Japón se acerca a un declive irreversible en su tasa de natalidad

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Si bien el problema no es nuevo, este mes de septiembre de 2024, Japón, la tercera mayor economía del mundo, ha registrado una baja histórica en su tasa de natalidad. Esto ha generado preocupaciones sobre el impacto a largo plazo en su sociedad y economía. Según datos oficiales, el país ha experimentado una disminución significativa en el número de nacimientos, y los expertos advierten que, si persiste, esta tendencia será irreversible en la próxima década.

Entre enero y junio de 2024, el país reportó 350,074 nacimientos, lo que representa una disminución del 5,7% en comparación con los datos registrados en las mismas fechas del año pasado. Este es el número más bajo del que se tiene conocimiento desde 1969, lo que refleja una situación que las autoridades han calificado como “extremadamente crítica”.

El Ministro de Salud japonés, Keizo Takemi, ha afirmado que “los próximos seis años son la última oportunidad de Japón” para revertir esta tendencia. A pesar de los esfuerzos gubernamentales para fomentar la natalidad, hasta ahora, las medidas han sido insuficientes.

Además, el país ha registrado 811,819 muertes en el primer semestre de este año, un aumento del 2% respecto al mismo período del año pasado. Con una población total de 124,9 millones registrada hasta enero de 2023, Japón ha estado enfrentando una reducción continua de su población durante los últimos 15 años.

Teniendo en cuenta ambos factores, las proyecciones demográficas indican que, para el año 2070, la población podría disminuir hasta los 87 millones. Si llegase a pasar, representaría una caída del 30% respecto a las cifras actuales.

La crisis de la natalidad y sus implicaciones

Japón ha visto cómo el número de nacimientos disminuye constantemente desde hace décadas. En 2023, el país registró solo 730,000 nacimientos, otro récord a la baja según el Ministerio del Interior.

El primer ministro, Fumio Kishida, ha decidido considerar la problemática como una prioridad nacional y ha subrayado en numerosas ocasiones que Japón está al borde de no poder seguir funcionando como una sociedad viable si la tendencia no se revierte.

El gobierno ha intentado ofrecer incentivos a la población, como subsidios para el cuidado infantil y educación. Sin embargo, el problema persiste. Para el presupuesto de este año, las autoridades designaron 5,3 billones de yenes (un total de 34 mil millones de dólares) destinados a aumentar la tasa de natalidad. Se ha prometido duplicar el gasto en cuidado infantil en los próximos diez años, pero las críticas siguen surgiendo.

Muchos consideran que las políticas no abordan de manera efectiva, o desde el ángulo correcto, las preocupaciones de los jóvenes japoneses, quienes han declarado enfrentar diversos desafíos económicos y sociales al momento de formar una familia.

La desigualdad de género agrava la crisis de natalidad

En una publicación de Newsweek, el economista Takahide Kiuchi subrayó que “el simple apoyo económico, como aumentar los beneficios, no resolverá el problema de la baja natalidad”. Kiuchi destaca que la cultura conservadora de la nación, en cuanto a la crianza de los hijos, donde las mujeres llevan la mayor carga, es uno de los principales factores que perpetúan la crisis.

Más del 80% de las mujeres toman licencia parental, mientras que solo el 14% de los hombres lo hacen, lo que refleja una disparidad de género significativa en las responsabilidades familiares.

Las encuestas sugieren que los jóvenes japoneses rechazan cada vez más la idea de casarse y tener hijos. Esto se debe, en parte, a las bajas perspectivas laborales y el alto costo de vida.

Además, a pesar de las políticas de igualdad de género, como el programa “Womenomics”, que ha aumentado la participación femenina en el mercado laboral, no se han abordado del todo las barreras culturales y económicas que enfrentan las mujeres en el ámbito profesional y familiar.

Nuevas estrategias gubernamentales: hasta una aplicación de citas

Por otro lado, la tasa de matrimonios en Japón también ha disminuido drásticamente, pasando de 10 por cada 1,000 personas en 1970 a solo 4,1 en 2022. Esto, combinado con la tendencia de muchos jóvenes a posponer el matrimonio o evitarlo por completo, ha exacerbado la crisis de natalidad en el país.

En 2023 se registró que la tasa de fertilidad en el país cayó a 1,2 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1. Al respecto, el gobierno ha implementado una serie de medidas para intentar frenar el declive. Entre ellas se incluyen la construcción de más guarderías, la ampliación de las licencias parentales y la creación de incentivos financieros para las parejas que deciden tener hijos. En Tokio, incluso se ha lanzado una aplicación de citas gubernamental con el objetivo de fomentar los matrimonios.

Esta aplicación, que utiliza inteligencia artificial para emparejar a los usuarios, pretende ser una herramienta para aquellos que deseen casarse pero no han dado el primer paso. Aunque aún está en fase de pruebas, se espera que esté completamente operativa a finales de este 2024.

El futuro de Japón

A pesar de los esfuerzos actuales, los expertos coinciden en que es poco probable que Japón revierta por completo su crisis de natalidad en las próximas décadas. Incluso si la tasa de fertilidad comenzara a aumentar de inmediato, el país todavía enfrentaría una gran población envejecida y una fuerza laboral en declive. Esto podría tener graves consecuencias, no solo para el sistema de bienestar social de Japón, sino también para su economía y su posición en la escena internacional.

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