Nueva Zelanda acusa a China de buscar influencia en el Foro de las Islas del Pacífico tras el bloqueo de Naoero y Kiribati

Islas del Pacífico

La reunión de cancilleres del Foro de las Islas del Pacífico (PIF) en Suva, Fiyi, terminó con un episodio de fricción diplomática: Naoero (ex Nauru) y Kiribati impidieron que el bloque emitiera una declaración conjunta de condena al reciente ensayo de misil balístico realizado por China, pese a que la mayoría de los cancilleres presentes respaldaba el texto.

El canciller neozelandés Winston Peters confirmó que «dos países» —sin nombrarlos explícitamente, aunque las fuentes consultadas por la ABC los identificaron como Naoero y Kiribati— utilizaron la regla del consenso como mecanismo de veto. Ambas naciones estrecharon en los últimos años sus vínculos con Beijing, y Peters fue más allá al sugerir que su postura respondía a los «deseos de un socio externo», en una referencia apenas velada a China.

Según el canciller, el bloqueo no vino acompañado de ningún argumento sustantivo: los dos países se limitaron a manifestar desacuerdo sin fundamentarlo, algo que Peters calificó como carente de lógica y ajeno a lo que definió como «la forma del Pacífico» de tomar decisiones. Un funcionario de otro país miembro del PIF fue todavía más duro en privado, y calificó de «absurda» la posición de Kiribati, a la que acusó de dar lecciones sobre la importancia del consenso mientras ignoraba el clima general de la sala.

La canciller australiana, Penny Wong, también presionó para que el foro emitiera una postura conjunta, y llamó a los ministros del Pacífico a mostrar «liderazgo» frente al ensayo. Wong remarcó que buena parte de los países de la región ya se habían pronunciado individualmente contra la prueba, subrayando la importancia del respeto a la soberanía, la transparencia y los protocolos de notificación previa. Pese a esas gestiones, el comunicado final de la reunión de cancilleres no incluyó ninguna mención al ensayo, aunque todos los miembros acordaron seguir buscando una posición común de cara a la Cumbre de Líderes del PIF, prevista para principios de septiembre en Palaos.

El episodio expone una fractura cada vez más visible dentro del Foro de las Islas del Pacífico: mientras Australia y Nueva Zelanda intentan sostener una postura regional unificada frente a la creciente presencia militar china en el Pacífico Sur, países como Naoero y Kiribati —beneficiarios directos de la cooperación económica con Beijing— actúan como bloqueo de facto dentro de un mecanismo que exige unanimidad. La disputa anticipa un test más amplio para la cumbre de líderes de septiembre en Palaos, donde el bloque deberá decidir si puede seguir operando por consenso o si China logró, en los hechos, un poder de veto indirecto sobre la política exterior colectiva de las islas del Pacífico.

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