Japón: entre la incertidumbre y los conflictos internos 

Desde el ascenso al poder de Sanae Takaichi, la incertidumbre por el futuro de la política doméstica japonesa pareció mermar después de años convulsos luego del magnicidio de Shinzo Abe. No obstante, la polarización y los conflictos externos -sobre todo con China y Corea del Sur- ponen a Japón en una encrucijada geopolítica. 

Desde el 8 de julio de 2022, cuando Yamagami Tetsuya, ex soldado del Ejército japonés, asesinó al ex primer ministro y referente del Partido Liberal Democrático Shinzo Abe, Japón se encuentra en una compleja situación de política interna, con gobiernos efímeros y altos niveles de polarización. 

Los años que duró el gobierno de Abe contribuyeron a posicionar a Japón como un líder económico en Asia. La llamada Abenomics, un conjunto de medidas económicas para recuperar la economía japonesa después de décadas de estancamiento. 

Asimismo, Shinzo Abe logró desarrollar el soft power japonés de formas muy creativas. Por ejemplo, en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Río 2016 el ex premier japonés llegó al Estadio disfrazado de Mario Bross. 

Desde la dimisión de Abe como primer ministro en 2020, Japón se adentró en un espiral de inestabilidad y polarización política. En los últimos cinco años, Japón experimentó el mandato de tres primeros ministros: además de Abe, en Japón ejercieron el cargo de Jefe de gobierno Yoshihide Suga, Fumio Kishida y Kisheru Ishiba. 

El asesinato de Abe, que conmocionó a la sociedad japonesa y la opinión pública mundial, trastoco la aparente tranquilidad que gozaba la política doméstica en Japón. 

Si bien los tres dirigentes pertenecen al Partido Liberal Democrático, un partido que ha gozado de un poder predominante en la política local japonesa, en los últimos años este espacio político ha sufrido una crisis interna sin precedentes en la historia nipona. 

Esta situación de crisis se acrecentó cuando con el fin del gobierno de Abe, el Partido se dividió en un ala liberal y otra conservadora. A pesar de los esfuerzos del ala liberal por mantener el liderazgo político del espacio, el partido conservador logró acaparar la mayor parte del espacio. 

Shinzo Abe: The legacy of Japan's longest-serving PM
Shinzo Abe, una figura central de la política japonesa contemporánea. Fuente: BBC.

Hace algunas semanas, la llegada al poder de Sanae Takaichi terminó de confirmar el triunfo aplastante del ala conservadora y sus propuestas. Takaichi, una líder poco convencional que fue baterista de una banda de rock en su juventud, es admiradora de Donald Trump y Margaret Thatcher y busca llevar a cabo una serie de medidas muy similares a las implementadas por el Presidente norteamericano. 

Este giro nacionalista y conservador se produce en un contexto de surgimiento de  partidos de extrema derecha como Sanseito, un partido ultra nacionalista, hostil con los inmigrantes y con una visión revisionista sobre la historia de Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Las recientes declaraciones de Takaichi, insinuando que un ataque de China a Taiwán podría poner en peligro la supervivencia de Japón, desataron la furia de Beijing. La diplomacia japonesa ya afirmó que desaconseja a sus nacionales visitar China. 

Estos últimos acontecimientos abren la puerta para una mayor crisis en el país asiático. Por el momento, entre la crisis interna y los conflictos con sus vecinos, parece que Japón tendrá que hacer grandes esfuerzos para superar estos obstáculos. 

 

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Estudiante de Relaciones internacionales y Ciencia Política en la Universidad de Belgrano. Redactora en Finguru, CEERI y Politologos al whisky.