Los pequeños inventores, a la cabeza de los vehículos eléctricos en Argentina

de Argentina

A las 9 de la mañana de un miércoles de diciembre de 2012, Pablo Laiolo arrancó el motor de lo que su equipo creía ser el primer triciclo eléctrico de América Latina. Concebido como una forma menos contaminante de recorrer los 370 kilómetros entre La Plata y Mar del Plata, en Argentina, el vehículo – una amalgama de tubos metálicos y el chasis de una pequeña aeronave – se desplazaba a 35 km/h. Demasiado lento para obtener una licencia de circulación, el triciclo avanzó escoltado por una caravana policial.

Todo marchaba sobre ruedas. Bocinazos y banderas animaban al silencioso vehículo. Los conductores abrían las puertas de sus buses para observar mejor mientras pasaban. Los espectadores no entendían exactamente qué estaba ocurriendo, pero sentían que algo importante estaba pasando.

Un Viaje Interrumpido por la Naturaleza

El trío encargado del viaje – Laiolo y Augusto Zumárraga, ambos investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), y Guillermo Garaventta, de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires – se vio obligado a detenerse en el kilómetro 307: una tormenta de cuatro tornados, que se cobró 27 vidas, sacó al triciclo de la carretera.

Después de pasar la noche en el pueblo de Maipú, el equipo llegó al balneario de Mar del Plata en una mañana despejada, triunfantes. “Fue extraordinario. Subimos por la Avenida Colón con la gente ondeando trapos y la policía tomándose fotos con el triciclo”, recuerda Garaventta.

Un Logro para un Futuro Más Limpio

El objetivo se cumplió: el vehículo había superado la prueba de rendimiento y autonomía de su batería de celdas de litio china. Montada en los laboratorios de la UNLP, la batería del vehículo había durado significativamente más que una batería de plomo-ácido. El equipo la consideraba la clave para un futuro más limpio y menos contaminante.

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El triciclo fue precedido por una motocicleta eléctrica que Garaventta compró con sus ahorros. La había convertido a litio utilizando una selección de baterías que había desarrollado originalmente para satélites, lo que le permitió minimizar el peso. Garaventta tuvo éxito con la conversión a fines de 2011, pero enfrentó críticas de sus pares porque la moto y sus baterías de 60 km de autonomía eran de fabricación china; el proyecto no incluía ninguna tecnología nacional. En la calle, sin embargo, la respuesta fue diferente: cuando llevaba a sus hijos a la escuela, la gente detenía al inventor para preguntar de dónde venía la moto y cómo se había hecho.

El Sueño de un Futuro Eléctrico

En ese momento, Garaventta decía que su objetivo era “imponer la idea de que el litio podría convertirse en una alternativa energética para Argentina en un futuro muy cercano”. Cinco años después, y según las estimaciones de Garaventta, cada mes 20,000 estudiantes eran transportados por el extenso campus de la UNLP en uno de dos autobuses eléctricos, y de forma gratuita. Su sueño estaba en marcha.

En 2017, la UNLP presentó el primer coche eléctrico desarrollado por una universidad latinoamericana. Este vehículo, conocido como «Eco Auto II», completó un viaje de 90 km desde La Plata, adaptado con materiales reciclados por ingenieros y estudiantes. Un año después, la universidad lanzó un autobús de pasajeros con una autonomía de 200 km y una flota de vehículos eléctricos para la ciudad de Tapalqué.

CORADIR y el Primer Coche Eléctrico Privado

Mientras tanto, en el sector privado, la empresa argentina CORADIR comenzó a fabricar baterías de litio en 2011. En mayo de 2021, lanzó el coche eléctrico Tito, vendiendo 213 unidades en 48 horas. En 2023, CORADIR vendió 500 unidades del Tito, convirtiéndolo en el coche eléctrico más vendido en Argentina. Sin embargo, el camino hacia la adopción masiva de vehículos eléctricos enfrenta desafíos culturales y de infraestructura.

En 2017, la UNLP presentó el primer coche eléctrico desarrollado por una universidad latinoamericana

La Búsqueda de la Soberanía Energética

Argentina posee vastos depósitos de litio, pero enfrenta retos en su explotación y desarrollo tecnológico. Proyectos como UniLiB en La Plata buscan agregar valor local a la cadena de suministro de baterías de litio. El desarrollo de baterías es clave, aunque se requiere apoyo estatal y privado para avanzar.

El Impacto Ambiental y la Sostenibilidad

El impacto ambiental de la extracción de litio es significativo, especialmente en los ecosistemas de alta montaña andina. Comunidades locales, como las de Salinas Grandes en Jujuy, están preocupadas por la sostenibilidad y luchan contra proyectos extractivos que amenazan sus recursos hídricos.

Un Futuro Prometedor pero Desafiante

A pesar de los desafíos, la adopción de vehículos eléctricos en Argentina avanza con pasos firmes, impulsada por la innovación y la determinación de investigadores y empresas. El viaje del triciclo eléctrico en 2012 no solo marcó un hito en la movilidad sostenible, sino que también abrió el camino para un futuro más limpio y tecnológico en el país.

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