y chinas en la zona son cada vez más coordinadas y visibles.

 

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