El exintegrante de las Fuerzas Terrestres de Autodefensa de Ucrania lleva cuatro años combatiendo contra Rusia. Denuncia que los voluntarios extranjeros eran enviados a misiones con escasa información, perdió una pierna por un mortero y, aun así, asegura que regresará a la guerra cuando termine su rehabilitación.
Cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala sobre Ucrania en febrero de 2022, miles de voluntarios extranjeros respondieron al llamado del presidente Volodímir Zelenski para integrar la Legión Internacional. Entre ellos había estadounidenses, británicos, franceses y también un puñado de japoneses.
Uno de ellos continúa en Ucrania cuatro años después. Perdió la pierna izquierda en combate, sufrió graves heridas en un brazo y en la espalda, y hoy realiza su rehabilitación en un centro médico de la región occidental de Leópolis (Lviv). Sin embargo, asegura que su intención sigue siendo la misma: volver al frente apenas reciba el alta médica.
«La vida en Japón ahora me parece demasiado normal», resumió en una entrevista con la agencia Kyodo News.
De Japón al campo de batalla
El hombre, cuya identidad no fue revelada, había servido previamente en las Fuerzas Terrestres de Autodefensa de Japón. Según explicó, el entrenamiento militar era mucho más que una profesión.
«Prepararme para futuras guerras era aquello para lo que vivía», afirmó.

Tras el inicio de la invasión rusa intentó incorporarse a las fuerzas ucranianas a través de la embajada de Ucrania en Tokio. Aunque inicialmente desistió luego de que el gobierno japonés recomendara no viajar al país europeo, finalmente cruzó a Polonia en marzo de 2022 y desde allí ingresó a Ucrania junto a otros cinco voluntarios extranjeros.
Después de apenas dos semanas de entrenamiento fue desplegado en la región de Járkov, uno de los escenarios más intensos de la guerra.
«Los extranjeros llenaban los huecos»
Uno de los aspectos más llamativos de su testimonio es la descripción del funcionamiento de la Legión Internacional.
Según relató, los combatientes extranjeros eran enviados con frecuencia a operaciones especialmente peligrosas sin conocer en detalle los planes militares.
«Los extranjeros simplemente eran utilizados para llenar los huecos de la línea del frente», sostuvo.
El exsoldado explicó que muchas veces debían avanzar sin información suficiente sobre el terreno, preocupados permanentemente por la presencia de minas terrestres mientras enfrentaban a las fuerzas rusas.
«Al final del día seguíamos siendo extranjeros», resumió.
Francotirador y operador de drones
Durante buena parte del conflicto combatió como francotirador.
Relató que, gracias a comunicaciones de radio interceptadas, supo posteriormente que había abatido a dos soldados rusos.
«No sentí estrés. Era simplemente mi trabajo», afirmó.
Sin embargo, reconoce que la muerte de varios compañeros extranjeros tuvo un impacto muy distinto, especialmente la de otro voluntario japonés con quien había forjado una estrecha amistad y que murió durante los combates en la región de Lugansk.

Con el paso de la guerra, la evolución tecnológica también modificó su función. Desde 2025 pasó a dirigir una unidad regular especializada en drones, reflejando el papel cada vez más decisivo que estos sistemas desempeñan en el conflicto.
Una guerra que no quiere abandonar
La herida que cambió su vida llegó durante un bombardeo con morteros en el frente oriental. La explosión le provocó la amputación de la pierna izquierda por debajo de la rodilla y graves lesiones adicionales.
Aun así, insiste en que no piensa abandonar Ucrania antes de lo que considera una eventual victoria del país.
Su historia refleja una realidad poco conocida: mientras muchos voluntarios extranjeros regresaron a sus países agotados por una guerra de desgaste que ya supera los cuatro años, otros continúan convencidos de permanecer en el conflicto pese al enorme costo físico y psicológico.
En el caso de este exmilitar japonés, la decisión parece inalterable.
Una vez concluida su rehabilitación, asegura, volverá a ocupar su lugar en el frente.
Periodista. Colaborador Junior en ReporteAsia.













