El papa León XIV abrió el año 2026 con un mensaje centrado en la paz, en un contexto internacional marcado por conflictos armados persistentes y por heridas sociales que, según advirtió, también atraviesan la vida cotidiana de millones de familias. El pontífice celebró la misa de Año Nuevo en la basílica de San Pedro y, más tarde, encabezó la tradicional oración del mediodía ante una plaza colmada de fieles y turistas que desafiaron el frío invernal de Roma.
En su mensaje, León XIV recordó que el primero de enero la Iglesia católica conmemora la Jornada Mundial de la Paz, una fecha que utilizó para renovar su llamado a la reconciliación. El Papa pidió rezar especialmente por las naciones “ensangrentadas por el conflicto y el sufrimiento”, pero también por la violencia que se manifiesta puertas adentro, en hogares atravesados por el dolor, la agresión y la fragmentación social.
El pontífice subrayó que la paz no puede entenderse solo como la ausencia de guerras entre Estados, sino como una construcción diaria que comienza en las relaciones más cercanas. En ese sentido, remarcó la responsabilidad de las familias, las comunidades y las instituciones en la tarea de sanar vínculos rotos y prevenir nuevas formas de violencia, muchas veces invisibles pero igualmente destructivas.
La jornada marcó además el cierre de un período particularmente intenso para el Vaticano. Tras las celebraciones de Navidad, León XIV se tomará unos días de descanso antes de presidir la festividad de la Epifanía, el próximo seis de enero. En esa fecha, el Papa dará por concluido oficialmente el Año Santo 2025, una celebración que se realiza cada veinticinco años y que atrajo a millones de peregrinos a Roma, revitalizando la vida religiosa y cultural de la ciudad.
Finalizado el Año Santo, León XIV encabezará una reunión de dos días del Colegio de Cardenales. El encuentro reunirá tanto a los cardenales electores que participaron en el cónclave como a aquellos mayores de ochenta años que, si bien no votan, continúan siendo parte del máximo órgano consultivo de la Iglesia. Con esta convocatoria, el Papa retoma una tradición que había quedado en segundo plano durante el pontificado de Francisco, con el objetivo de escuchar distintas miradas sobre el gobierno de la Iglesia católica.
La iniciativa refleja el estilo pastoral que León XIV busca imprimirle a su pontificado, basado en el diálogo interno, la colegialidad y la búsqueda de consensos frente a los desafíos globales. En un mundo atravesado por tensiones geopolíticas, crisis humanitarias y violencia social, el mensaje con el que el Papa inauguró el año apunta a colocar la paz como eje central no solo de la diplomacia internacional, sino también de la vida cotidiana de las personas.













