Según el asesor de Seguridad Nacional Wi Sung-lac, Lee transmitió al papa las aspiraciones del pueblo surcoreano y la visión gubernamental para construir la paz peninsular, recibiendo una respuesta positiva del Vaticano respecto a su rol en la reconciliación. Un funcionario de la Casa Azul indicó que un mensaje papal sobre paz intercoreana durante la Jornada Mundial de la Juventud sería de gran valor simbólico.
Tras el encuentro, Lee se reunió también con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, citando la frase bíblica sobre llamar a la puerta para que se abra, en referencia a la persistencia surcoreana pese a las tensas relaciones con Pyongyang. La contraparte vaticana respondió que, además de paciencia, hace falta esperanza.
No obstante, fuentes de la presidencia surcoreana matizaron que una visita papal efectiva a Corea del Norte sigue siendo un asunto complejo, ya que depende de que el régimen norcoreano curse una invitación, algo poco probable dada su actual postura de rechazo al acercamiento externo.

El cardenal Yoo Heung-sik, prefecto del Dicasterio para el Clero, declaró el día previo que «depende de Corea del Norte» extender la invitación y crear las condiciones. Yoo también destacó el origen estadounidense del papa como un factor que podría favorecer un eventual rol en la mejora de las relaciones entre Washington y Pyongyang, y relató que el propio León XIV había sonreído ante la idea, expresando su deseo de poder desempeñar ese papel.
El cardenal añadió que el papa está al tanto de las transformaciones políticas y económicas de Corea del Sur, y calificó la relación entre Lee y el pontífice como cercana, sugiriendo que el respaldo papal podría elevar el prestigio internacional surcoreano.
Como obsequio, Lee entregó al papa una escultura titulada «El abrazo de Dios», inspirada en la parábola del hijo pródigo, junto con un cuenco multiuso de porcelana blanca; a Parolin le regaló extracto premium de ginseng rojo.
Lee viajará el 16 a Évian, Francia, para la cumbre del G7. Sobre un posible encuentro con Donald Trump, fuentes presidenciales indicaron que la posibilidad sigue abierta pero sin avances concretos, aclarando que no es un objetivo prioritario del viaje, cuyo eje principal es fortalecer los vínculos con los países clave de la Unión Europea.












