Productores de ananá en Australia rechazan la apertura a importaciones desde India e Indonesia por riesgo de bioseguridad

Los productores de ananá de Australia manifestaron su preocupación por una propuesta que habilitaría la importación de la fruta desde India e Indonesia, ante el temor de quedar expuestos a plagas y enfermedades que hoy no existen en el país. El Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura (DAFF, por sus siglas en inglés) publicó un informe preliminar de evaluación de riesgo tras las solicitudes de acceso al mercado presentadas por ambos países en el marco de sus obligaciones comerciales vigentes.

Según el informe, la fruta podría importarse de manera segura siempre que se cumplan requisitos estrictos de bioseguridad orientados a controlar ocho plagas identificadas, la mayoría especies de cochinillas harinosas. Sin embargo, los productores locales consideran que el riesgo es innecesario, ya que la producción australiana alcanza para abastecer la demanda interna.

«No tenemos con qué combatirlas»

Colin Hawken, productor de segunda generación en Mungar, al sudoeste de Maryborough, expresó su inquietud por el posible ingreso de nuevas amenazas a su campo. «Hay ciertas plagas y enfermedades en India e Indonesia que acá no tenemos. Si llegan a entrar, no tenemos con qué combatirlas», advirtió.

Como miembro de la Organización Mundial del Comercio, Australia tiene obligaciones internacionales que incluyen evaluar las solicitudes de importación y desarrollar condiciones basadas en criterios científicos, sin restringir el comercio de manera injustificada. En ese marco, el departamento no puede evaluar el impacto económico de una mayor competencia en el mercado, aunque sí puede calificar el riesgo sanitario de las plagas y enfermedades identificadas.

Actualmente, Australia permite el ingreso de ananás frescos y descoronados provenientes de Filipinas, Islas Salomón, Sri Lanka, Tailandia y Taiwán, mientras se terminan de definir las condiciones de importación para Malasia. En 2025, el país recibió unas 18 toneladas de ananá desde Taiwán, sin registrar importaciones de ningún otro origen en los últimos cinco años.

«La bioseguridad es uno de nuestros mayores activos»

Scott Kompo-Harms, director ejecutivo de Queensland Fruit and Vegetable Growers, sostuvo que las importaciones no son necesarias. «La bioseguridad de Australia es uno de nuestros mayores activos naturales, y tenemos que protegerla», afirmó, y remarcó la importancia de que cualquier medida de control se monitoree de forma sostenida en el tiempo.

El informe del DAFF sugirió tratamientos como la fumigación y la irradiación, además de inspecciones por unidad y trazabilidad hasta el campo y las plantas de empaque, como parte de las medidas para reducir el riesgo de ingreso de plagas.

Los productores de ananá de Australia manifestaron su preocupación por una propuesta que habilitaría la importación de la fruta desde India e Indonesia.

Producción durante todo el año

Aunque la producción de India e Indonesia supera ampliamente a la australiana, los productores locales sostienen que la oferta interna alcanza para cubrir la demanda. En el ejercicio 2024/25, las granjas australianas produjeron 68.373 toneladas de ananá, de las cuales más de dos tercios se vendieron como fruta fresca. La producción anual creció un 16% respecto del ejercicio anterior.

«Podemos abastecer con ananás los 365 días del año y cuidar nuestro propio mercado», señaló Hawken, quien reconoció que en determinadas épocas del año el precio de la fruta cae por debajo del costo de producción, mientras que en otras —como la actual— alcanza precios premium por escasez de oferta.

El valor total de la producción a nivel de tranquera se estimó en 78,6 millones de dólares australianos. En los últimos años, los productores invirtieron en nuevas variedades y campañas de marketing para hacer más atractivo el ananá fresco frente a la competencia de los productos enlatados.

«Cada ananá importado es un ananá que no compra un productor australiano»

Scott Maxwell, presidente de Australian Pineapples, advirtió que el impulso que viene teniendo la industria podría verse amenazado. «Cada ananá importado que se compra es un ananá australiano que no se le compra a un productor local, y eso afecta el empleo en Australia», sostuvo. «Los productores están muy preocupados porque esto afecta directamente sus medios de vida: son ellos quienes deben hacerse cargo si hay una incursión de plagas», agregó.

La industria del ananá prepara una presentación formal en respuesta al informe preliminar. El período de consulta pública se extiende hasta el 14 de septiembre, y los comentarios de las partes interesadas serán tenidos en cuenta para el informe final, que incluirá respuestas a las cuestiones técnicas planteadas. Ese documento se espera para la segunda mitad de 2027 y, aún si se recomienda habilitar el comercio, tanto India como Indonesia deberán demostrar que pueden implementar todos los controles exigidos antes de que la importación sea efectiva.

 

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Colaborador en ReporteAsia.