El regulador de Corea del Sur dio luz verde a la construcción de dos nuevos reactores nucleares en la planta de Shin Hanul, ubicada en la costa este del país. La decisión, aprobada por la Comisión de Seguridad Nuclear (NSSC), representa la primera autorización de este tipo en ocho años y refuerza la apuesta del gobierno conservador por la energía nuclear como una solución a las recurrentes escaseces energéticas.
La NSSC otorgó el permiso a la estatal Korea Hydro & Nuclear Power (KHNP), única operadora de plantas nucleares en Corea del Sur, para avanzar en la construcción de los reactores 3 y 4 en Shin Hanul, una planta situada en la localidad costera de Uljin, a unos 225 kilómetros al sureste de Seúl. Esta decisión marca un hito en la política energética del país asiático, que ha vuelto a abrazar la energía nuclear después de un periodo de incertidumbre y cambios en la estrategia gubernamental.
El visto bueno de la NSSC se produjo tras una exhaustiva inspección de la zona por parte del Instituto de Seguridad Nuclear de Corea del Sur. Según el comunicado emitido por la comisión, no se encontraron riesgos geológicos en el lugar donde se levantarán los nuevos reactores, lo que permitió la aprobación final. Ambos reactores serán unidades avanzadas de agua presurizada, con una capacidad de generación de alrededor de 1.400 megavatios, un diseño similar a los dos reactores que ya están operativos en la misma planta de Shin Hanul, así como en la planta de Saeul, ubicada en Ulsan.
Esta es la primera vez que Corea del Sur aprueba la construcción de nuevos reactores desde 2016, cuando el NSSC dio su consentimiento para los reactores 3 y 4 de la planta de Saeul. Sin embargo, aquellos reactores aún no han comenzado a operar. El proceso para aprobar los nuevos reactores de Shin Hanul comenzó inicialmente en enero de 2016, pero el proyecto quedó suspendido en 2017 bajo la administración del entonces presidente Moon Jae-in, quien adoptó una política energética menos favorable a la energía nuclear.
El panorama cambió significativamente con la llegada al poder del actual presidente Yoon Suk-yeol, quien asumió el cargo en mayo de 2022. Su gobierno ha renovado el compromiso de Corea del Sur con la energía nuclear, reactivando proyectos que habían sido puestos en pausa y apostando por el desarrollo de esta fuente energética para combatir los problemas de suministro. La revisión de la solicitud para construir los nuevos reactores de Shin Hanul se retomó en julio de 2022, apenas dos meses después de la victoria electoral de Yoon.
Corea del Sur actualmente obtiene más del 30% de su electricidad a partir de la energía nuclear, lo que la convierte en una pieza clave de su mix energético, especialmente en momentos críticos como los meses de verano, cuando el país enfrenta picos de demanda y posibles problemas de escasez de energía. Con 26 reactores nucleares operativos distribuidos en ocho plantas —siete de ellas ubicadas en la costa oriental—, el país ha visto en la fisión nuclear una vía para mantener su seguridad energética a largo plazo.
La planta de Shin Hanul ya cuenta con dos reactores en funcionamiento y, con la aprobación de los reactores 3 y 4, se prevé que aumente considerablemente su capacidad de generación de electricidad. La ampliación de las instalaciones no solo permitirá a Corea del Sur afrontar mejor sus necesidades energéticas internas, sino que también refuerza su papel como líder en tecnología nuclear en la región.
Este impulso renovado a la energía nuclear no está exento de controversias. En años recientes, el debate sobre la seguridad y viabilidad de la energía nuclear ha sido un tema recurrente en la política surcoreana. Mientras algunos sectores destacan los riesgos asociados con esta tecnología, especialmente tras desastres como el de Fukushima en 2011, el gobierno de Yoon ha defendido que los avances tecnológicos y las regulaciones estrictas garantizan que las plantas nucleares en Corea del Sur operen bajo los más altos estándares de seguridad.
La creciente dependencia de la energía nuclear también responde a la necesidad de Corea del Sur de diversificar sus fuentes de energía, en un contexto global donde las tensiones geopolíticas y la volatilidad de los mercados energéticos —exacerbada por factores como la guerra en Ucrania— han complicado el acceso a combustibles fósiles. En este sentido, la energía nuclear ha sido vista como una solución viable y estable, que permitirá al país reducir su dependencia de las importaciones de gas y carbón.













